RIÑAS y RONDAS

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Salvador Cosio-08Había fundada previsión en cuanto a que la séptima ronda de pláticas para la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) podría resultar fructífera y que en el marco de ella podría consolidarse el consenso trilateral sobre varios temas de interés de las naciones conformarse de la parte norte del continente americano, estando en ciernes además una próxima visita de estado del Presidente de México Enrique Peña Nieto a Los Estados Unidos de América y efectuarse reunión de trabajo con el Presidente del vecino país el tal Donald Trump, más reapareció la sombra de la discordia tras la álgida discusión que Peña  tuvo el 20 de febrero pasado con el patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política que para infortunio global es desde el pasado 20 de enero del 2017 mandatario del país vecino al norte, siendo el motivo de la ríspida conversación el famoso muro interfrontera que el payaso lenguaraz sigue empecinado en edificar para controlar a ultranza el flujo migratorio hacia su país, pretendiendo además que dicha obra sea pagada por los mexicanos, y esta nueva tensión bilateral ha provocado se cancelen los planes para que Peña visite próximamente la Casa Blanca.
 
Se truncó así el proyecto de la diplomacia mexicana en cuanto a que el presidente Peña Nieto se reuniera en fecha próxima con su homólogo Donald Trump en Washington.
 
Peña Nieto decidió cancelar los planes para una visita cuando Trump se negó a afirmar públicamente que México no pondrá dinero para construir un muro. La diplomacia mexicana llevaba varios meses preparando lo que sería ese próximo encuentro entre ambos mandatarios en Washington, que inclusive llegó a pensarse haber sido a finales del pasado mes de febrero o a principios de este mes de marzo. Durante la charla de casi 50 minutos, lo que provocó el enfado de Trump fue la insistencia de Peña Nieto en exigirle se retractara públicamente de su promesa de hacer a México pagar por el muro. La versión de las fuentes mexicanas afirma que Trump “perdió los nervios”. La versión de las fuentes estadounidenses afirma que Trump estaba “frustrado y exasperado” con la petición del presidente mexicano. Pero ambas coinciden en que ese fue el detonante y la razón final por la que la visita de Estado ha sido descartada. Donald Trump y Enrique Peña Nieto no se han visto en el marco de una visita de Estado, ni en la Casa Blanca ni en el Palacio Nacional. Solo se han reunido dos veces, una en agosto de 2016, cuando el presidente mexicano invitó a Trump a México en plena campaña electoral en la que el entonces candidato estaba lanzando un discurso insultante sin precedentes entre ambos países; en esa ocasión Trump pasó un par de horas en México y posteriormente voló a Arizona para volver a insistir en el muro. Volvieron a verse el pasado julio de 2017 en la cumbre del G-20 efectuada en Hamburgo.
 
Todos los presidentes de Estados Unidos desde la II Guerra Mundial han pisado México. El enfrentamiento personal entre los presidentes, que puede acabar afectando a las relaciones comerciales, es una anomalía diplomática en los últimos 50 años que ninguno de los dos Gobiernos ha sido capaz de reconducir hasta ahora. A Peña Nieto le quedan apenas cinco meses de mandato hasta las elecciones presidenciales.
Es la segunda vez que una visita de Estado de Peña Nieto a la Casa Blanca queda aparcada por una discusión sobre el muro. Ambos Gobiernos llegaron a pactar una fecha, el 31 de enero de 2017, para la visita. Sin embargo, fue cancelada después de que Trump intentara que Peña Nieto no le contradijera en público si salía el tema del muro.
 
Pero al margen de estas vicisitudes en la relación entre mandatarios así como entre México y el vecino país al norte, varias circunstancias que se han venido suscitando en torno a las reuniones o rondas de diálogo e incluso en relación a los episodios de interacción verbal entre los tres países del norte continental en cuanto a la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), han propiciado que México sea desplazado por Canadá en referencia a ser el centro de las críticas y declaraciones de ataque de parte del gobierno de Los Estados Unidos de America, de tal forma que Canadá ha desplazado a México del centro del interes por lesionar que existe en la mente torcida del tal Trump en cuanto a la renegociación del TLCAN, ya que a diferencia de lo ocurrido en los primeros momentos de las conversaciones, cuando México se llevaba todos los reproches del payaso lenguaraz que acusaba la existencia en nuestro país de competencia desleal, hoy es el Gobierno de Canadá que comanda Justin Trudeau el objetivo predilecto de la Administración estadounidense. En medio del fuego cruzado desde el pasado lunes 26 de febrero está en marcha la séptima ronda de conversaciones entre los tres países para renegociar el mayor acuerdo de libre comercio del planeta.
El más tenso intercambio de reproches se produjo al término de la sexta ronda de negociaciones, hace cerca de un mes en Montreal, Canadá, que el Gobierno de Trudeau llevase ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) un planteamiento de proceso en relación al supuesto mal uso de los aranceles antisubsidios y antidumping por parte del gobierno de Los Estados Unidos de America y que a su vez el Departamento de Comercio del vecino país del norte se viese obligado a retirar un gravamen especial sobre las importaciones de aviones CSeries del fabricante canadiense Bombardier. En esa ocasión el máximo responsable político de la negociación por el lado estadounidense, Robert Lighthizer, aprovechó la rueda de prensa que ponía punto final a una semana de conversaciones entre los tres equipos para criticar severamente la acción emprendida por Canadá ante la OMC y sacar a relucir una de las mayores preocupaciones de Trump: el déficit comercial estadounidense con su vecino del norte. El segundo encontronazo público se produjo hace unos días cuando el jefe de la delegación canadiense, Steve Verheul, acusó al Gobierno estadounidense de preferir debilitar a sus dos socios comerciales a garantizar que los tres países norteamericanos salgan beneficiados de la negociación y señaló: “Hemos logrado lo que caracterizaría como un progreso bastante limitado en términos generales. El problema principal es la flexibilidad limitada de Estados Unidos, incluso en cuestiones bastante sencillas”, en tanto Lighthizer respondió dejando sentir que las conversaciones con México para la renegociación del acuerdo iban bien y obviando por completo a Canadá.
 
