LOS HUEVOS EN LA MISMA CANASTA

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Colocar todos los huevos en la misma canasta contrae el riesgo de pagar un costo muy elevado, y eso fue lo que le ocurrió al presidente de México, Enrique Peña Nieto, que apostó todo a sus reformas estructurales; al inicio de su administración prometió un crecimiento económico de 6 por ciento para nuestro país, pero a escasos tres meses de que abandone Los Pinos, el crecimiento apenas si alcanza el 2.5 por ciento, lo cual no quiere decir que sea del todo negativo si se toman como referencia los dos gobiernos previos, pero sí lejano de lo que él mismo se planteó. Las Reformas, a la larga, sí se verán reflejadas en la economía de los mexicanos, pero las medallas se las colgarán otros.

En campaña, Peña Nieto prometió avanzar “por lo menos tres veces lo que se ha crecido en los últimos 10 años”, equivalente a un crecimiento promedio del 6 por ciento anual. El 1 de diciembre de 2012, en su discurso de toma de posesión, el presidente se comprometió con la prosperidad de México. “En la vida de un país, seis años son un período corto, pero 2 mil 191 días son suficientes para sentar las bases de lo que desde ahora deber ser nuestra meta: Hacer de México un país próspero, de oportunidades y de bienestar para todos”. La realidad del crecimiento conforme al Producto Interno Bruto (PIB) fue de 2.3 en 2017 y 2016, 2.5 en 2015, 2.1 en 2014 y el 1.4 en 2013, resultados muy lejanos al anhelado 5 por ciento.

Hemos pasado del “bienestar” a “mover a México” para terminar con “México es mejor que hace seis años”. La palabra “Bienestar” como slogan de campaña le redituó al presidente y a su gabinete; la escuchamos hasta el cansancio y casi terminamos por creerla, pero ese “bienestar” no se registró en los bolsillos de la mayoría de los mexicanos con quienes hasta ahora se mantiene esa deuda y no se ve por dónde puedan salir el sexenio bien librados aún cuando el presidente se ha comenzado a despedir por medio de spots con cuentas alegres.

El mandatario saliente ha dicho que “Esas reformas se construyeron en un escenario de pluralidad, libertad y democracia y ya se han traducido en beneficios para los mexicanos. Sin embargo, como es propio de las transformaciones estructurales, su mayor potencial habrá de desarrollarse en los próximos años”, y es factible que así sea, que en unos años más los mexicanos logren ver reflejada en su economía las bondades de esas reformas que si bien ya vemos en temas como las comunicaciones que ahora son más económicas, el paquete en su conjunto propiciará un mejor desarrollo para el país pero la medalla no se la colgarán al presidente Peña.

Al crecimiento del país aún le falta, falta que esas reformas se dejen sentir.

Como ya decía, el presidente se equivocó tal vez al colocar todos los huevos en la misma canasta, pero es de esperar que esas reformas estructurales que valga recordar, se consiguieron concretar a nivel nacional dentro del orden constitucional, con los votos de los legisladores, con respeto, con la participación de todas las fuerzas políticas a favor o en contra, pero respetando los cauces y las mayorías, y sin un golpe de Estado como ya lo hemos visto en otras naciones, me parece que bien merecen un voto de confianza aunque, repito, sus bondades las alcancemos a atestiguar en una década más.

En la recta final de su Administración, podemos apreciar algunos triunfos en el plano económico pero si esas victorias no se reflejan en la mesa, en el vestir, en la educación, en la recreación de la gente, y si a ello además le sumamos las deficiencias de sus cercanos encargados de transmitir y comunicar los logros a la ciudadanía, que no llega a la quincena, que no le alcanza para completar el gasto, pero si escucha y ve en las noticias el presunto enriquecimiento ilícito de funcionarios, si se entera de la corrupción, si vive la inseguridad, si sufre los gasolinazos, entonces poco se puede hacer para cambiar su apreciación y los elementos con los que juzga al gobierno.

En general, podemos hablar de un crecimiento débil pero sustentado de la economía, está bien, no es el 5 por ciento que se prometió al inicio de la administración, pero sí un aspecto que no habría que menospreciar.

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