Botanitas para los senadores

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La masiva derrota de los candidatos de la partidocracia tradicional en la pasada elección del 1º de julio se debe a varios factores, entre los que destaca la necesidad de parar la guerra que sangra a la sociedad mexicana, el hartazgo contra la corrupción y los excesos en gastos y prebendas de la clase política gobernante.

La nueva fuerza gobernante ha prometido un programa de austeridad tanto en el poder Ejecutivo que asumirá Andrés Manuel López Obrador el próximo 1º de diciembre, y también en el poder Legislativo, donde el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores.

A lo largo de los pasados diez años, los colegas de la prensa de la capital han documentado los excesos y despilfarros en el gasto público con la que han vivido los legisladores federales: sueldos altos, bonos encubiertos, auto gratis, seguro de gastos médicos mayores, viajes al extranjero, y recintos legislativos con restaurantes, barbería, estética y hasta spas.

Las asignaciones a las fracciones parlamentarias eran de 1,200 millones de pesos en el Senado de la república, dinero que era gastado discrecionalmente sin rendir cuentas a nadie. En la Cámara de Diputados, las fracciones de la partidocracia han despilfarrado miles de millones de pesos, ejercidos en la opacidad y la discrecionalidad.

La demanda de la sociedad de que la clase política recorte sus gastos no ha caído bien entre los senadores. Por ejemplo, el coordinador de la mini bancada de senadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Miguel Ángel Osorio Chong, cuestionó que les quiten los vasitos de botana. “Les hablo con mucha seriedad. El senador (Manuel) Añorve hoy sale en una foto (en los periódicos) porque está comiendo jícama en un vaso de cartón; su servidor salió en una foto porque el senador que está atrás nos dio un vasito con mango de cartón, entonces ya es un exceso. ¿De verdad eso es lo que quieren del Senado de la República?”, dijo realmente indignado el senador priista.

OTRA POLÉMICA RELACIONADA SE SUSCITÓ PORQUE EL SENADOR DE MORENA, MARTÍ BATRES DIVULGÓ UNA FOTO EN REDES SOCIALES CON SU RECIPIENTE DE TUPPERWARE CON LA COMIDA QUE LLEVÓ EL SENADO. LO CONSIDERARON UN EXCESO.

Aunque estos asuntos puedan parecer anecdóticos y hasta banales mientras hay asuntos que en verdad importan, no son intrascendentes porque nos muestran a una clase política acostumbrada a los excesos y al despilfarro de los recursos de la sociedad.

Sólo en comidas y botanas los senadores de la pasada legislatura gastaron 13 millones 900 mil pesos. Con ese dinero bien se habría podido construir una escuela.

Al senador Osorio Chong y a varios legisladores les parece excesivo que cada legislador se pague sus botanas o sus alimentos, como si fuera una locura cuando es lo que hacemos millones de mexicanos al salir a trabajar día a día.

Los miles de millones de pesos que la clase política gastan en vasitos de manguito o cacahuates, los cortes de pelo en los recintos legislativos, los préstamos a fondo perdido para la compra de auto, los boletos de avión gratis, los seguros de gastos médicos, y otros privilegios más que tienen deben ser abolidos. Son gastos que, si quieren dárselos, deben pagarlos de sus propios sueldos, y no exprimir a la sociedad.

Con el ahorro de esos miles de millones de pesos que la clase política se gasta en tonterías, se deben satisfacer necesidades sociales importantes para la mayoría de la población. No más vasitos de botana para los senadores.

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