La mayor tensión entre ambos países radica en que el gobierno que encabeza Trump no acepta las condiciones de Canadá en la nueva metodología sobre reglas de origen en el sector automotory en el nuevo mecanismo sobre solución de controversias y ha quedado atrás la tendencia que en alguna ocasión mostró Trump para abrió la puerta a dividir el TLCAN en sendos tratados bilaterales con grandes posibilidades de que los gobiernos de Canadá y de Los Estados Unidos de America revitalizasen esa vía, dejando de lado a México, que recibía casi permanentemente las criticas amargas de la Casa Blanca sobre su supuesta culpabilidad en la caída del empleo manufacturero en el vecino país señalandose la diferencia entre los costos laborales a ambas orillas del río Bravo y ahora nuestro país ha pasado a un discreto segundo plano y los ataques han quedado circunscritos a un ámbito completamente ajeno al comercial: la construcción del polémico muro, en la que el presidente estadounidense ha vuelto a insistir esta semana en conversación con su homólogo mexicano. Sin embargo, hay que observar que la creciente tensión entre los Ejecutivos de Trump y Trudeau torpedea y ralentiza unas negociaciones ya de por sí complejas en cuanto a la renegociación del TLCAN. Rivalidades regionales al margen, la relación entre EE UU y Canadá por ser una de las más estrechas del mundo. Además de la mayor frontera del planeta, ambos países comparten foros en la OTAN y en el G-7. Cada día, según datos del Departamento de Estado estadounidense, 400000 personas y productos por valor de 1700 millones de dólares cruzan el límite territorial en cualquiera de las dos direcciones. En el plano puramente económico, ambos vecinos comercian sin trabas ni aranceles desde 1988, cuando firmaron su primer tratado bilateral, que seis años más tarde quedaría rebasado por la firma del TLCAN.
 
La forma de ver el mundo de Trump y la de Trudeau no podría ser más antagónica, mientras el primero ha imprimido a su presidencia una inequívoca deriva proteccionista, el segundo defiende a capa y espada el libre cambio de bienes y servicios-, sino también sobre migración, cooperación internacional y derechos humanos: el inquilino de la Casa Blanca más beligerante contra y todos de los últimos tiempos tiene que lidiar con uno de los primeros ministros canadienses más progresistas. La tensión está garantizada entre los dos vecinos al norte de México y en tanto nuestro país alivia la presión en su contra por más que ésta está presente y el tal Trump insiste en su famoso muro. 
Y así fue como el pasado lunes 26 de febrero en la Ciudad de México inició la séptima ronda de negociaciones del TLCAN en la Ciudad de México, ejercicio analítico y de argumentación. que se desarrollará hasta el próximo día ‪5 de marzo‬ de este 2018 y aunque de entrada ya se han suscitado intensas discusiones y empiezan a vislumbrarse roces y desacuerdos, pues los equipos que conforman el tratado trilateral pospusieron la charla en torno al sector automotriz porque uno de los funcionarios tuvo que regresar a Washington, y es que el jefe negociador del gobierno del vecino país del norte sobre las reglas de origen del sector automotriz del TLCAN Jason Bernstein, se retiró el pasado lunes 26 de la mesa de negociaciones y tomó un avión rumbo a Washington para reunirse con los directivos de las grandes armadoras del país, aunque según la versión oficial de la comitiva mexicana, no existe un rompimiento de las negociaciones en el tema de la industria automotriz, únicamente estas quedaron suspendidas temporalmente para retomarse al regreso de Bernstein a la capital mexicana.
 
