LA ARTILLERÍA DE LODO

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Horas antes del debate para gobernador de Jalisco ya había dos temas cantados para el desgreñe que era de esperarse para la noche dominical: ataques contra el puntero Enrique Alfaro y contra quien lo sigue en las encuestas, Carlos Lomelí.

Alfaro y los Alfaroboes han ido acumulando con el paso de los años el desgaste propio de todo gobierno -como suelen decir los que poco hacen y mucho negocio cierran- y eran de esperarse muchos trapitos al sol en especial en materia de cambio de uso de suelo y permisos para nuevos fraccionamientos o edificios.

A Alfaro le recriminaron su supuesta aspiración ciudadana cuando es el político que aspira a ser gobernador que ha transitado por mayor número de partidos, le hablaron de su soberbia con los católicos por el tema de la escultura Sincretismo, su doble cara con el ambulantaje, su fallido esquema de policía metropolitana que sólo confundió y dividió más el fallido proyecto de policía única estatal, su patrimonialismo publicitario con agencias bajo su control.

Le llamaron traidorzuelo por haberse ido a apoyar a Ricardo (c)Anaya (un cálculo político fallido en esta ocasión por la cada vez más firme expectativa de AMLO presidente) y agruparse junto a quien antes llamó su enemigo público número uno para así pasar a convertirse en un RPLboe más en la nómina del control fáctico del estado.

Acorazado con su enorme ventaja en la preferencia electoral, Alfaro reviró porque es de los que no suelen dejar carta sin contestar, y saldrá limpio del berenjenal de lodo que le van a arrojar.

Carlos Lomelí en cambio estuvo expuesto por dos razones muy sencillas: está en un inédito segundo lugar por encima de los dos partidos que históricamente han sido hegemónicos en Jalisco (o uno pues): el PRIAN. Y por otra parte porque en su meteórico ascenso en la escala socioeconómica de pobre de Miravalle a multimillonario cometió errores como presuntamente haber usado bienes de procedencia ilícita que, en las propias palabras de los morenistas, comparativamente hacen que el supuesto lavado de dinero de (c)Anaya sea un error de niño de pecho.

Recordemos que esto último ya lo tiene como candidato damnificado, y por ejemplo su ritmo de placeo público y mediático disminuyó sustancialmente, pues hasta los grupos de WhatsApp donde se da a conocer su actividad prefirieron bajarle a sus comunicados, mientras Lomelí prefirió desairar una reunión de estudiantes del CUCSH con los candidatos a gobernador (sólo él no asistió) a someterse a los señalamientos en tierras padillistas, como ya quedó constancia con los carteles que le llevó y sacó pese a su ausencia uno de los RPLboes más controvertidos, Carlos Orozco Santillán.

Era de esperarse, por otra parte, los ataques de los chiquitos, asociados con Alfaro por debajo de la mesa.

Era de esperarse en el debate el lodo con todo su hedor, en ese mimetismo de las campañas con la realidad violenta del país.

Pero también es de esperarse que ni Alfaro ni Lomelí disminuyan en las preferencias, al menos no de forma notoria. A estas alturas de las campañas las ventajas casi están consolidadas.

Un debate muestra siempre complicidades, más allá de propuestas. Enseña cómo las asociaciones políticas son pragmáticas cuando se trata de defenderse entre ellos.

 

PARTIDIARIO

Una de pueblos originarios: Por décadas, quizás centurias, los indígenas del norte de Jalisco, en especial los wixaritari, han pedido por vía legal y pacífica que sus conflictos agrarios y territoriales -sobre todo- sean resueltos como la ley marca a su favor. No han obtenido más respuesta que la típica esa de “sí claro, ahí luego lo resolvemos”, y todo queda igual o peor, con asesinatos y desapariciones incluidas. Ahora las comunidades de San Sebastián Teponahuaxtlán, San Andrés Cohamiata y Azqueltán, comienzan a dar pasos muy firmes hacia la autonomía con sus comuneros unidos en un propósito principal que hace que su voz se escuche fuerte, fresca, revolucionaria: boicot electoral, boicot educativo, retenes en sus territorios. Hacen temblar al establishment político del criollismo jalisciense siempre tan centralista y nos ponen la muestra a los “citadinos” de cómo echar por tierra las instituciones secuestradas por malos funcionarios que sólo aprovechan su paso por el servicio público para su beneficio propio…

Y ya con esta: En el tema de desapariciones en Jalisco el gobierno va de mal en peor. Primero trató de ocultar la magnitud de la tragedia con cifras maquilladas, luego quiso bajar el clamor entregando restos o cenizas de fallecidos a familiares de víctimas, ignoró a las madres angustiadas que debieron organizarse solas, permitió que el crimen organizado y las policías fueran uno mismo, creó verdades históricas y apurado por la presión internacional tras los casos de los italianos y estudiantes de cine, apuró la integración de dependencias para la localización de desaparecidos con tan mal tino que el primer fiscal especializado salió más papista que el papa (“las marchas sólo hacen sufrir más a los familiares”) y la comisión estatal de búsqueda de personas, organismo de obligatoria creación según la ley en la materia, lo ha comenzado a integrar sin pedir participación ni opinión a los familiares como la propia ley marca, lo que ha desatado una nueva confrontación con organizaciones ciudadanas por la banalidad con que ha sido abordado desde el poder público este grave problema…

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