SANEAMIENTO DEL RÍO SANTIAGO, ACCIONES Y SANCIONES

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Durante la semana que concluye fue profusa la difusión que diversos medios dieron en torno al grave problema que persiste en las afluencias del río Santiago, y que permanece ahí, vergonzosamente latente y creciente frente a la inaceptable y negligente indolencia de todo orden de autoridad que poco o nada ha hecho en años para intentar sanearlo. Afortunadamente la inspección realizada en una de las áreas mas contaminadas de la cuenca, redundó en el compromiso formal de promover un punto de acuerdo en la Cámara Alta con el propósito de lograr el saneamiento del río Santiago.

Pese a lo oneroso del costo para el saneamiento integral que se calcula en unos once mil millones de pesos, juntos, sociedad y gobierno habremos de hacer que suceda.

El manejo de las aguas comprende la conservación de las cuencas hidrográficas, mediante la implantación de programas, proyectos y acciones dirigidas al aprovechamiento armónico y sustentable de los recursos naturales.

La conservación de las cuencas hidrográficas considera las interacciones e interdependencias entre los componentes bióticos, abióticos, sociales, económicos y culturales que en las mismas se desarrollan.

El agua dulce es el recurso natural más importantes entre los que intervienen en el sostenimiento de la vida en nuestro planeta. Conservar, defender y usar racionalmente el agua dulce es responsabilidad no sólo de los gobiernos sino de todos los seres humanos sin distinción alguna.

La conservación del agua dulce inmediatamente apunta hacia la protección y buen manejo de las cuencas hidrográficas, que son las fábricas naturales de este recurso indispensable. Desafortunadamente, mucho descuido y extremo deterioro,  han conducido a la desaparición de numerosas fuentes de agua en época de verano y a su breve retorno en época de invierno. El manejo de las aguas comprende la conservación de las cuencas hidrográficas, mediante la implantación de programas, proyectos y acciones dirigidas al aprovechamiento armónico y sustentable de los recursos naturales.

La conservación de las cuencas hidrográficas considera las interacciones e interdependencias entre los componentes bióticos, abióticos, sociales, económicos y culturales que en las mismas se desarrollan.

El agua dulce es el recurso natural más importantes entre los que intervienen en el sostenimiento de la vida en nuestro planeta. Conservar, defender y usar racionalmente el agua dulce es responsabilidad no sólo de los gobiernos sino de todos los seres humanos sin distinción alguna.

Dado que el manejo del territorio lo llevamos cabo sus habitantes, es muy importante asociar el concepto de cuenca al territorio que capta o “cosecha” el agua de la lluvia y la suministra a los manantiales y ríos. En términos de manejo, las cuencas pequeñas son unidades naturales de manejo, ya que, como se mencionó, las cuencas más grandes están siempre compuestas de cuencas pequeñas y las unidades menores son más fáciles de trabajar. Por otro lado, es en estos espacios más cercanos donde las comunidades tienen injerencia directa sobre su patrimonio natural.

La biodiversidad de las cuencas varía con su ubicación geográfica; de acuerdo con la altitud en la que se encuentren, a la cantidad de precipitación y particularidades fisiográficas y geomorfológicas de la región donde se localizan.

El Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) realizó un ejercicio de priorización de las principales cuencas hidrográficas del país tomando en cuenta los criterios de la Conabio para zonas prioritarias de conservación de la biodiversidad terrestre, acuática epicontinental y marino-costeras. El INECC cruzó esta información con la de impactos antropogénicos con su sistema de cuencas.

Este ejercicio reveló 18 cuencas en prioridad extrema; sobresalen por su tamaño y relevancia ecológica las de la península de Yucatán, la del Grijalva-Usumacinta, la de los ríos Papaloapan, Pánuco, Santiago, San Pedro y Acaponeta. Por otro lado, se identificaron 70 cuencas con prioridad alta que abarcan casi el 43 por ciento del territorio nacional. Entre ellas se pueden mencionar las de los ríos Bravo, Balsas, Yaqui, Lerma-Chapala, Nazas y San Pedro.

