SUSTENTABILIDAD ENERGÉTICA

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Para nadie en nuestro país es un secreto el problema que existe con la disposición final de los residuos comúnmente llamados de manera genérica basura. La basura, su recolección, clasificación, tratamiento y destino final es una complicación que ni gobiernos ni ciudadanos hemos podido afrontar de manera responsable y eficiente; si bien apenas, el esfuerzo que se ha logrado es meramente tratar de separarla y ni eso ha funcionado, pues como en muchas otras cosas más, nos hace falta cultura y conciencia.

La generación de residuos es un problema al cual la sociedad debe hacer frente. Tanto los ciudadanos como las industrias, generamos residuos cada día, y el destino de la mayoría de ellos es el vertedero, con el impacto negativo al medioambiente que implica esta práctica. No obstante existen otras alternativas de gestión más recomendables y sostenibles, como es la reducción de la producción de residuos, el reciclaje y la reutilización, o la valoración material o energética. En otras latitudes, en Europa por ejemplo, se establecen objetivos claros en este sentido, y se plantea la valoración energética de los residuos mediante mecanismos como la incineración directa, la producción y valorización de biogás, o el aprovechamiento de los residuos como combustible. Se trata de convertir la basura en energía útil. Cada día se generan residuos sólidos urbanos (RSU) en las ciudades que son transportados a vertederos. Éstos son enterrados, y con el tiempo terminan generando gas metano que puede llegar a la atmósfera, donde se transforma en dióxido de carbono, principal causante del calentamiento a nivel global. Dicho metano puede ser aprovechado para la generación de energía, evitando el grave perjuicio que supone su liberación a la atmósfera. El aprovechamiento de los residuos – aguas residuales, residuos agrícolas y ganaderos, residuos urbanos o industriales, restos de árboles o de cosechas, …), para la generación de energía útil -electricidad o calor-, es una fuente de producción energética con un gran potencial, que contribuye por un lado a una gestión de residuos más sostenible, y por otro, a reducir la dependencia energética.

Aquí en México y particularmente en Jalisco, poco se ha avanzado en proyectos serios de obtención de energía limpia a través de la basura, y el fondo no se trata de dinero, sino más bien de voluntad, pues encontrar financiamiento privado, seguro y responsable sería en una primer idea algo que se tendría que analizar para impulsar estos proyectos que ya en otras partes del mundo son una benéfica realidad. La valorización de los residuos o su transformación en energía útil, es considerada como una opción de aprovechamiento de una fuente de energía renovable, aunque más compleja que otras, por lo que cuenta con detractores y defensores. La combustión de residuos orgánicos, genera componentes químicos que pueden ser perjudiciales para la atmósfera, sin embargo muchos coinciden en que es un método limpio y renovable en su totalidad. Además, el hecho de que los propios ciudadanos adquieran al hábito de separar la basura, sirve para aprovechar aún más dichos residuos para la obtención de energía. No obstante, el primer paso siempre consistirá en la reducción en la generación de residuos.

Las tecnologías utilizadas para la valorización energética de los residuos son: Procesos de tecnologías de tratamiento térmico, como la incineración, la gasificación, la pirólisis o la gasificación por plasma.

Procesos de tecnologías de tratamiento biológico, como la biometanización o digestión anaerobia de la fracción orgánica con valorización del biogas obtenido. Las tecnologías más probadas son la incineración, la digestión anaeróbica y la coincineración, para aplicaciones industriales. Por otro lado, existe una tendencia creciente en implantación de tecnologías como la gasificación, la pirólisis y la gasificación por plasma, debido a que pueden alcanzar un mayor rendimiento energético, y a la baja aceptación a nivel social de la incineración.

Suecia es un buen ejemplo de producción de energía a partir de los residuos, es decir, a partir de la basura. En Suecia: se reduce la cantidad de residuos generados, ya que cada ciudadano genera anualmente una tonelada de basura por vivienda, cuando la media internacional es de más de 6 toneladas por habitante cada año.

Se reutilizan y reciclan los residuos generados, porque existe conciencia social.

