El muro: un capricho de Trump

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El patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, quien para infortunio del mundo es desde el 20 de enero de 2017 Presidente de EE.UU., reincidió en las tácticas políticas que en su momento le propiciaron llegar a la Casa Blanca: menospreciar, criticar e insultar a sus oponentes. Trump visitó el distrito de Pensilvania donde se efectuaron elecciones especiales por un escaño en la Cámara de Representantes de ese país, y aprovechó la ocasión  para despotricar contra el candidato del Partido Demócrata, Conor Lamb; usó, como es su costumbre, un lenguaje soez e insultos. Lo cierto es que Trump aprovecha cada oportunidad pública para tratar de jalar agua a su molino.

Tras su polémica aparición en Pensilvania, viajó al estado de California en donde insultó al gobernador de ese estado y a la alcaldesa de Oakland, Libby Schaaf. Les acusó de propiciar el supuesto fracaso de la política y acciones para controlar el tráfico migratorio ilegal. Es de recordar que la ciudad de Oakland ha resistido con firmeza la postura del Gobierno federal ante los migrantes, incluso avisando a la comunidad de posibles redadas por parte de la policía migratoria.

Durante su recorrido por California, Trump aprovechó también para inspeccionar y promocionar el muro fronterizo con México en San Diego. Con su limitado uso de palabras y frente a un centenar de manifestantes, Trump aseguró que sin un muro no existiría nación y que cumplirá su promesa de campaña. La gran mayoría de estudios comprueban que un muro no haría diferencia en el tráfico de droga que promete Trump detener: es sólo una táctica política para distraer al electorado.

Es imposible predecir lo que qué hará o dirá Trump, que es proclive a expresarse o actuar con el claro objetivo de manipular procurando ganancias electorales para él de cara a su posible intento de reelegirse en los comicios de noviembre de 2020.

Lo cierto es que Trump es un ave de tempestades: ya ha perdido bastante apoyo popular y está enfrentado con la mayoría de quienes fueron sus principales pilares para haber ganado la elección de noviembre de 2016. Y es así por el hecho de haber ya removido en forma agresiva a muchos de sus más destacados e importantes colaboradores con los que llegó originalmente a la Casa Blanca, y a otros que, incluso, fueron incorporados posteriormente.

Trump sigue peleándose recurrentemente con muchos de quienes fueron sus más cercanos colaboradores. Ha provocado infinidad de ajustes en su equipo de gobierno del que han salido ya importantes pilares de su proyecto. El listado es largo: el primer jefe de prensa, Anthony Scaramucci; el primer jefe del Gabinete, Reince Priebus; el estratega en jefe, Steve Bannon; su asesor en jefe de asuntos económicos, Gary Cohn, así como al consejero de Seguridad Nacional, Herbert Raymond McMaster. Es muy relevante la fulminante remoción de Rex Tillerson, quien era un muy poderoso Secretario de Estado y fue despedido a través de un mensaje vía twitter. Tras el anuncio relativo al despido de Tillerson, Trump informó que el nuevo Secretario de Estado será Mike Pompeo, quien fungía como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), en tanto Gina Haspel, actual subdirectora de esa importante dependencia, será promovida para encabezarla. Ambos puestos dependen ahora de la aprobación del Senado estadounidense. El mensaje en la cuenta de Twitter de Trump fue publicado  justo antes de que el presidente partiera a California.

La remoción de Tillerson fue tan fulminante como sorpresiva, y de ello resulta ejemplo lo externado por el subsecretario de estado, Steve Goldstein: “Rex Tillerson tenía toda la intención de seguir en su cargo debido al crítico progreso que hemos tenido en temas de seguridad nacional. Echará de menos a sus colegas en el departamento de Estado y a los ministros de asuntos exteriores con quienes ha trabajado por todo el mundo”; y abundó: “Tillerson desconoce la razón por la cuál ha sido removido del puesto, pero está agradecido por la oportunidad que el Presidente Donald Trump le otorgó de trabajar en su gabinete y aún considera que el servicio público es una noble profesión”.

Tras despedir a Tillerson, Trump ha reincidido en generar inquietudes y rispidez en la relación bilateral de su país y México.

