Alfaro y AMLO: del amor a la traición

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¿Cuándo se rompió el hilo entre los dos políticos?

HUBO UN DESLINDE MUTUO, EN DIFERENTES MOMENTOS, BASADO EN LAS NECESIDADES PRAGMÁTICAS DE AMBOS PERSONAJES

Cuando en 2006 Andrés Manuel López Obrador perdió por primera vez la presidencia de la República, ante el cuestionado triunfo del panista Felipe Calderón Hinojosa, un grupo de políticos jaliscienses se trasladó a la Ciudad de México para participar en la gran protesta que se llevó a cabo en el Zócalo. El grupo iba encabezado por el actual presidente municipal interino de Guadalajara, Enrique Ibarra Pedroza.

En la plaza principal de la capital del país no cabía un alfiler y las calles aledañas estaban también abarrotadas. Pero distribuidos entre los que pudieron subir al templete y en las primeras filas, se podía distinguir, además de a Ibarra, a Tonatiuh Bravo Padilla, Enrique Alfaro Ramírez e Ismael del Toro Castro.

Los políticos jaliscienses no sólo acudieron a la protesta. Algunos de ellos, entre quienes estuvo Enrique Alfaro, incluso se quedaron a la toma de la avenida Reforma.

A casi doce años de distancia, Enrique Alfaro es candidato a gobernador y López Obrador busca otra vez la presidencia de la República. La diferencia es que ahora el abanderado del frente “Juntos Haremos Historia” ha llamado “traidor” al alcalde con licencia de Guadalajara y, cada que se refiere a él, lo descalifica.

¿Qué sucedió en esos 12 años? Un deslinde mutuo, en diferentes momentos, basado en las necesidades pragmáticas de ambos personajes.  

Ese año, en 2006, Enrique Alfaro fue diputado local por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), y tres años después, presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga por una coalición que incluía al PRD. Por su parte, Andrés Manuel López Obrador usó ese periodo para trabajar en lo que sería su postulación para el 2012.

En los comicios de hace seis años, después de haber llevado a la izquierda a gobernar por primera vez un municipio metropolitano, Enrique Alfaro se postuló como candidato a gobernador.

Fue en ese momento en el que su equipo evaluó políticamente la presencia de Andrés Manuel López Obrador en la campaña. En ese momento, el “Peje” cargaba más negativos que votos en Jalisco, por lo que el equipo de Enrique Alfaro decidió deslindarse de él.

A partir de entonces, vino la debacle en la relación. López Obrador terminó enterándose del desmarque alfarista y, aunque en ese momento no hubo una reacción, ya en las elecciones intermedias de 2015 empezó a descalificarlo.

Enrique Alfaro comenzó a construir su proyecto con la bandera de Movimiento Ciudadano, lo que alguna vez fue el partido Convergencia Nacional. Parecía que, de manera natural, se tejería una alianza entre López Obrador y Alfaro, pero sucedió lo contrario. Las distancias políticas se acentuaron.

La molestia de López Obrador por el desaire de Enrique Alfaro fue bien aprovechada por Carlos Lomelí, quien en 2015 intentó ser candidato a presidente municipal de Zapopan por Movimiento Ciudadano; pero ya los acuerdos internos estaban cerrados y esa posición había sido entregada a Pablo Lemus Navarro.

AMLO y Alfaro en 2012.

Después de descartarse otras opciones de candidato a gobernador, que incluyeron el tropiezo con otro empresario, Enrique Michel, finalmente se decidió por Carlos Lomelí, quien aprovechó el espacio para incentivar la distancia entre Alfaro y López Obrador.

Aunque será complicado conocerlo a detalle, es obvio que Lomelí significa una posibilidad importante de financiamiento para López Obrador, sin contar que su campaña en Jalisco no representa una carga para Morena, sino por el contrario, corre por cuenta del candidato a gobernador.

La cereza en el pastel fue el rompimiento entre el equipo de Enrique Alfaro y el presidente municipal con licencia de Tlajomulco de Zúñiga, Alberto Uribe Camacho, quien se refugió en Morena, como coordinador de campaña de López Obrador en Jalisco.

Las descalificaciones y reproches de López Obrador no han encontrado eco en Enrique Alfaro, quien ha preferido guardar silencio. En todo caso, sus señalamientos, en menor tono, se han enfocado hacia Carlos Lomelí.

Además, de manera paralela, se han dado a conocer algunos de los casos en los que se involucra a Carlos Lomelí, como la compra de predios que alguna vez fueron señalados por ser propiedad del narcotraficante Rafael Caro Quintero, o la intervención de su empresa en la venta de medicamentos, en procesos que han tenido señalamientos de irregularidades, al gobierno federal y estatal.

El partido Movimiento Ciudadano va en alianza a escala nacional con los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática, que en la coalición “Por México al Frente” postuló al panista Ricardo Anaya a la presidencia de la República. Sin embargo, los emecistas han mostrado un apoyo bastante tenue a Anaya.

Es claro que en Jalisco el vínculo con PAN y PRD no interesa a los candidatos a diputados federales y senadores, quienes en su propaganda no han incluido los logotipos de esos partidos.

La relación entre Alfaro Ramírez, quien encabeza las encuestas en Jalisco, y López Obrador, quien hace lo propio a escala nacional, llegará al primero de julio en su momento más álgido. Pero el candidato a gobernador de MC parece que decidió no destruir los puentes, por si después de la elección los necesita.

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