Del total de residuos que se generan, sólo un 4% llega a los vertederos, mientras que el resto que no se recicla o reutiliza, es utilizado para generar energía mediante incineración. Con la incineración de los residuos utilizados para producir energía, se obtiene metano, y con este producto se obtiene energía en forma de calor para la producción de agua caliente. De esta manera se cubre la demanda de calefacción de cerca de 1,000,000 de viviendas -la quinta parte del total de hogares suecos-, pero también se bombea a edificios comerciales.

Además de generar calor para producir agua caliente sanitaria, también se genera electricidad a partir de los residuos, cubriendo así la demanda de 250,000 hogares en Suecia. A partir de aquí, se puede afirmar que Suecia está a la cabeza en producción de energía a partir de la basura, y la realidad es que ya empieza a importar residuos de otros países de Europa, ya que su capacidad de producción energética es superior, que su propia producción de residuos.

La revolución de conversión de residuos en energía también se puede escuchar en las calles de la capital noruega, con el camión de pasajeros número 144 que está alimentado por biogás creado a partir de la materia orgánica en descomposición de la ciudad.

Un kilogramo de residuos de alimentos produce la mitad de un litro de combustible. Con todos los residuos orgánicos que tienen podrían darle energía a 135 camiones de pasajeros  durante un año entero en Oslo. Con los estrictos controles de limpieza de gases productos de la combustión, Oslo cree que convertir basura en energía ayudará a reducir a la mitad las emisiones de carbono en los próximos 20 años, haciendo de la ciudad en una de las ciudades verdes del planeta.

El referente en nuestro país entratandose de este proyecto es la Ciudad de México es la segunda en el mundo, sólo por debajo de Nueva York, que más basura genera. Enterrar las 13,000 toneladas que producen al día dejó de ser viable tanto por los elevados costos como por motivos ambientales. Tras dos años de estudios, la solución llegó en la forma de una planta de termovalorización, en la que se dispondrán los residuos inorgánicos no reciclables para generar electricidad. Con este proyecto, se busca eliminar lo más posible el uso de rellenos sanitarios. Los residuos inorgánicos no reciclables se recibirán en un patio cerrado, para evitar la salida de olores, que tendrá capacidad para recibir 20 camiones de manera simultanea. Luego, los residuos serán transportados mediante grúas hasta las calderas térmicas, y desde ahí pasarán al proceso de termovalorización. A partir de estas experiencias que ya han probado en el mundo su éxito, es que en Jalisco no podemos quedarnos atrás, somos una entidad de vanguardia y también en esto debemos poner el ejemplo, son miles de toneladas al año las que los jaliscienses generamos de basura. La idea es clara, tener por fin un eficiente sistema de separación de residuos, generar a partir de ellos energía limpia y lograr que desde las aulas exista conciencia sobre la separación y el reciclaje para que permee en el hogar esa cultura, a la par de estrategias de difusión y concientización que promuevan la  clasificación y reciclaje de los residuos.

La energía limpia es un sistema de producción de energía con exclusión de cualquier contaminación o la gestión mediante la que nos deshacemos de todos los residuos peligrosos para nuestro planeta.

Las energías limpias son, entonces, aquellas que no generan residuos.

La energía limpia es una energía en pleno desarrollo en vista de nuestra preocupación actual por la preservación del medio ambiente y por la crisis de energías agotables como el gas o el petróleo. Hay que diferenciar la energía limpia de las fuentes de energía renovables: la recuperación de esta energía no implica, forzosamente, la eliminación de los residuos.

La energía limpia utiliza fuentes naturales tales como el viento y el agua. La fuentes de energía limpia más comúnmente utilizadas son la energía geotérmica, que utiliza el calor interno de nuestro planeta, la energía eólica, la energía hidroeléctrica y la energía solar, frecuentemente utilizada para calentadores solares de agua.

Un tema importante es la inmensa preocupación que se está produciendo por los altos costos sociales, ya que se van haciendo cada vez más elevados así como los costos medioambientales asociados a la energía convencional, a la energía nuclear y a los combustibles fósiles. Sin ninguna duda, esta preocupación de todos benefician a las energías limpias y puras. Además, si bien existen energías limpias puede ser que éstas no sean energías renovables.

