EXPANSIÓN Y LIBRE COMERCIO

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Empresarios mexicanos comienzan a ver con incertidumbre la forma en que se comporta la economía del ‘Dragón Chino’, pues la inversión en activos en ese país durante el primer trimestre del año estuvo por debajo de lo estimado por los analistas.

El tema, dicen líderes empresariales, es que es un comportamiento en la inversión que no se veía desde 1996, y con la presión comercial sobre China de parte EU, México podría resultar perjudicado.

Sin embargo, beneficios espera la industria mexicana de producción de berries, que engloba a frutillas como la zarzamora, frambuesa, fresa y arándanos. Y es que este sector, que ha venido experimentando en años recientes un boom importante, tiene la mira puesta en seguir desarrollando la diversificación de sus mercados, por lo que buscarán incrementar su presencia principalmente en Asia, sobre todo en países como China, Rusia, Corea e India, además de en la llamada Península Arábiga, donde quieren conquistar Emiratos Árabes Unidos y Qatar. El año pasado, la exportación mexicana de estas frutillas alcanzó los 1,800 millones de dólares. Vale recordar que en este esfuerzo, Jalisco ha sido pionero y lidera a nivel nacional el sector, por lo que luego entonces habrá que seguir impulsando decididamente la producción de estos productos y su comercialización en el mundo. Seguramente valdría la pena explorar otros mercados, como el europeo o el norteamericano, aunque de cualquier manera lo que más debe cuidarse es no dejarse llevar por el impulso del éxito en estos cultivos y olvidar los demás. La diversificación es sin duda la clave.

Así pues, mientras sufrimos también las consecuencias de la imposición Norteamérica de aranceles a varios productos, entre ellos el acero y el aluminio, también hemos de lidiar con las turbulencias internacionales, que aunque afortunadamente no nos han sacudido, sin han propiciado contracción económica.

La economía de México se contrajo un 0.1% en el periodo abril-junio frente al trimestre anterior, arrastrada principalmente por bajas en las actividades agrícolas e industriales.

En el segundo trimestre, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó por primera vez desde el cuarto trimestre de 2015 en términos reales, motivando que el peso se depreciara frente al dólar tras conocerse el débil dato sobre la economía local.

El efecto estacional de Semana Santa y un mayor gasto asociado a las elecciones del 1 de julio no fueron suficientes para impulsar el consumo y la actividad económica entre abril y junio, como esperaban varios analistas.

Por componentes, el comercio y los servicios avanzaron un 0.3%, cifras insuficientes para contrarrestar las bajas de 2.1% en las actividades primarias y de 0.3% en las secundarias.

Con respecto a igual periodo en 2017, el PIB de la segunda mayor economía de América Latina creció un 2.7% en cifras originales, su mayor avance en cinco trimestres.

A tasa interanual, el avance de la economía fue impulsado por el comercio y los servicios, con un 3.4%; seguido por las actividades primarias, con un 1.8%, y de las secundarias, con un alza de 1.4%.

En el primer semestre, la economía mexicana se habría expandido un 2.0%, según los datos preliminares del INEGI dados a conocer apenas hace unos días. Las cifras definitivas se publicarán el 24 de agosto.

El Gobierno espera que la economía mexicana crezca este año entre un 2 y 3% y se expanda entre 2.5 y 3.5% en 2019.

La economía mexicana se enfila a reportar el tradicional ciclo politico-electoral durante el 2018: expansión en la primera mitad del año y desaceleración en la segunda mitad.

Aun así, se prevé que el crecimiento al cierre del año sea ligeramente mayor al de 2017, debido a que el efecto expansivo tiende a ser mayor en el sexto año de Gobierno.

Frente a este escenario, la mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) advirtió que el balance de riesgos para la economía sigue sesgado a la baja, ante un complejo entorno local, la incertidumbre sobre la renegociación del TLCAN y el futuro de los lazos con Estados Unidos.

La mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno también coincidió en que el balance de riesgos para la inflación mantiene un sesgo al alza en un ambiente de marcada incertidumbre.

En julio, la inflación general interanual se aceleró por segundo mes consecutivo a su mayor nivel desde marzo, tras haberse ralentizado sostenidamente entre enero y mayo.

Entre los riesgos al alza para la inflación, destacan la posibilidad de que el peso continúe presionado en un entorno de mayores tasas de interés externas, de una mayor fortaleza del dólar y de incertidumbre asociada a la renegociación del TLCAN.

Por cierto, México y Estados Unidos reanudaron a mitad de semana en Washington por cuarta semana consecutiva los trabajos de renegociación del acuerdo, sin la presencia del otro socio, Canadá, luego de haberse estancado antes de las elecciones presidenciales del 1 de julio en México.

Las conversaciones para modernizar el acuerdo comenzaron en agosto de 2017 por petición del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha amenazado con abandonar el pacto vigente desde 1994 si no logra más beneficios para su país.

Por otro lado, pese al optimismo reciente sobre la renegociación del TLCAN, no puede descartarse un resultado adverso o incluso un escenario en que no se llegue a un acuerdo, aunque hay que decirlo, el riesgo se ha reducido.

El secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, puntualizó que uno de esos temas, la cláusula “Sunset”, aún no ha sido abordada, con la nueva ronda ministerial bilateral. La cláusula, propuesta por Estados Unidos, permitiría abrir el acuerdo a revisión cada cinco años, si alguno de los tres socios así lo quisiera, o dejarlo expirar, algo a lo que tanto México como Canadá se oponen vehementemente.