Muy posiblemente debido a que las cuencas se definen con base en un criterio hídrico, es usual que asociemos su función casi exclusivamente con la captación de agua para formar manantiales, arroyos y ríos, y en última instancia para suministro humano. Sin embargo, las cuencas también tienen una función ecológica al proveer hábitat para la flora y la fauna. Y una ambiental porque son sumideros que regulan la recarga hídrica, conservan la biodiversidad y mantienen la integridad y la diversidad de los suelos. Finalmente, cumplen una función socioeconómica al suministrar recursos naturales para el desarrollo de actividades productivas que dan sustento a su población.

Los trabajos de conservación de cuencas considerarán frecuentemente reforestación, implementación de técnicas para la conservación de suelo y agua, restauración de las franjas ribereñas y estrategias para la conservación de bosques tales como programas de pago por servicios ambientales, reemplazo de los sistemas agrícolas por sistemas de silvicultura y manejo de plantaciones forestales. En algunos casos, los proyectos incluirán la implementación de ecotecnías en las comunidades asentadas en las cuencas para optimizar el uso de la leña, evitar la defecación al aire libre y que las aguas servidas y negras no lleguen a los ríos.

Estos planteamientos pueden considerarse en instrumentos normativos como ordenamientos territoriales. Sin embargo, estos ordenamientos no tienen necesariamente la visión de cuenca, y por tanto no siempre toman en cuenta el funcionamiento natural del territorio, la interacción de sus componentes aguas arriba y aguas abajo y su conectividad. La única normatividad relacionada con la aproximación de cuenca actualmente está en la Ley de Aguas Nacionales y está enfocada al suministro de agua potable y tratamiento de aguas residuales.

Introducir el enfoque de cuenca en el marco legal y las regulaciones asociadas con la conservación de la biodiversidad y el manejo del territorio es una tarea apremiante que debe atenderse. Es prioritario proteger de manera efectiva la conectividad de los cuerpos de agua dulce y costeros, de sus cuenca y áreas ribereñas desde un enfoque efectivo y realista de patrimonio natural.

Durante el recorrido que hicimos en la frontera natural entre los municipios de Juanacatlán y El Salto, Jalisco, pudimos constatar la cascada de El Salto, que lleva los desechos que las industrias vierten al río Santiago, uno de los más contaminados de México. Ahí establecimos el compromiso de el saneamiento integral de la zona y la sanción que deberán de recibir todos los que contaminen la cuenca, amén de que los principales responsables deberán sufragar el costo de la rehabilitación, aunado a la aplicación de sanciones severas para quienes en el futuro sigan contaminado las aguas del río Santiago.

La planta de tratamiento de aguas residuales El Ahogado (inaugurada en marzo de 2012 por el entonces presidente Felipe Calderón) sólo sirvió para incrementar la deuda del gobierno del estado, pues la cuenca del río Santiago, que pretendía sanear, sigue tan muerta como lo está desde hace más de un cuarto de siglo. Para la construcción de la planta, el gobierno estatal adquirió una deuda de aproximadamente mil millones de pesos con una empresa estadunidense, a cambio de que la obra le fuera concesionada por poco menos de 20 años. La planta fue diseñada para limpiar las aguas residuales del sur y el oriente de la zona metropolitana de Guadalajara, pero no sólo no trata los  más de 2 mil litros por segundo que se afirmó estaría limpiando, sino que el agua a la que da tratamiento regresa al cauce de El Ahogado, por donde llegan al río Santiago otros escurrimientos sin tratamiento alguno, en particular de al menos 200 fábricas del corredor industrial de El Salto que descargan directamente al cauce. Según varios estudios, las concentraciones de metales pesados, metaloides y coliformes fecales en las descargas de los drenajes del sur de la zona metropolitana y de las empresas del corredor industrial de El Salto, exceden hasta en mil por ciento los límites permitidos, lo que impide la vida acuática en el río Santiago, que divide los municipios de El Salto y Juanacatlán. En época de lluvias el problema empeora con emanaciones de ácido sulfhídrico de las aguas del río Santiago, que se combinan con el azul de metileno de los detergentes y la sangre de animales sacrificados y producen una espuma que se desprende del río y se disuelve en el aire, en perjuicio de aproximadamente 200 mil personas que viven en las márgenes y que desde hace muchos años están a merced de todo tipo de insalubridad por su cercanía a este inaceptable foco de infección.

