ALFARO EL REFUNDIDOR

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Ya va para 20 años que conozco a Enrique Alfaro Ramírez y a sus operadores políticos más cercanos, mucho antes de que el hoy candidato a gobernador por MC fuera alcalde de Tlajomulco y cuando militaba en el PRD como cabeza de una corriente interna que se daba de topes sin poder abollar la hegemonía que en Jalisco tiene en ese partido RPL y sus boes.

En esos albores cuando aún no accedían a los cargos públicos, gente como Clemente Castañeda o El Pope Ismael del Toro, se veían como jóvenes entrones, decididos a acabar con el cacicazgo al interior del PRD, partido en el que militaban, ambos como avezados operadores instruidos por quien acababa de ser diputado local por ese partido, Enrique Alfaro, y quien ya sacaba raja política a una supuesta enemistad con el jeque de jeques universitario.

Pasado el tiempo sigo creyendo que Clemente y El Pope continúan con la misma consigna, no la de acabar con los RPLboes -ahora son asociados-, sino la de usar los cargos públicos que han ido ocupando, para dejar una honrosa huella de servicio público a favor de causas justas y no por el mero afán protagónico de poder fatuo que caracteriza a los políticos comunes.

Pero (mi abuelo Secundino Partida decía que tras las alabanzas, si hay un pero, todo lo demás vale pura chingada), el pragmatismo les ganó.

No tanto a ellos, que han aportado su granito de arena en eso, claro que sí, sino al jefazo de su vidaza.

No lo digo yo nada más, hay un enorme coro en el que mi columneja es apenas una rayita al tigre.

“Las personas no somos lo que decimos, somos lo que hacemos. Hay políticos que te faltan al respeto”, dice Miguelito Castro en sus spots con clara referencia a Alfaro.

“¿Una refundación de Jalisco con quién se va a hacer: con los panistas de Emilio González Márquez y su corrupción, con Raúl Padilla y su cacicazgo en el grupo Universidad de Guadalajara, con los gobiernos de MC que no han respondido la enorme debacle de inseguridad?”, se pregunta el joven Pedro Kumamoto en entrevistas recientes.

“No quiero tener que entenderme -toco madera- con otros. No les tengo confianza, a uno en particular que ni siquiera voy a mencionar por su nombre pero es un traidorzuelo. No se dejen engañar, es la misma gata nada más que revolcada”, dijo Andrés Manuel López Obrador en su más reciente y multitudinario mitin en la plaza de las Américas, en Zapopan.

“Recuerdo su discurso en el 2012: ‘El PAN hoy sale por la puerta de atrás de la historia, al basurero, por haberle fallado a los jaliscienses’. Hoy está con ellos”, afirmó el candidato a gobernador de Jalisco por Morena, Carlos Lomelí, en ese mismo mitin.

Más allá del tinte político de las anteriores afirmaciones de competidores del alfarismo, cabría preguntarse cuánto de verdad hay en esas palabras, porque en efecto Enrique Alfaro ha dicho unas cosas y hecho otras, ha criticado a unos y luego se alía con ellos, ha traicionado a otros que antes alababa mientras se iba de reunión con políticos de la ralea de Carlos Salinas de Gortari o bien, ahora, le hace el juego al merolico a quien el sistema le apuesta todo como su siguiente títere: Enrique (c)Anaya.

Pero Enrique Alfaro será el próximo gobernador de Jalisco y Andrés Manuel López Obrador será el próximo presidente de México, si es que su fuerte tendencia como primeros en las encuestas no sufre un tropiezo monumental en las siguientes semanas y se mantienen con tal superioridad a la hora de contar los votos, lo que les daría gobiernos con un amplio respaldo popular y desde el Legislativo respectivo.

La apuesta de Alfaro por el frente (c)anayista podría ser su peor enemigo. Además de exhibirlo como un político sin principios ni lealtades, le costaría una distancia insalvable con el eventual próximo presidente y por ende, dificultaría sus propias aspiraciones para 2024 cuando él quiere ir por la presidencia del país.

Eso sin contar los votos que perderá Alfaro y recibirá Carlos Lomelí a petición del Peje, quien aprovecha cada visita a Jalisco para mostrar el concepto que tiene por el ex alcalde de Guadalajara y pedir “voto parejo” para todos los candidatos de Morena, empezando por Lomelí.

Con mucho menos pragmatismo los Alfaroboes podrían haber hecho mucho más, sobre todo continuar seduciendo a la opinión pública por sus lealtades y firmeza política, tan escasas en estos tiempos de sálvese quien pueda. Falta poco para ver cómo termina la apuesta.

PARTIDIARIO

Miguelicosas: El sábado 14 de abril Miguelito Castro indicó a su área de prensa que esparciera el rumor que ese día iba a dar un anuncio impactante. Así los reporteros se alborotaron y logró su objetivo central: reunir como pocas veces a un amplio número de trabajadores de los medios para dar seguimiento a su campaña. Cuando el día terminó y no hizo tal anuncio -se pospone, dijo- ya la cobertura mediática estaba hecha. Ajúa…

Y ya con ésta: Doña Márgara Zavala da ternurita. De verdad. Viene el fin de semana, reúne 130 personas en la glorieta Chapalita -salvo Tarcisio Rodríguez, ningún otro personaje político fue- y dice que cuando sea presidenta de México va a resolver el problema de inseguridad del país con una policía llena de valores (WTF!!!), como si alguien fuera a creer que llevará la contra a la masacre que su marido desató en su sexenio de más de 100 mil muertos y del Ejército volcado en las calles. Para no tener líos de alcoba o recibir un coscorrón (no de tequila sino de falange), dijo que sacaría a los soldados de las calles cuando una mamá le pueda decir a su hija que si tiene miedo pida apoyo policial. Qué chistosita…

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