VOTE POR AMLO… ¿Y ALFARO?

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Es muy cierto que Carlos Lomelí, el candidato a gobernador de Jalisco por Morena, ha crecido en las encuestas. He visto algunas, que nada tienen que ver con las que Lomelí cucharea -como todos los candidatos hacen-, en las que ya está 15 puntos por debajo de Enrique Alfaro, superando cada vez más a los candidatos del PRI y el PAN que se desdibujan en la competencia.

El efecto AMLO, para ser precisos, se está convirtiendo en una oleada que en Jalisco podría ser el tsunami naranja que hace tres años hizo que Enrique Alfaro, al ganar su grupo político las principales alcaldías y la mayoría en el Congreso, soñara con ser no el próximo gobernador del estado sino el sucesor de Enrique Peña Nieto, sueño presidencial que aún mantiene aunque ahora con horizonte 2024.

Pero el crecimiento de Lomelí es real y se nota con sobrados elementos para ver el nerviosismo que acusan los alfaristas ante la mayor expectativa de Morena, impulsada por un López Obrador que tiene la mira muy puesta en Jalisco -aquí cerrará su campaña presidencial- sabedor de la importancia electoral del estado.

El candidato presidencial viene en víspera del segundo debate y dedica varios días a recorrer Jalisco, contento del repunte de Lomelí y convertido en el único opositor real en la entidad al feudo político que tiene Raúl Padilla López en todos los partidos políticos (¿O por qué cree el amable lector que AMLO no visita ni la FIL ni va a encuentros “estudiantiles” en raUldeG, ni Lomelí acudió al debate en el CUCSH?).

Pero veamos el prurito alfarista causado por el crecimiento de Lomelí en las encuestas:

1. Hace un par de semanas comenzaron aparecer en Jalisco calcomanías pegadas en automóviles en las que se lee la leyenda AMLO y Alfaro, lo que al imaginario colectivo busca causar la impresión de que ambos candidatos van juntos.

2. En su gira más reciente por Jalisco, justo en Tlajomulco el 19 de mayo, López Obrador dijo la siguiente frase: “No me identifico con Alfaro, vale más hablar claro, no me gustan las medias tintas, mi pecho no es bodega. Nuestro candidato es el doctor Carlos Lomelí, con él vamos a ganar la gubernatura de Jalisco”. Aquí cabe preguntarse por qué el Peje tendría que deslindarse de Alfaro, si ya antes hasta traidorzuelo lo llamó. ¿Hubo reunión o señales alfaristas buscando la reconciliación, visto no lo que representa Ricardo (c)Anaya para el país sino lo que representa en votos López Obrador para Alfaro?

3. Tras la anterior afirmación de AMLO, rápidamente a través de Twitter Carlos Lomelí publicó lo siguiente: “Más claro, ni el agua. Gracias por la confianza, no te defraudaré @lopezobrador_ ni a ti, ni a los jaliscienses”. ¿Sintió pasos el doctor, se enteró de que hubo algún eventual coqueteo alfarista con el Peje de pejes?

4. El alcalde interino de Guadalajara y mentor de Alfaro, Enrique Ibarra, se reunió no hace mucho con Marcelo Ebrard -coordinador de la campaña de AMLO en esta región del país- y recibió una invitación directa para que se pasara a Morena, lo cual Ibarra rechazó porque le dejaron muy claro que la invitación no incluía al candidato de MC.

Lo que también es un hecho es que Alfaro ya no podrá subirse al tren del Peje y que cada vez teme más el tamaño de la ola que está por caer el 1 de julio.

Quedó claro desde que los alfaristas gestionaron una reunión con López Obrador y ofrecieron llevar como negociador al ex rector y hoy candidato a diputado federal, el RPLboe Tonatiuh Bravo Padilla, lo que hizo por cierto que Esteban Garaiz, una de las figuras emblemáticas del alfarismo, trinara de enojo porque él fue uno de quienes gestionó esa reunión que nunca se concretó porque quisieron llevar a Tona.

Los escenarios que se acercan para Alfaro después del 1 de julio van de un triunfo de su parte sobre Lomelí como todas las encuestas pronostican, pero con un congreso donde la oleada morenista y el impulso que traigan los candidatos independientes y de otros partidos lo dejarán con minoría.

Y ni que decir lo que sucedería en 2021, ya con cuadros mejor establecidos de Morena.

O bien, si de verdad se produce el tsunami de Morena y Lomelí es arrastrado rumbo al triunfo, Alfaro sufriría una derrota de tan inesperada dolorosísima, digna de retirarse a vivir no en la Chingada, el rancho de AMLO en Tabasco, sino en alguno de los muchos paraísos turísticos que su millonaria estirpe puede pagar.

Claro, en este último caso le quedaría la opción de, como AMLO y su empeño de tres campañas, regresar en 2024 con el sueño recortado a gobernador, para intentar de nuevo subir ese peldaño político por modesto que hasta el año pasado le pareciera.

PARTIDIARIO

Y ya con ésta: Aunque Alfaro sólo ha amenazado y hecho fintas con la USB -que se ha prestado incluso a memes en redes sociales-, el contenido de la memoria digital seguramente hablará de la licitación IPEJAL-AD-LPL-016/2016 que la empresa Abastecedora de Insumos para la Salud (Abisalud) obtuvo por 501 millones 200 mil pesos para proveer de medicamentos e implementos médicos al Ipejal. Abisalud fue fundada en 2009 por Hiram Torres Salcedo, regidor de Zapopan por MC quien, como Lomelí, renunció el año pasado a ese partido para ambos pasarse a Morena y ahora es candidato de este partido a la presidencia municipal. El problema para Alfaro no es sólo lo que recién declaró Paco Ayón, factótum del Ipejal respecto a que no hay negocios chuecos, sino que dicha empresa no pertenece a Torres Salcedo y tampoco la ha podido ligar con Lomelí. Pero más grave problema aún es señalar que se tienen pruebas de un ilícito y no denunciarlo, máxime que cuando sucedió la licitación (2016) Alfaro era alcalde de Guadalajara, con silla al igual que el resto de Alfaroboes que gobiernan la zona metropolitana, en el consejo de Administración del organismo pensionario…

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