Ha aprovechado su gira de trabajo en California para insistir en relación a lo que él considera una necesidad, refiriéndose al famoso muro en la frontera entre nuestro país y la vecina nación al norte. Llegó a afirmar que ‘sin el muro no habrá país’. Así lo señaló en la ciudad de San Diego, a donde acudió para revisar los prototipos del posible muro, defendiendo o insistiendo en la necesidad de hacerlo a fin de evitar lo que llama la perniciosa inmigración ilegal de mexicanos e inmigrantes ilegales provenientes tanto de nuestro país como de otros de centro y Sudamérica.

No conforme con la tensión que ha generado con México por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los posibles aranceles a la importación de acero y aluminio, y propiciar la cancelación de una visita oficial de Peña Nieto a Washington tras una acalorada discusión en el marco de una charla vía telefónica entre ambos mandatarios en la que el tema del famoso muro generó un grave diferendo, ahora Trump vuelve a insistir en su caprichoso proyecto para la construcción del muro o la colocación de rejas en la frontera con México. Aseguró que sin una barrera física Estados Unidos dejará de existir como nación, y dijo: “Si no tenemos un sistema de muros, no vamos a tener un país”, afirmando su capricho frente a los ocho prototipos de muro, acompañado por el jefe de la patrulla fronteriza para el sector de San Diego, Rodney Scott, quien por cierto defendió frente a Trump la idea de que cualquier barrera física debe permitir ver lo que pasa en el lado mexicano: “Tenemos grandes socios en México, con las agencias policiales, y les puedo pedir apoyo, pero no tengo la oportunidad de saberlo si no los puedo ver”. Además, Scott aseguró que en la década de los 90s, ellos mismos les hicieron perforaciones a los muros para ver del otro lado, porque los criminales usaban el muro para esconderse, arrojarles piedras o almacenar drogas. Trump dijo observar cientos de hoyos parchados en algunas de las rejas y afirmó que esas barreras no son lo suficientemente fuertes. No obstante, al final reconoció que quizá será necesaria alguna barrera que les permita ver qué ocurre en el lado mexicano. La administración de Trump solicitó en febrero pasado al Congreso un presupuesto de 25 mil millones de dólares para la seguridad fronteriza, de los cuales, 18 mil millones corresponderían al proyecto de construcción de un muro en un lapso de 10 años.

“¿Estás loco?”, dijo Trump a Peña

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró la noche de este sábado en un discurso electoral a votantes de Pensilvania que México pagará por un muro fronterizo del que está seguro “al 100 por 100” van a construir.

En su mensaje también contó cómo ocurrió la conversación telefónica del 20 de febrero con el presidente Enrique Peña Nieto, informó Deutsche Welle, emisora internacional de Alemania.

“Me dijo que tenía que hacer una declaración diciendo que México no tendría que pagar por el muro”, a lo que el mandatario estadunidense contestó: “¿Estás loco? No haré tal declaración”.

Peña Nieto insistió y “yo le dije: ‘¿Es esto como para romper las negociaciones?’, y él contestó que sí. Así que le dije: ‘bye, bye’”, explicó Trump. Para él, los 11 mil millones de dólares que costaría el muro son un porcentaje mínimo del comercio que mantienen ambos países: “Podrían hacer un poco más, ¿no?”, sentenció.

El 24 de febrero, el diario The Washington Post informó sobre la llamada entre los presidentes Peña Nieto y Trump, y la calificó de “irascible”, por lo que, de acuerdo con versiones de funcionarios de ambos países, se pospuso la primera visita del mandatario mexicano a la Casa Blanca, pues en la conversación su homólogo estadunidense habría insistido en la construcción del muro fronterizo.

El desacuerdo persistió entre ambos presidentes debido al tema del muro, que fue prometido por Trump durante su campaña electoral y cuya construcción, aseguró, sería financiada por México.

“Los dos líderes estuvieron de acuerdo en que no era el momento adecuado para una visita, pero que harían que sus equipos continúen conversando y trabajando juntos”, informó el diario estadunidense, de acuerdo con declaraciones de un funcionario.

La llamada, que duró unos 50 minutos, acabó en un callejón sin salida, señaló The Washington Post, pues Trump no estuvo de acuerdo con afirmar públicamente la posición de México de que no financiaría la construcción del muro a lo largo de la frontera entre las dos naciones.

En su mensaje de ayer por la noche, en un mitin celebrado a las afueras de Pittsburgh, Trump volvió a apostar por instaurar la pena de muerte para narcotraficantes.

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