ALFARO, ANABEL Y LA AMNISTÍA

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La periodista Anabel Hernández, quien escribió el trabajo de investigación en el que se vincula al próximo gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, con el narcotráfico y en especial con los cárteles Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa durante sus gestiones como alcalde de Tlajomulco y de Guadalajara, no es una periodista cualquiera.

El año pasado, la embajadora de Francia en México, Anne Grillo, le impuso a Anabel las insignias de Caballero en la Orden de la Legión de Honor para distinguir su carrera profesional y su acción por la defensa de los periodistas y los derechos humanos en México.

Es experta en temas de narcotráfico y ha escrito seis libros y numerosas investigaciones independientes que han puesto al descubierto complicidades entre autoridades políticas y organizaciones criminales como Los señores del narco, publicado en 2010 y que desde entonces la convirtió en objeto de reconocimiento internacional pero también en presa de amenazas y acoso no sólo de delincuentes sino de las propias autoridades federales, como ella misma ha denunciado

En 2001 fue la causante a través del reportaje sobre el “toallagate” del descenso en picada de la popularidad del recién llegado presidente Vicente Fo(c)x, al evidenciar que se gastaron 440 mil dólares para redecorar dos habitaciones de Los Pinos al gusto de la Dulce Pony, digo de Martha Sahagún, trabajo que un año después le valió el Premio Nacional de Periodismo del Consejo Ciudadano.

También el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la agencia informativa española EFE la premiaron en 2003, reconociendo un reportaje con el que mostró redes de esclavos y de explotación sexual de jóvenes mexicanas en zonas rurales de San Diego, California.

La Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (WAN-IFRA) le otorgó en 2012 la Pluma de Oro de la Libertad por su compromiso en favor de la libertad de prensa y en 2014 formó parte de “la lista de los 100 héroes de la información en el mundo” elaborada por Reporters Sans Frontières.

Según la investigación realizada por esta excepcional reportera, en la zona metropolitana de Guadalajara opera una red criminal desde hace 18 años, brindando protección a los dos cárteles ya señalados para que realicen negocios y lavado de dinero en el sector inmobiliario, con máquinas tragamonedas y se hace de la vista gorda para la venta de droga, los “saltos” o casinos ilegales y una red de prostitución.

En el reportaje, publicado el 30 de junio en el portal de internet Aristegui Noticias y que el domingo a media jornada electoral el IEPC ordenó “bajar” de dicho sitio electrónico ante la queja presentada por MC, además de Alfaro la periodista señala como miembros de la supuesta red criminal a Hugo Luna Vázquez, el alcalde interino Enrique Ibarra Pedroza, el ex regidor y presidente de MC en Jalisco, Marco Valerio Pérez Gollaz y a quien fue su director general de Obras en Tlajomulco, Miguel Zamora Bueno (quien tuvo el mismo puesto en el gobierno de Zapopan con Pablo Lemus), además del ex fiscal Luis Carlos Nájera.

Que el reportaje haya salido a la luz pública el 30 de junio, un día antes de las elecciones, cimbró de pies a cabeza la estructura alfarista que durante la jornada electoral se comió las uñas no sólo por el impacto que podría tener la nota informativa entre los electores, sino por el fundado temor de que la oleada pro AMLO que cimbró al país pudiera también acarrear entre su oleaje una votación mayor a favor del candidato de Morena, Carlos Lomelí, como sucedió aunque no con el ímpetu necesario para dejarlo chiflando en la playa.

Alfaro, fiel a su costumbre, restó méritos a una información contraria a su causa, la calificó de ridícula y no quiso abundar sobre la misma salvo para demeritar a los reporteros que le cuestionaron varias veces sobre el contenido.

La misma noche que celebraba el triunfo en su casa de campaña de avenida La Paz, Alfaro debió lidiar con una sonrisa forzada las revelaciones de Anabel y justificó su respuesta de “ni siquiera me merece opinión”, señalando que cuando alguien pide respeto para su trabajo tiene también que tener respeto.

“Yo soy un jalisciense que tiene un prestigio construido con trabajo”, dijo, y luego en una supina forma de calibrar la libertad de expresión de acuerdo a sus intereses, agregó que se ponía a disposición de la prensa local y nacional “para definir juntos y ver cómo se da esta nueva manera de hacer entre el poder público y los medios de comunicación”, como si el derecho a la información ciudadana pudiera ser una moneda de cambio.

“Yo pongo toda mi disposición para platicarlo, para definir juntos cómo se debe de dar esta nueva manera de hacer cada quien su trabajo y hacerlo correctamente. La base tiene que ser el respeto mutuo y la verdad ante todo; cuando los planteamientos sean mentiras de mi parte no habrá nunca una respuesta de sumisión”, tiro línea y advirtió, como ha sido común a lo largo de su trayectoria política.

Más allá de lo que se espera de esta relación cada vez más incómoda entre Alfaro y los medios de comunicación que no reportan la realidad según el punto de vista del próximo gobernador, habría que avanzar en las indagatorias realizadas por Anabel Hernández, en sus revelaciones, en los nombres que da y en los negocios que señala.

Y pese a que Alfaro dijo que espera una era de reconciliación y entendimiento con el próximo presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador tendrá mucha tela de donde cortar si es que el próximo gobernador de Jalisco -a quien considera un “traidorzuelo”- no entra en sus planes de amnistía.

PARTIDIARIO

MC-J: El partido Movimiento Ciudadano se “ajaliscó” como nunca, Dante Delgado debería mudarse a Guadalajara unos meses para entender y aprender cómo Alfaro logró, sin ir en alianza con el PAN y el PRD en su candidatura a gobernador, obtener un triunfo contundente en el nuevo mapa electoral del país que cayó rendido y esperanzado ante López Obrador, haciendo -como pasó en Guanajuato- una isla del estado  en relación con el resto de la nación y fortaleciendo su capital político creciente. Es cierto, Alfaro ganó con mucho menos de lo esperado, pero hacerlo en las condiciones que lo logró consolidó su aspiración presidencial para dentro de seis años luego de formarse este 2018 en la fila en la que primero iba el ya extinto candidato Riqui Riquín Canallín…

Y ya con esta: ¿Duda alguno de mis cinco lectores que Alfaro aspire ya al 2024? Sus declaraciones la noche del 1 de julio lo confirman, categóricas: “Junto a otros liderazgos (incluido el de Anaya, dijo) tendremos una tarea importante para hacer en los próximos años, para definir cómo va a ser este nuevo modelo de organización de política que habrá de tener la nación a futuro. En lo que yo pueda contribuir para la construcción de la ruta política de este país, en beneficio de la nación, aquí estaremos siempre con esa disposición”. Ajúa…

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