¿EN QUÉ ESTABA PENSANDO AMLO?

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Andrés Manuel lo hizo de nueva cuenta; sus ansias de poder no le permitieron esperar más y el viernes salió a dar a conocer los nombres de quienes ostentarán los cargos más importantes en el sector energético; Rocío Nahle -como ya lo había anunciado- será Secretaria de Energía, Octavio Romero Oropeza, fungirá como director de Petróleos Mexicanos (Pemex) y el senador Manuel Bartlett Díaz, estará a la cabeza de la Comisión Federal de Electricidad.

Flanqueado por todos ellos y la presidenta y Secretaria General del Partido político Movimiento Regeneración Nacional, Yeidckol Polvnsky, anunció los nombramientos que concederá una vez que asuma como presidente de la República Mexicana el 1 de diciembre próximo. 

Las reacciones en redes sociales tampoco se hicieron esperar; para todos los mexicanos -independientemente del partido al que sean afines- ese solo apellido “Bartlett”, suena a trampa, a engaño, a farsa, a maquinación, a intriga, a corrupción, y así lo hicieron saber con sus comentarios de rechazo, de enojo y sarcasmo ante ese nombramiento ventilado por López Obrador. 

No pocos son ajenos al mito-verdad que lo envuelve desde la elección presidencial de 1988, en que siendo Secretario de Gobernación y presidente de la Comisión Federal Electoral -que en ese tiempo organizaba los comicios- anunció la “caída del sistema”; sorpresivamente se reportó una falla en el sistema encargado del conteo de los votos, “fallas técnicas” argumentaron cuando todo apuntaba a que el candidato de izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano saldría victorioso. Hubo acusaciones de fraude pero el triunfo fue para Carlos Salinas de Gortari quien se convirtió en presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Más de 20 años después, en 2009, el expresidente Miguel de la Madrid confesó que el PRI había perdido esa elección, confirmando así el fraude electoral orquestado por su gobierno para imponer a Salinas como presidente. El propio Bartlett hizo la misma confesión, aunque apenas en julio del año pasado, al declarar ante medios de comunicación que se cometió fraude electoral a través de la manipulación de cifras, y todo ello en complicidad con el Partido Acción Nacional para evitar que Cárdenas Solorzano ascendiera a la presidencia. A propósito del fraude, valga mencionar que a partir de ese incidente, se dio paso al nacimiento del Instituto Federal Electoral que hoy en día conocemos como Instituto Nacional Electoral.

Hay que dejar en claro que en el caso de Bartlett Díaz, para quien el tema de la edad pudiera ser un factor dado que el político de raíces tabasqueñas cuenta 82 años de edad, el asunto tiene que ver más, quizá, con la trayectoria, la formación política, la relación que ha tenido con el expresidente Miguel de la Madrid de quien fue Secretario de Gobernación y el hombre más poderoso dentro de su gabinete y a la vez con Carlos Salinas de Gortari de quien fue Secretario de Educación y lo hizo gobernador de Puebla aún sin ser poblano.

Bartlett, realmente se aprecia como alguien muy distinto al tipo de personajes de los que López Obrador había dicho se iba a rodear una vez que gobernara. Bartlett es la antítesis de ese tipo de perfiles que todo el tiempo delineó AMLO como las personas que lo acompañarían -desde el 2006 que peleó por la presidencia de la República-, perfiles que distan mucho, insisto, al de Manuel Bartlett a quien se le ha señalado como el típico dinosaurio priísta y que viene a cerrar la pinza para los que dicen que Morena es simplemente el nuevo PRI, el PRI viejo, el fundado, no nueva cara. Pero más allá de lo mencionado, lo sorprendente del nombramiento de quien fuera gobernador de Puebla es que su perfil nada tiene que ver con la conducción técnica que debería tener una importantísima empresa del estado como lo es la CFE que es la responsable del manejo de la energía eléctrica y que si bien había tenido un salto más o menos bien señalado como propio y adecuado con la llegada del sexenio actual de Enrique Ochoa Reza que traía estudios y experiencia en el área de energía, ahora se aprecia como un salto mortal sin red con la llegada de Bartlett, asemeja mucho a cuando el actual gobierno dio el nombramiento similar para Francisco Rojas Gutiérrez que tenía experiencia en el manejo de paraestatales pero no de una empresa tan técnica como lo es la CFE.

¿En qué estaba pensando Andrés Manuel cuando decidió otorgarle a Bartlett tal empresa?

Quizá en pagarle, yo creo con creces, la forma en que le manejó magistralmente la fracción del Partido del Trabajo (PT) en el senado de la República que en los hechos fue la fracción de Morena y que le llevó adelante de una forma interesante para su conveniencia y la de su partido la tarea legislativa del senado de la República. No está de más mencionar que el perfil de Bartlett se antojaba más para un esquema eminentemente político, ya sea haber permanecido en el senado o alguna actividad severamente ligada a la política partidaria o a la política de control de entidades federativas.

Como ya señalaba anteriormente, se esperaba mucho más en cuanto a los perfiles que López Obrador designaría,  personas de reconocida capacidad y trayectoria para cada puesto, pero lastimosamente lo vemos pagando favores, porque aún siendo ingeniera química, no le conocemos mucha capacidad para hacerse cargo de la Secretaría de Energía a Norma Rocío Nahle García, cuyo mérito simplemente es ser la coordinadora de la diputación federal de Morena, que hizo un trabajo importante en el congreso de la Unión.

Y qué decir del nombramiento de Octavio Romero Oropeza al frente de Pemex, una persona muy cercana a López Obrador, que si bien lo acompaña desde el gobierno del Distrito Federal donde fue su oficial mayor, no cuenta con ninguna experiencia en el sector energético. En otros términos, AMLO, quien ofreció y prometió resolver el tema de la Reforma Energética, dejó en manos de un ingeniero agrónomo con cero experiencia en el ramo, la más importante empresa paraestatal mexicana, hoy empresa del estado, en cuyo peso recae el problema que el virtual presidente electo se comprometió a solucionar. Por lo demás, igualmente suenan raros los nombramientos de Alberto Montoya como subsecretario de Energía, de Carlos Morales Mar como subdirector general de la CFE y Luis Abelardo González, quien será coordinador de las políticas de energías renovables, de quienes no se advierte tampoco mucho en cuanto a que sean perfiles con el peso técnico o científico para sus respectivos encargos.

En fin, el tema es que hay otro asunto que llama la atención, el de Yeidckol Polevnsky, que siendo una persona con un gran referente industrial, expresidenta de la Concamin, metida a política fungiendo primero como Secretaria General y ahora presidenta de Morena la ha mantenido ajena a cualquier cargo público futuro en el gabinete que inicia gestiones el 1 de diciembre y todo indica que seguirá a cargo de Morena, pero ha sido poco el papel que ha tenido, salvo el de señalar que en su partido no habrá personajes nefastos -aunque ya vimos que sí-y que habrá recorte de recursos a partidos políticos, cosas directamente ligadas al partidismo. Habrá que seguir atentos a la forma en que se vayan decantando los nombramientos que a futuro está ya bosquejando el virtual presidente electo. Por lo pronto, nos seguimos preguntando, en qué estaba pensando Andrés Manuel?

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