SEX IN THE CITY

1852
0
Compartir

Que Guadalajara en particular y el estado de Jalisco en general son regiones geográficas altamente conservadoras, mayoritariamente católicas y con una religiosidad que en muchos casos raya en el fanatismo, es una realidad que se reconoce en todo el país menos aquí, donde muchos de sus habitantes se creen iluminados por los designios de sus muy particulares divinidades, rectores de la moral y de las fronteras entre el bien y el mal, así en su vida privada se comporten como cualquier ser mundano que viene temporalmente a este mundo a vivir o sobrevivir con todas sus lujurias y tentaciones.

Aquí tenemos personajes públicos que vociferan en supuesta defensa de la cristiandad y los valores -el cardenal San Juandoval Íñiguez, conocido protector de curas pederastas, por ejemplo-, pero que viven su vida particular no digamos ya en pecado (ese sustantivo tan calificativo que gustan blandir como escudo de su doble moral) sino en ostentosa oposición a lo que pregonan de dientes para afuera.

Todo lo anterior viene a colación por las recientes reformas al Reglamento de Policía y Buen Gobierno de Guadalajara, que fueron calificadas como “una ley hecha con maldad y perversión” por San Juandoval  o han tenido una crítica sorpresivamente amplia que incluye (oh my gosh!) hasta compañeros del gremio periodístico, luego de entrar en vigor modificaciones que impiden a los policías detener -sólo en caso de denuncia ciudadana lo podrán hacer- a alguna pareja que sostenga en la vía pública relaciones sexuales o realice actos de exhibicionismo de índole sexual.

“Ahora los policías se van a quedar mirando porque si ya no hay denuncia… ¿pues quién denuncia aunque sea violación? Si no hay denuncia, no pasa nada”, declaró el emérito purpurado, héroe del conservadurismo jalisciense y de más reporteros de los que yo podría imaginar.

La molestia cardenalicia es apenas una entre cientos de expresiones de repudio que han tomado forma especialmente en las redes sociales, con memes como el que dice: “Bienvenido a Guadalajara, donde está penado amamantar en público a tu hijo pero no a tu marido”.

Para entender hay que ir a la fuente, es una regla periodística. La reforma, que es mucho más amplia, en ese punto señala: “Al tratarse de una falta que implica un alto estándar de intervención adecuada por parte de la policía debido al bien jurídico que involucra, se propone que sea perseguida solamente a petición de parte, debido a que posibilitaría un mayor apoyo comunitario a la intervención y evitaría la discrecionalidad de los elementos”.

Guadalupe Morfín Otero, regidora de Guadalajara que impulsó los cambios al reglamento, ha dicho que las expresiones de afecto y amor no son delitos ni faltas que tengan que perseguirse sino “expresiones humanas que hay que respetar”.

Pero que las relaciones sexuales en la vía pública “siguen siendo igual que antes una falta administrativa con el único requisito agregado de que medie una denuncia ciudadana”.

Según la regidora -quien fue presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos y comisionada federal para el caso de las desaparecidas en Ciudad Juárez-, la intención es evitar que continúen las extorsiones o abusos policiales en contra de los ciudadanos, en especial de los jóvenes.

Dijo que la discrecionalidad con la que actúan muchos policías es evidente, pues durante la actual administración municipal apenas tres casos por relaciones sexuales en la vía pública han llegado a los juzgados.

Morfín Otero defendió su iniciativa señalando que por lo demás los policías no quedarán con las manos atadas ante situaciones explícitas sexuales y, aunque no exista denuncia, podrán actuar invitando a la pareja a retirarse a un lugar privado “pero no detenerlos”.

Los críticos sobre todo de los medios de comunicación, señalan como nuevos cruzados de la fe que la Morfín debió mejor buscar cómo terminar con la corrupción policial en las extorsiones en lugar de permitir el exhibicionismo ante la purísima mirada ciudadana que se podría corromper.

Yo me pregunto a la vez cómo evitarían las extorsinones: ¿subiendo el sueldo a los policías, dándoles capacitación sobre derechos humanos, castigándolos si exceden sus funciones? Y me lo pregunto porque todo eso ya pasa, están más capacitados, ganan más, reciben sanciones si son descubiertos en alguna extorsión, pero igualmente la corrupción ahí continúa.

