Macbeth en Tlajo

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Algo está podrido en Tlajomulco, imagino que imagina el calvo Macbeth[1] de la región.

Alguna punzada debió haber sentido en el esófago cuando se enteró de que en lo que llama su casa y a los que llama su gente, lea llegó un gigante que lo retó con una voz clara que salió de Chulavista y retumbó en todo el estado.

Previamente, el calvo Macbeth había sentido en la cara el duro jitomatazo en un debate que no salió como calculado. Su pequeño enemigo, el doctor Lobo, también le lanzó un reto brutal y no se enganchó con las acusaciones de los enanos que debió haber sido el plan.

“Ustedes le gritan y lo insultan y él se engancha”, debió haber mandado a la corte enana desde el whatsapp real.

Pero no se enganchó, en lugar de eso le pegó donde duele al rey, en la incongruencia de sus alianzas con quien antes había llamado escoria, una escoria que en el pasado había lastimado a la familia real.

Y eso, que se metieran con la familia, enloqueció al monarca que, blandiendo un USB como quien esgrime a Excálibur, amenazó al pequeño doctor y al amenazarlo cerró la contienda, la convirtió en un tiro de dos, bajó a los enanos de la mesa y eso es lo que tiene a la corte hoy nerviosa, incómoda, rascándose la calva.

El monarca enfocó sus baterías y envió a uno de los caballeros de la mesa que no es redonda porque ahí nomás manda un señor, a señalar que el Doctor había vendido malamente productos a sobre precio de la mano de un mago malvado.

Pero la historia era tan fantasiosa que se apagó con el grito del gigante Andrés que el sábado sonó desde el Chivabarrio en Chulavista.

“A ti no te queremos, monarca de Tlajomulco, a ti te vamos a destronar” y no lo dijo solo, ante un puñado de fieles seguidores en un terreno pantanoso bajo una lluvia hostil.

Lo hizo en un día soleado, rodeado de más de nueve mil personas que coreaban vítores y consignas.

El Rey está siendo fiel a sus defectos de carácter y lo más probable es que sea dominado por los demonios de la ira ante las afrentas sufridas. Enfocará sus baterías a destruir al Lobo que asecha su castillo y al hacerlo sólo logrará fortalecerlo. Los medios hablarán del Lobo, los actores políticos que obedecen la mano de hierro del monarca acusarán al Lobo y así, el antes desconocido será ungido con el título de único contrincante posible por el propio monarca.

El rey abrirá las puertas de su palacio y con una armadura dorada saldrá a enfrentar al lobo y al hacerlo descuidará el territorio de Tlajomulco donde un león aprovechará para arrancarle el corazón.

[1] Para los que no lo traigan registrado, Macbeth es una tragedia de William Shakespeare que profundiza sobre los perniciosos efectos físicos y psicológicos que  genera la ambición política de aquellos obsesionados con el poder.

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