EL H2SO4 EN LOS DEBATES

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La propuesta del Bronco -ni su nombre quiero mencionar- de mocharle la mano a los ladrones, más allá de lo estúpidamente jocosa que fue, encierra dentro de sí el ambiente que priva en el país desde que el esposo de doña Margarita (sin tequila) de Calderón se dedicó a atizar el fuego de la violencia en México bajo el pretexto de la guerra al narco, lo que abrió la caja de Pandora que hoy padecemos todos los que habitamos este país y no tenemos un equipo de seguridad privada que nos proteja.

Fue el hitazo de esa noche circense el pasado 22 de abril, un debate en el cual la violencia entre los candidatos fue un fiel reflejo del ambiente de inseguridad, complicidad e impunidad en que tienen convertido a México los criminales dentro y fuera del gobierno.

Ya los “analistas” hablaron mucho sobre ese vodevil, aplaudieron la verborrea demagógica de El Cerillo (c)Anaya, la retórica sobreactuada de doña Margarita (sin tequila), reconocieron el discurso tecnócrata de Meade (ra, ra, ra), se asustaron del pendejismo del Bronco como si no lo conocieran y, como todos los anteriores, también se dedicaron a tratar de tirar al Peje de su pedestal por evitar enredarse en el bombardeo masivo del que fue objeto (“de eso se tratan los debates, zacatón”, justifican).

De lo que no hablaron es de cómo todos los candidatos reprodujeron la violencia que priva en México. Los aspirantes a presidente de la República, comportándose como lo que son, sicarios de la muy existente y evidente mafia del poder que domina al país, echaron todo el ácido sulfúrico que pudieron sobre el tabasqueño de parsimonioso discurso para tratar de disolver su ventaja en las encuestas.

Pero lo que lograron fue el efecto contrario, como ocurrió con los jóvenes de cine supuestamente asesinados en Tonalá, quienes como víctimas de la esquizofrenia nacional y de los intereses económicos delincuenciales se convirtieron en semilla de un movimiento que hoy, por ejemplo, tiene colocado a Aristóteles el Perito en la peor crisis política de su sexenio, con rumores hasta de su salida del cargo según lo esparcido en el círculo rojo chilango.

En ese teatro no hubo contraste de ideas, no hubo propuestas de fondo a pesar que el principal tema del debate fue la seguridad pública. Hubo ataques, violencia, ganaron según los canarios de este sistema quienes se comportaron más violentos, los que propusieron las peores soluciones. La normalización de la barbarie, pues.

Por eso a partir del debate los ataques contra el candidato de Morena han arreciado, qué importa que la gente ya no se trague lo del peligro para México (¿qué más peligro que el que vivimos desde el calderonato y ahora con el peñismo?). Hay que machacar la frase hasta la última gota, hacer series televisivas, parodias en los medios masivos incluido internet, que algo quedará de tanto golpeteo, creen.

Es evidente el temor cada vez más presente de los dueños del país por la posible llegada de López Obrador a la presidencia.

Empezando por Carlos Slim, el mayor beneficiario del neoliberalismo a la mexicana (corrupto y de prestanombres), pero también por el orate de Chente Fo(c)x, FeliPillo, Carlos Salinas, similares y cómplices.

El tigre, ése del que habló AMLO, ya anda suelto, pero no es el tigre del pueblo, es el de los multimillonarios al amparo del poder que le afilaron muy bien las garras y que, conforme avance el proceso en estos dos meses que faltan y se cercioren de que la ventaja sigue siendo insalvable, podrían optar por soluciones a la altura de este México actual, violento e impune.

Si se atreven, si ni uniendo a sus sicarios-candidatos ven que pueden abollar las encuestas, si se dan cuenta que ni con la complicidad institucional electoral logran detener al Peje, entonces podrían en su desesperación provocar que se les escape otro tigre mucho más feroz que han tenido a buen resguardo hasta ahora, un tigre dientes de sable.

PARTIDIARIO

Italianos.- La “verdad histórica” en el caso de los estudiantes de cine es tan increíble no por el horror de la misma, sino por la desconfianza que sembraron y han logrado cosechar los malos gobiernos en México. Pero si eso ya ha puesto en crisis al gobierno jalisciense, en poco tiempo las repercusiones internacionales por el caso de los tres italianos secuestrados en Tecalitlán podrían superar los estragos políticos no sólo en Jalisco, sino en México. El 27 de abril, en la ciudad de Nápoles la familia de las víctimas realizó una nueva marcha en el distrito de Secondigliano, en la plaza Luigi Di Nocera, para exigir su liberación. La marcha fue encabezada por Silvana Esposito, esposa de Raffaele, madre de Antonio Russo y tía de Vincenzo Cimmino, los desaparecidos. Recordemos que el caso ya está en el Parlamento Europeo y recién se involucró también la Dirección de Distrito Antimafia (DDA) de ese país, una especie de DEA italiana, que enviará agentes a México apremiado el gobierno de ese país justo por la creciente oleada de protestas a tres meses de ocurrido el suceso en el sur de Jalisco. Y si ya cuesta trabajo el tema de los estudiantes, cuando recobre vigor el caso de los italianos aquí (allá es cotidiano) entonces veremos si la rumorología contra Aristóteles el Traballante se convierte en hechos…

Y ya con ésta.- Ya viene el debate para gobernador de Jalisco, que será otro vodevil aunque con más invitados al acto. Es de esperarse una cargada contra Enrique Alfaro quien, aunque comenzó a bajar en las encuestas, aún tiene una ventaja más grande que la del Peje respecto a sus adversarios. Esperemos que no prive la violencia y que escuchemos propuestas y éstas sean contrastadas. Jalisco lo necesita mucho, hundido como está en una espiral de dolor y de incredulidad ante la labor de las autoridades…

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