Democracia pirata

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Es un asco el proceso electoral mexicano. La mejor muestra la acaban de dar los aspirantes a una candidatura presidencial por la vía independiente. El requisito era obtener el consentimiento de al menos 1 por ciento de ciudadanos inscritos en el padrón electoral y conseguir su firma. El número mínimo necesario era de 866,593 firmas distribuidas en al menos 17 estados del país.

Desde que comenzó el proceso de recolección de firmas en octubre del año pasado se sabía que varios aspirantes estaban cometiendo irregularidades. Ahora que terminó el plazo para la recolección, y que el Instituto Nacional Electoral (INE) hizo pública la revisión de legalidad de las firmas, confirmamos que los aspirantes independientes a la presidencia trataron de llegar a la boleta electoral del modo más asqueroso: comprando y falsificando firmas.

El INE dio a conocer el pasado viernes 16 de marzo, que de los tres aspirantes independientes que aseguraron juntar más de 1 por ciento de firmas del padrón electoral, sólo la ex panista Margarita Zavala reunió las firmas al validar 870,168 adhesiones, pero el INE le indicó que consiguió casi otro tanto igual de firmas falsas (708,606), es decir, el 45 por ciento del total.

Por tramposos e irregulares se quedaron sin las adhesiones necesarias para estar en la boleta electoral el ex priista Jaime Rodríguez y el ex perredista Armando Ríos Piter. El primero, apodado “El Bronco” y gobernador de Nuevo León con licencia, presentó para validar 2, 034,403 firmas, de las cuales resultaron válidas 835,511; en tanto, los apoyos irregulares e ilegales sumaron 1,198,892, es decir, 59 por ciento del total. El segundo, apodado “El Jaguar” y senador con licencia, presentó 1,765,599 firmas ante el INE, y éste le validó apenas 242,647, pero desechó por ser falsas o duplicadas más de un millón y medio de firmas, lo que representa más del 86 por ciento de firmas falsas o ilegales.

Los resultados de la revisión del INE confirmaron las denuncias y evidencias que se habían reportado desde que comenzó el proceso de recolección: una serie de irregularidades que iban desde la duplicación o alteración de firmas, la compra de padrones adulterados para obtenerlas, hasta la falsificación de las mismas.

Además de las firmas simuladas, duplicadas e irregulares, el fondo del problema parece ser que los tres aspirantes apostaron por conseguir su candidatura independiente pagando por padrones electorales irregulares e ilegales.

De hecho, otro aspirante independiente, Pedro Ferriz de Con, denunció que le ofrecieron venderle un millón de firmas a un costo de ocho millones de pesos.

Y aseveró que “El Bronco”, Ríos Piter y Zavala compraron firmas y por eso consiguieron los apoyos (Milenio, 11 enero 2018).

Desde enero, algunos medios notaron el atípico e irregular aumento en el ritmo de firmas que fue alcanzando Ríos Piter, lo que parecía mostrar que sí compró firmas. Entre el 11 de diciembre de 2017 y el 15 de enero de este año, el crecimiento de firmas a favor de Margarita Zavala fue de 132 por ciento, el de “El Bronco” 86 por ciento, y el de de Ríos Piter de ¡515 por ciento! (BuzzFeed News, 18 enero 2018). Claramente había algo irregular en el número de firmas que iba reportando el autodenominado “Macrón mexicano”, que terminó más bien como aspirante chafón.

Aunque el INE validó las firmas de Margarita Zavala, apenas consiguió 3,575 firmas más del umbral necesario, algunas versiones sostienen que probablemente los vínculos políticos de su esposo Felipe Calderón la ayudaron para conseguir el registro.

Es de pena ajena este episodio, pues abre un boquete enorme de legitimidad no sólo al INE o a los aspirantes que querían reemplazar a los candidatos postulados por la partidocracia. Este vergonzoso episodio de las firmas falsas y piratas presentadas por los aspirantes independientes, confirma la crisis que atraviesa el sistema político mexicano y permite afirmar, de nueva cuenta, que vivimos en una democracia simulada, que tenemos más bien una democracia pirata.

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