Es decir, mientras las autoridades siguen buscando la fórmula para evitar la corrupción de los policías, la regidora buscó una manera muy práctica de hacerlo, aunque seguramente nunca esperó que eso sacudiera la doble moral de esta ciudad conservadora en apariencia pero tan “pecadora” como cualquiera.

La polémica se ha centrado en este asunto en particular, pero como ya dije es amplia, de “acupuntura” según Morfín, porque su intención es la protección de los derechos humanos “bajo un enfoque de paz, solidaridad y convivencia digna”, cumpliendo además dos recomendaciones generales de la Comisión Nacional de Derechos Humanos para reconocer y proteger a los defensores de derechos humanos y a los periodistas.

Por ejemplo en el artículo 11 del Reglamento de Policía y Buen Gobierno se incluye como infractores a quienes alteren el orden público, la seguridad pública o la tranquilidad de las personas, además de aquellas motivadas por conductas discriminatorias (e incluye por vez primera) “y de violencia de género”.

Los cambios también excluyen a los actos de protesta como infracciones y en cambio se incluye como sancionable las prácticas discriminatorias o que fomenten actitudes de sumisión de un género hacia otro.

Tampoco considera como resistencia o desacato a las autoridades, las acciones relacionadas con la defensa de los derechos humanos, el ejercicio del periodismo o de la comunicación con fines de documentar o vigilar la actuación policial.

Es en el artículo 14 capítulo “De las faltas contra la dignidad y la convivencia social” donde están las adiciones más controvertidas para un sector de la sociedad tapatía.

Al tercer párrafo “sostener relaciones sexuales o actos de exhibicionismo” se le agrega “de índole sexual”, ya sea en la vía pública, terrenos, baldíos, centros de espectáculos, interiores de vehículos o en lugares particulares con vista al público, con otro añadido: “siempre y cuando la intervención se realice mediante petición ciudadana”.

Y al cuarto párrafo, muy importante pero poco publicitado dentro de las reformas, se le quita “el ejercicio y oferta” y sólo queda sancionable el “demandar de forma ostensible o fehaciente servicios de carácter sexual en la vía pública”, en busca también de evitar las extorsiones muy comunes de los policías a quienes ejercen la prostitución.

Este último punto también ha sido blanco de críticas al ser tolerante con el ejercicio de la prostitución, pero yo conozco a varios católicos y católicas que van a misa regularmente, se dicen profesantes de las normas religiosas y no escatiman su sueldo para agenciarse unos minutos u horas -depende del presupuesto- de este placer “prohibido”, al fin y al cabo ya tendrán un confesionario para expiar sus eventuales remordimientos tras la misa dominical.

PARTIDIARIO

Los acomodacticios.- El discurso de Dante Delgado en la instalación de la 64 legislatura federal muestra, una vez más, lo acomodacticio que se puede ser en política, al asegurar que MC respaldará las promesas de AMLO en especial la de bajar el precio de las gasolinas. Parecería maravilloso, si no recordara uno que Delgado fue un ferviente apoyador del ya desaparecido políticamente Riqui Riquín Canallín, un crítico acérrimo del próximo presidente de México y un ex gobernador veracruzano sobre el que toda su vida pesarán los señalamientos de corrupción. Pero ante la nueva realidad política del país, quienes siempre buscan tener campo para seguir en el presupuesto, adecúan siempre sus prioridades. La rechifla y señalamientos de traidor del cotarro legislativo, no se hicieron esperar obviamente…

Y ya con esta.- En ocho meses, cuando faltan cuatro para que concluya el año, el número de asesinatos en Jalisco ya superó cualquier récord histórico. Vaya, agosto, el mes más reciente, se convirtió en el mes más violento del que se tenga memoria en la estadística criminal. Para el próximo gobierno federal, estatal y de los municipios, el máximo reto sigue siendo abatir los índices de inseguridad en todas sus esferas, y la verdad la parsimonia con que están preparando su gobierno los próximos ejecutivos -excluyo a AMLO y su evidente disposición para el trabajo arduo de un cargo público- no hace ver por dónde se podrá lograr tal propósito, uno de los reclamos (con las desapariciones como punto de inflexión) más sentidos y menos atendidos desde hace muchos años, pero especialmente ahora…

Compartir

Dejar un comentario