Es apremiante que iniciemos con acciones concretas para comenzar a sanear la cuenca, para ello se está previendo que inicialmente se realice una recolección de contaminantes  por sistema dinámico, es decir, fijar barreras flotantes en lugares donde habitualmente se acumulan residuos conforme la dirección del viento y la corriente, para ser recolectados de manera continua. Otra acción será la recolección de basura por grúa móvil en punto fijo empleando un sistema de doble barrera para contener los residuos sobrenadantes, que se recolectan posteriormente con una grúa móvil. También se promoverá una recolección por sistema fijo para lograr la extracción de residuos flotantes, mediante recolección desde una plataforma de trabajo ubicada en tierra con el empleo de una grúa móvil. En todos los casos, una vez depositados los residuos transitoriamente en contenedores se transportan en camiones para su disposición final en rellenos sanitarios. En caso de tratarse de residuos peligrosos, los mismos serán segregados de los residuos de tipo domiciliario en los puntos fijos de depósito transitorio de residuos y colocados en recipientes especiales para su posterior transporte, tratamiento y disposición final de conformidad con la normativa vigente.

Como acciones complementarias a esta primer etapa de saneamiento, se estarán realizando de manera permanente monitoreos de calidad del agua y sedimentos, llevando a cabo un operativo que consiste en la recolección de datos en sitios específicos y en intervalos de tiempo predeterminados, para elaborar el diagnóstico de calidad de aguas y establecimiento de tendencias. Esto se realizará mediante el emplazamiento de una red de monitoreo que tiene por finalidad diagnosticar el estado de la calidad del agua superficial, conocer la dispersión y concentración de las sustancias químicas y el estado de la diversidad de la biota acuática.

Las acciones cotidianas a que se obligará a las fabricas aledañas es a la limpieza, desmalezado y forestación de márgenes. Recolección y disposición de residuos sólidos urbanos. Los trabajos de limpieza de cauce consistirán en corte y retiro de árboles secos, arbustos, troncos y raíces como así también de todo tipo de residuos inertes. Se llevará a cabo una forestación adecuada y ordenada. En cuanto a la limpieza de márgenes se incluirán aquellos sectores en los cuales la vegetación obstaculiza los escurrimientos para niveles del río en crecidas normales y extraordinarias.

En el proceso de estabilización y recuperación de márgenes se utilizarán técnicas internacionales de bioingeniería en las que la revegetación constituye la actuación fundamental. Se prevé la construcción de muros de contención, muelles revegetados y plantación de estructuras vivas a base de especies vegetales de rivera en puntos frágiles para la estabilidad de las orillas; reposición de la vegetación de la rivera; limpieza y dragado del cauce para la recuperación del flujo hidráulico entre otras.

Con todo ello como primer paso se pretende restablecer las condiciones naturales de aquellos cursos de agua más alterados por la acción humana, favorecer el desarrollo de la fauna y la vegetación y, con ello, la capacidad para desarrollar ecosistemas fluviales de calidad. Posterior habrá un plan a mediano y largo plazo que tendrá un presupuesto determinado y financiado principalmente por las fabricas que provocaron la contaminación de la cuenca, en que el objetivo será preservar en condiciones salubres de las hoy áreas gravemente contaminadas.

Habrá también esfuerzos importantes para llamar a la cultura de la preservación del medio ambiente a quienes habitan la cuenca para que tomen conciencia de la importancia de mantener y conservar el entorno. Se harán efectivas las sanciones y se impulsarán mayores restricciones que deberán ser respetadas ineludiblemente para todos los que hasta hoy han contaminado la región. Habrá cero tolerancia a fabricas, empresas o particulares que fomenten la polución en el área y que no respeten las normas mínimas de cuidado y preservación del ambiente. El cambio será paulatino, pero es uno de nuestros compromisos irrenunciables.

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