Arrasa Almaguer en el debate

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Que no quede lugar a dudas: Eduardo Almaguer, el candidato del PRI a la Alcaldía de Guadalajara, arrasó en el primer debate que se realizó rumbo a la elección del primero de julio. Arrasó con el dominio del escenario, con propuestas concretas que todos entendimos y con un conocimiento real de la situación que se vive en la perla tapatía: como candidato, Eduardo Almaguer no tiene competencia.

Porque como candidato no se le acerca el de MC, Ismael del Toro, hablando siempre en sentido figurado, refiriéndose a conceptos que sólo él entiende, como “tejido social”; ni tampoco se le acerca Claudia Delgadillo, la candidata de Morena, quien dice que está preparada para gobernar Guadalajara, pero por lo pronto dejó ir la oportunidad de estar preparada para participar en un debate. ¿Por qué digo que Almaguer arrasó en el debate?

Porque Eduardo Almaguer fue realista. Nos transmitió su visión pero con un plan de trabajo por delante. Transmitió el mensaje que quería porque fue más directo y estableció muy bien el dilema que prevaleció durante todo el debate: ¿quieres que las cosas sigan como hasta ahorita? ¿Quieres que las cosas sigan igual con la continuidad de Ismael del Toro?  Y se dejó de discursos huecos para ir por acciones concretas: revocará la concesión del subsuelo del parque Mexicaltzingo otorgado a la UdeG para que hagan un estacionamiento. Va a revisar la concesión de la basura. Va a recuperar edificios que son patrimonio histórico y que ya vendió el Ayuntamiento. A la hora de la seguridad propuso concreto: limpiar la policía para poder limpiar las calles de criminales. Y fue un paso delante de todos al poner en la mesa la necesidad de reorientar la política social.

Almaguer tiene muy claro que la gente ya está harta de que le hablen con muletillas, adoptando un papel de político inalcanzable, con lenguaje hueco y rebuscado.

En cambio, el candidato de Movimiento Ciudadano, Ismael Del Toro habló la mayor parte del tiempo de asuntos generales, sacándole la vuelta a los temas importantes. Su discurso fue el más hueco de todos. El Pope está jugando a ser político. Se aprendió algunas líneas y ahí estuvo actuando la hora y media que duró el debate. Debió aprovechar el tiempo para ofrecer una disculpa por el cochinero que deja Enrique Alfaro en Guadalajara; debió ofrecer una disculpa o al menos reconocer el desastre que vive la ciudad en materia de seguridad y después proponer algo. Contrario a eso se puso a decir que va a reconstruir el “tejido social”, un término en boga entre los priistas locales. Del Toro no tuvo fuerza para establecer al menos un tema en todo el debate. Le faltó Alfaro a un lado para que lo defendiera y hasta la candidata del PRD, Valeria Ávila, lo puso nervioso cuando le dijo priista y títere de Alfaro.

La candidata de Morena, Claudia Delgadillo, dejó mucho qué desear. O no ensayó, o no se preparó:  la verdad es que se miró improvisada. Siempre le quedaba tiempo en sus intervenciones y sus propuestas parecían un rosario de buenas intenciones. Pero es la candidata de Morena, y es lo que la tiene en la pelea y que le abrió la posibilidad de estar en el debate.

El candidato del PAN, Miguel Zárate, bien. Es un buen perfil, se ve que es un buen candidato, pero tiene en contra que el PAN no pinta mucho en Guadalajara. Un poco plano, le faltó quizá soltarse más y mostrar más de su personalidad.

La candidata del PRD, Valeria Ávila, resultó buena lectora de discursos, sin duda llamó la atención. Se hizo notar. Transmitió ahí todo el resentimiento de los perredistas sin voluntad. Ojalá y le alcance al menos para ser regidora, porque en este momento el PRD no tiene ni uno en Guadalajara.

Y Rodolfo Casanova, el candidato de Nueva Alianza, sin duda se la está pasando bien. Él ya ganó con sus 15 minutos de fama en esta elección.

Pero que no quede lugar a dudas: Almaguer tiene en contra el antipriismo, o el antipeñismo, pero como candidato no tiene competencia en Guadalajara.

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