Sin embargo, cada vez son más las voces que coinciden que México y Estados Unidos están cerca de alcanzar un acuerdo en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), las cuales podrían definirse la próxima semana. Y es que el asunto no es menor, sino que se trata de cerrar una negociación, que dígase lo que se diga, ha beneficiado a nuestro país, quizá no en la forma esperada y en los estratos deseados. Con la inserción de México en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), en 1986, y la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en 1994, el comercio internacional y los flujos de inversión extranjera directa (IED) han aumentado significativamente.

Desde entonces, el país ha promovido estratégicamente el libre comercio mediante la firma de múltiples acuerdos comerciales. En este contexto de transformación estructural, las exportaciones y la IED se han convertido en motores de la economía mexicana, especialmente asociados con el sector manufacturero. Pese a ello, su impulso no ha sido homogéneo entre los estados y regiones del país. Su distribución geográfica es un indicador de la diversidad de las vocaciones productivas existentes entre las regiones de México:

La región Frontera (Baja California, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sonora, Tamaulipas) es una economía más orientada al sector externo respecto al resto de las regiones. Su participación de las exportaciones manufactureras como porcentaje del PIB regional es de 62.9 %, muy superior a la registrada en las regiones Norte (Aguascalientes, Baja California Sur, Colima, Durango, Jalisco, Michoacán, Nayarit, San Luis Potosí, Sinalia y Zacatecas), de 17.3 %, Centro (Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala), de 11.7 %, y Sur (Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán), de 3.4 %.

Asimismo, la mayor atracción de flujos de IED como porcentaje del PIB se registra también en la región Frontera (2.1 %), seguida de nuevo por las regiones Norte (1.4 %), Centro (1.2 %) y Sur (0.4 %). De esta forma, las regiones relativamente más vinculadas al sector externo tienden a presentar mayores niveles de exportaciones a IED, al estar más cerca de la frontera con Estados Unidos.

Un volumen sustancial de la producción asociada a la IED manufacturera tiene una orientación exportadora, la proporción de exportaciones a IED es significativamente mayor para la región Frontera con respecto al observado en las regiones Norte, Centro y Sur, en ese orden. Este patrón de heterogeneidad regional se mantiene bajo distintos indicadores.

En todo este contexto, un periodo de transición del nuevo gobierno, mantiene la incertidumbre vinculada al resultado de la renegociación del TLCAN, así como el intento de buscarse mejores condiciones para México durante el acuerdo comercial. Además, en meses recientes, la incertidumbre vinculada al resultado de la renegociación del TLCAN ha puesto de manifiesto la preocupación por lo que sucederá con la industria manufacturera.

Si bien aún es muy pronto para sugerir que el resultado de la renegociación será bueno o malo para México, en lo que hay coincidencia es que el impacto de la renegociación será diferente para los distintos estados de la república. La apertura comercial de México ha tenido un impacto desigual en las distintas regiones. Más allá de su localización geográfica, otros factores han ayudado a configurar la estructura productiva de los estados, como la disponibilidad de mano de obra calificada, el clima de negocios y la facilidad para exportar. Los estados de la frontera han visto crecer más su vocación exportadora: producen 23 % del PIB nacional, reciben 29 % del total de inversión extranjera directa (IED) y realizan 56 % de las exportaciones totales.

El tema ahora es que Canadá puede definir el rumbo y ritmo para cerrar la renegociación del TLCAN. Para esta semana, se prevé que Canadá se reincorpore a la negociación para modernizar el tratado, y se espera que el avance de este proceso dependa de la postura que tome sobre los temas que han estado revisando México y Estados Unidos por separado en las últimas dos semanas en Washington.

Hasta julio, todo el proceso de renegociación, que inició en agosto del año pasado, se había dado de manera trilateral, pero las asimetrías económicas entre los tres países “obligaron a llevar conversaciones bilaterales”, explicó el viernes pasado Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y líder en el grupo empresarial que asesora al equipo negociador del gobierno mexicano del TLCAN. En la renegociación, México y Canadá han hecho equipo para enfrentar propuestas de Estados Unidos, pero también hay otros temas en los que Canadá coincide con el gobierno estadounidense.

Uno de los asuntos torales, es que desde el inicio de la renegociación del TLCAN, el equipo de Estados Unidos ha buscado que México incremente sus salarios, pues considera que por las bajas remuneraciones que se ofrecen en territorio mexicano, no se tiene terreno parejo para competir por inversión para la producción. Industriales y sindicatos del sector automotriz canadiense coinciden con este objetivo de Estados Unidos, pero empresarios y gobierno mexicanos han defendido que se trata de un tema de política interna.

Estados Unidos ha sido insistente, y puso en la mesa de negociación que la fabricación de autos entre los tres países sea en zonas de salarios iguales.

En otros temas, Canadá ha hecho equipo con México, para decir no a la propuesta de Estados Unidos de eliminar del tratado los capítulos que sirven para la defensa legal de gobiernos y empresas en caso de que un país aplique medidas que van en contra del libre comercio. Así las cosas, lo cierto es que estamos a días de una resolución definitiva, pero si no es que pasara algo extraordinario en los siguientes días.

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