MC, sin contrapesos en Jalisco

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MC tendrá la mayoría en el Congreso local.

ADEMÁS, MOVIMIENTO CIUDADANO ALCANZÓ EL TRIUNFO EN 71 DE LOS 125 MUNICIPIOS DEL ESTADO, DONDE SE INCLUYEN OCHO DE LOS NUEVE DE LA ZMG

El domingo 1 de julio no sólo hubo una victoria contundente para el partido Movimiento Ciudadano, también este partido se convirtió en la primera fuerza política del estado gracias a los resultados electorales. Así mismo, gracias a las alianzas institucionales que tejió de facto, no tendrá contrapesos.

El triunfo de Enrique Alfaro Ramírez en la contienda por la gubernatura es, sin duda, el punto más importante en el marcador a favor de los emecistas. Sin embargo, este resultado va acompañado de la ventaja en 15 de los 20 distritos locales, lo que garantiza al partido la mayoría en el Congreso del Estado.

Todavía mejor les fue con la representación de Jalisco en el Congreso de la Unión. Finalmente ganaron la elección de senadores, por lo que podrán llegar a la Cámara Alta tanto Clemente Castañeda Hoeflich como Verónica Delgadillo García. Además, sus resultados en los distritos federales fueron aún mejores: de 20 espacios tenían ventaja en 18.

Eso no es todo: Movimiento Ciudadano alcanzó el triunfo en 71 de los 125 municipios del estado, donde se incluyen ocho de los nueve que conforman el Área Metropolitana de Guadalajara. Dichos resultados les permitirán gobernar a más de 88 por ciento de la población.

Prácticamente desde que ganó la presidencia municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro se perfiló como candidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano. Su derrota en los comicios de 2012 no apagó sus aspiraciones, al contrario: se convirtió en el punto de partida para construir un nuevo proyecto.

Los tres años posteriores a la derrota ante Aristóteles Sandoval Díaz por el gobierno del estado y los poco más de dos que duró como presidente municipal de Guadalajara, permitieron a Alfaro Ramírez mantener una carrera de resistencia, que se vio reflejada desde hace casi dos años en las encuestas. Siempre fue puntero y, aunque al final redujo la ventaja, su triunfo nunca estuvo en riesgo.

Ni siquiera el desgaste que enfrentó en el gobierno le afectó. Algunos de sus adversarios apostaban a que las represiones y confrontaciones con comerciantes ambulantes o con afectados por el desarrollo inmobiliario de la ciudad, le pasarían factura. No fue así.

Tampoco afectó su triunfo el reportaje que apenas un par de días antes de la elección se dio a conocer, en el que se le vincula con el crimen organizado.

Nada lo frenó. La noche del primero de julio pudo acudir a la glorieta Minerva para festejar que había ganado la gubernatura y que ni el crecimiento del candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, Carlos Lomelí, fue suficiente.

Para llegar a este triunfo, Enrique Alfaro tejió alianzas nacionales y locales que le permitieron a Movimiento Ciudadano consolidarse en Jalisco con un resultado que seguramente ni ellos esperaban. El blindaje nacional lo obtuvo con la alianza que alcanzó su dirigente nacional, Dante Delgado, con los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD).

Movimiento Ciudadano no pudo ayudar a que el candidato de esa alianza a la presidencia de la República, Ricardo Anaya Cortés, ganara; pero sí le permitió al PAN resucitar en Jalisco y recuperar espacios en ayuntamientos y en el Congreso local, además de las diputaciones federales en las que van en alianza.

Los integrantes de MC festejando en La Minerva.

En cuanto al PRD, tampoco sirvieron para que su candidata al gobierno de la Ciudad de México, Alejandra Barrales, ganara; sin embargo, también en Jalisco podrían ayudar para que el Partido del Sol Azteca mantenga las prerrogativas en el estado e incluso para que tenga representación en el Congreso y en los ayuntamientos.

Aunque en Jalisco no hubo alianza con estos partidos, MC sí alcanzó acuerdos de facto con grupos ligados a ese instituto político. El más importante fue con el grupo Universidad de Guadalajara, en particular con su líder Raúl Padilla López, a quien entregó algunas candidaturas con el pretexto de una alianza con la agrupación política “Hagamos”, creada por el líder del sindicato de académicos, el virtual diputado local Enrique Velázquez.

Con el PAN, desde que Alfaro ganó la alcaldía de Guadalajara, algunos blanquiazules se habían acercado, discreta o abiertamente, a su proyecto. Ya cuando se definió la candidatura del presidente municipal tapatío con licencia, el número de panistas que lo apoyan había crecido de manera importante.

Todo esto, sin contar el respaldo de los directores de algunos medios de comunicación y, sobre todo, de los líderes de cámaras empresariales. Es más, hasta del equipo del gobernador Aristóteles Sandoval hay ya quienes han buscado acercamiento.

Con todo esto, es claro que Enrique Alfaro y su partido tendrán el control absoluto de Jalisco, lo que podría ser una ventaja para que lleve a cabo todos los compromisos que asumió en su campaña.

El problema es que ya como alcalde mostró que no le gustan los cuestionamientos, no acepta puntos de vista diferentes a los suyos, las críticas lo sacan de sus casillas y cree siempre tener la verdad sobre lo que conviene a los ciudadanos. Así, un gobernador sin contrapesos puede ser un riesgo para el estado, para las libertades y para los derechos de los jaliscienses.

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