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2018-08-21
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El algoritmo del PRI ya no funciona…

Sólo un alquimista podría convertir los granos de maíz en pepitas de oro, y en el PRI no cuentan con uno. Para decirlo sin eufemismos: de un tejido que está echado a perder, es casi imposible que salga un tejido renovado… En términos actuales, se puede decir que el algoritmo del PRI ya no funciona,... Read More

Sólo un alquimista podría convertir los granos de maíz en pepitas de oro, y en el PRI no cuentan con uno. Para decirlo sin eufemismos: de un tejido que está echado a perder, es casi imposible que salga un tejido renovado…

En términos actuales, se puede decir que el algoritmo del PRI ya no funciona, está obsoleto, es inoperante e improductivo.

La palabra de moda, algoritmo, es un conjunto de pasos que pueden utilizarse para efectuar cálculos, resolver problemas, tomar decisiones y lograr productos. Y en el PRI, contrariamente, son como las llantas cuadradas de un automóvil, como un vaso sin fondo, como una computadora sin internet…

Si alguna de las partes de la máquina está atrofiada, se puede arreglar para que camine. Pero si la máquina sólo camina con un combustible que ya no está en el mercado, esa máquina ya no va a caminar. Y si además esa máquina está compuesta de sectores y organizaciones, hagan lo que hagan, aunque le recen rosarios y le prendan veladoras, ya no va a caminar.

El tejido que está echado a perder no puede llamar a jornadas de reflexión de lo que sucedió en la pasada elección. Aprovechando la coyuntura, el mal no puede ser quien le dé la entrada al bien…

El PRI, junto con su algoritmo, es un sistema inoperante y viciado que los mexicanos sepultaron en todos y cada uno de los rincones de este país.

Y junto con este sistema, a todos aquellos que se sintieron como pez en el agua en él.

El mundo cambió, el mundo giró, y el PRI mantuvo los eventos con matracas, el besamanos a los viejos patriarcas, las concesiones a los sectores y organizaciones, pero sobre todo una serie de mitos de hace 50 años, como el voto corporativo o las estructuras seccionales.

De hace 50 años es la percepción que tienen de su partido los militantes priistas pero con esa percepción lo quieren hacer funcionar: las novias y los compadres y los parientes por delante; el líder de un microuniverso que decide lo que se hace en cada municipio; el grupo de notables con mayor derrotas poniéndose de acuerdo para decidir el futuro de un instituto político…

Y mientras cultivan las corbatas rojas y las palmaditas en la espalda y “las reglas no escritas”, el mundo se subió a una bicicleta y busca espacios sustentables y darle forma a la gobernanza más que a “recomponer el tejido social”…

Más que reconstruir, los priistas deberían cerrar las puertas y prenderle fuego a todo ese entramado de juicios y creencias que hoy los tienen como están. Y en lugar de hacer análisis de reflexión, salirse a ver desde fuera cómo se están quemando. Porque de un tejido que está echado a perder, es casi imposible que salga un tejido renovado…

Comunicólogo, periodista, Maestro en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica por la George Washington University. Director de El Respetable.
1 Comment
  • 2018-08-22 at 19:36
    Mariano

    Los algoritmos funcionan: sucede que sus dirigentes no saben la O por lo redondo, mucho menos tienen clara la función de las variables que constituyen el «algoritmo» , aunado a decisiones que seguramente son resultado de los acuerdos en las cúpulas para la entrega del poder a otros priistas con colores diferentes.
    La clase política del Partido olvidó su origen popular, su dirigencia transformó el objetivo en ambición, convirtiose en una clase de élite exacerbadamente (y vomitivamente) arrogante, cuyo sustento fue el erario público.
    Los algoritmos funcionan, solamente hay que saber resolverlos.

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