Un día a la vez

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Levántese, respire profundo, tache otra fecha en el calendario. Serénese. Revise sus redes sociales y trate de pasar rápido entre los bombardeos de noticias falsas, peje chairos, derechairos, priyistas recalcitrantes, panistas enardecidos y villamelones de las ciencias sociales destrozándose con las ojivas nucleares de su ignorancia plasmada en menos de 200 caracteres.

Pase por entre las banderas de los partidos que ondean en los cruceros a ritmo de canciones pegajosas mientras intentan convencerle de incrustar una calca en su parabrisas, trate de no interactuar con ellos, suba el vidrio, aumente la potencia del aire acondicionado, suba el volumen de la radio… mierda, no la radio:

“Desde el siglo XV antes de Cristo el Partido Acción Nacional trabajaba para eliminar el fuero de los sacerdotes magos Olmecas, hoy hemos dado un gran paso hacia el futuro. Con Ricardo Anaya no habrá abortos y podrás resolver tus problemas con una APP, por México al frente”.

“Tengo miedo de que mis hijos no aprendan inglés, de que los capitales extranjeros se fuguen, de que AMLO despierte la ira del Popocatepetl y desencadene una invasión extraterrestre. Evita futuros de ficción distópica votando por Meade”.

Cambie frenéticamente de estación, sólo para escuchar los últimos acordes de un tema musical que le gusta seguidos de otra batería de comerciales:

“Desde el vientre materno, el candidato de Movimiento Ciudadano quiso refundar el útero para que funcionara mejor y fuese más cercano a los ciudadanos libres, hoy quiere terminar lo que empezó cuando era un feto ingeniero, vota por el cambio, vota por la refundación, vota por nuestra canción”.

Sintonizas un noticiero:

“AMLO se subió a un avión porque está loco y es un psicópata en potencia, el cien veces candidato presidencial derrotado, declaró que Hugo Chávez le habló en sueños y le dictó un plan energético infalible”.

Apague la radio, respire profundo mientras se estaciona listo para llegar al trabajo.

Suba las escaleras recitando un mantram: “Mevalemadre, mevalemadre, mevalemadre”.

Y si al llegar a su cubículo se le acerca otro esclavo del sector 7G a decirle “¿Ya viste las noticias de hoy?”, seguido de una editorial desinformada que busca vincular la ausencia de lluvia en el desierto del Gobi con algún candidato presidencial o estatal, evite incendiar la oficina o romperle el tarro de café en la cara.

Siéntese, abra la computadora, aléjese de las redes sociales, recuerde que ya faltan menos días, que esto pronto se acaba.

Levante el teléfono y dispóngase a trabajar que ahorita es cuando sobran ofertas y después, ya culminado el proceso electoral, quién sabe cómo se ponga la cosa.

Tome entonces la lista de tareas del día, marque el primer número.

-¿Sí?, ¿bueno?

-Buenos días. ¿Hablo con el señor Roberto Sanchila del Poconal?

-Sí, a sus órdenes.

-Llamo de parte de grupo encuestador El Sol de Ayotlán, conoce o ha oído hablar del candidato…

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