El gas natural, si bien no produce una enorme contaminación, puede ser un ejemplo válido ya que aunque, mínimamente, algo contamina. Pero, para cerrar el círculo podemos decir, entonces, que sí existen las energías limpias y que son, además de aquellas que no generan residuos, un sinónimo de fuentes energéticas que respetan el medio ambiente. Son muchas las ventajas que existen por usar energías limpias, siendo la principal el no dañar el medio ambiente, dado que no provocan emisión de gases contaminantes, no contribuyen con el cambio climático. Asimismo se tiene que no producen residuos y los pocos llegasen a producirse no son contaminantes, como es el caso de la energía nuclear que produce una gran cantidad de residuos y que guardarlos ha ocasionado muchos problemas, ya que no pueden ser lanzados al océano o en un vertedero de basura por su alta peligrosidad.

Retomando el tema de la disposición final de los residuos que a diario generamos y como usarlos para generar energía, nos lleva a la reflexión de que sacarle provecho a la basura es un reto que han asumido muchas industrias del mundo en los últimos años. Uno de sus objetivos es evitar que los desechos sólidos, que se acumulan en rellenos sanitarios, liberen altas cantidades de gas metano, una causa directa del calentamiento global. La tecnología ha abierto la puerta a diversos procesos de transformación de las basuras hacia fuentes como la producción de energía. los desechos de los rellenos sanitarios pueden ser vistos como materia prima para generar energía y que plantas de gasificación y pirólisis (uso de altas temperaturas para destruir materiales) se están utilizando a escala comercial en países como Estados Unidos. Existen dos formas de gasificación: la convencional y la de plasma. La primera transforma los residuos usando temperaturas entre 600 y 1,200° centígrados y muy poco oxígeno; la segunda genera el calor necesario a través de una antorcha que puede alcanzar temperaturas entre los 2,000 y 7,000° C.

La pirólisis, por su parte, consiste en la destrucción de la materia con calor, normalmente entre 600 y 1,200° centígrados, en ausencia de oxígeno. A la fecha hay 13 plantas desarrolladas operando a escala comercial en Estados Unidos de América, gasificando cualquier tipo de desechos, desde cáscaras de plátano hasta un pedazo de zapato (excluyendo únicamente los materiales radioactivos).

No es necesario hacer una separación de materiales, pues todos se trituran y se mezclan para ser transformados. De una tonelada de residuos sólidos urbanos gasificada se puede producir alrededor de 800 kilovatios por hora, lo que equivale a unos 8,000 focos de 100 voltios encendidos durante una hora.

En el sur de nuestro continente también hay ejemplos de lo que en un futuro podría ser toda una industria de generación de energía. En Colombia se han adelantado procesos de transformación también con el objetivo de producir energía. En el 2008, la vereda El Totumo, de Necoclí (Antioquia), no contaba con energía eléctrica y allí se instaló la primera planta del país capaz de generar energía a través de la incineración de trozos de madera, que alimentaban una pequeña red eléctrica. En el 2011, se conectó El Totumo con el sistema de electricidad del país y la planta no se volvió a usar.

Otro proyecto lo lideraron estudiantes de Ingeniería de la Universidad Nacional en el 2013, con la intención de tratar los residuos sólidos del relleno sanitario “Doña Juana”, donde se reciben diariamente más de 6,000 toneladas de desechos. El proyecto tenía como objetivo disminuir el impacto ambiental reduciendo la cantidad de residuos hasta un tercio. Sin embargo la falta de experiencia y de criterio en este tipo de actividades fue un gran impedimento para lograr su consolidación.

Tal vez el caso más exitoso de alternativas para manejar los desechos sólidos en los últimos meses en Colombia es el del Jardín Botánico de Bogotá, donde hace un año se instaló una planta que genera energía con la incineración de los desechos de los árboles (producidos al arreglarlos y podarlos).

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