Se esperaba que en esta ronda se definiere si las negociaciones se extenderán hasta el próximo año o seguirán a la par del periodo electoral en México.
También se esperaba que los negociadores avanzaren en temas espinosos como cambios en las reglas de origen en el sector automotor, la resolución de disputas comerciales y la cláusula sunset con la que el tratado podría disolverse automáticamente después de cinco años. En enero, durante la ronda pasada efectuada en Ottawa, la Ciudad Capital de Canadá, el equipo negociador de ese país presentó una contrapropuesta a la demanda del equipo estadounidense sobre el contenido que debe provenir de alguno de los países miembro para exentar impuestos. Sin embargo, al término de la ronda el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, descalificó la propuesta porque dijo podría “conducir a menos contenido regional del que tenemos ahora”.
El TLCAN contempla que para que un automóvil o camión ligero no paguen impuestos, al menos 62.5% de sus partes deben de originarse en Estados Unidos, México o Canadá. El gobierno de Trump busca que este porcentaje se eleve a 85% y que la mitad del contenido se estadounidense. A pesar de las tensiones sobre el tema, el gobierno de México adelanto a principios de enero que presentaría una propuesta más flexible al inicio de la séptima ronda, aunque empresarios mexicanos del sector se han pronunciado en contra de ceder a esta petición del equipo estadounidense.
 
Pero, ¿qué tan flexible será la propuesta mexicana sobre reglas de origen? el subsecretario de Industria y Comercio de México, Rogelio Garza, dijo que no hay mucho margen de maniobra, más México propondrá cambios en reglas de origen para autos en ronda TLCAN de febrero y a acentuó: “El contenido regional se puede mover muy poco. La regla que tenemos tiene un equilibrio en costos y todo para la fabricación y el mover mucho esa regla significaría cambios fuertes en los costos”, dijo. “No es que no se pueda mover, se puede pero poco”.
 
Cabe mencionar que en agosto de 2017 se llevó a cabo la primera ronda de negociaciones del TLCAN en Washington, sin embargo, esta finalizó sin conclusiones satisfactorias para las partes. En aquella ocasión se debatieron cinco ejes para restablecer el acuerdo trilateral, que entró en vigor el 1 de enero de 1994. Hasta ahora, tras seis rondas de negociación e inmersos en la septima, algunos de los tópicos que se han discutido ampliamente son la reducción del déficit comercial, discusiones salariales, reglas de origen y la posible eliminación del Capítulo 19 de dicho tratado, el cual establece la forma en que se deben resolver las diferencias o problemas comerciales que actualmente prevalecen entre productores y exportadores ‪de las tres‬ naciones. 
 
México y Canadá han mostrado una postura en contra de la eliminación del capítulo 19 del TLCAN sobre la resolución de controversias comerciales. En el tema de la cláusula, el subsecretario de Comercio Exterior, Juan Carlos Baker, adelantó a los medios que la propuesta ya se estaba analizando.
De alguna u otra forma cada uno de los tres países tienen algún tipo de presión a efecto de buscar agilizar la renegociación más puede percibirse que al país que más le inquieta el tema es al vecino país del norte y a su Presidente el payaso patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump quien para infortunio del mundo desde el pasado 20 de enero de 2017 es el mandatario de ese país. Debe recordarse que en el caso que no se logre la renegociación del TLCAN y este acuerdo pueda llegar a anularse, las prácticas comerciales entre los tres paises de. Norteamerica se regirían por las normas que se establecen en el marco de acuerdo mundiales avalados o consagrados en las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y no resultan condiciones que resulten muy inadecuadas para México. Sin duda al país que más le podría beneficiar un eventual nuevo marco es al vecino país del norte.  
 
Uno de los sectores que podrían salir golpeados de llegar a anulase el TLCAN es el del azúcar, de ahí que el Presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera, Juan Cortina, admitió que a su sector no le conviene que se anule el TLCAN, ni volverse a sentar a negociar con sus contrapartes estadounidenses porque esto, además de inyectar más aranceles, podría significar un impacto muy negativo para el azúcar mexicana, algo así como hiel sobre dulce, amargando pues al sector azucarero de nuestro país. 
 
Hay que recordar que desde antes que iniciaran las conversaciones para la posible renegociacion del acuerdo comercial trilateral de los paises de América del Norte, la industria azucarera mexicana negoció un convenio de suspensión que impide la imposición de cuotas compensatorias, el que puede entenderse al revisar algunas palabras de Juan Cortina: “Las reglas que están por ley en EU le ponen al azúcar mexicana un arancel de cero y sin TLCAN, el arancel sube 300 y tantos dólares la tonelada, entonces te sacan del mercado. De igual forma, inmediatamente suben los aranceles a la fructosa, creo 70 por ciento y puede subir a 180 por ciento y también se frenaría”, y añadió: “el problema no sería encontrar nuevos mercados para el azúcar exportada, que son 1.2 millones de toneladas con destino comercial al vecino país del norte, sino que México exporta la mayoría de sus excedentes a ese país y en el mercado global de excedentes los precios son muy bajos ante superávits como los actuales, debiendo señalar que Guatemala, Brasil y Australia, sacan sus excedentes a cualquier precio para mantener sus precios internos estables, y si no mandamos nosotros lo nuestro al país vecino nos veríamos forzados a hacerlo igual que los otros países azucareros”.
 
Pero también un tema que preocupa en cuanto a un posible mal acuerdo es lo relativo al maíz, y los productores nacionales de maíz ya externaron su preocupación porque en la renegociación no se marcó la diferencia entre maíz amarillo y blanco, tan como se acentúa en palabras de Juan Pablo Rojas, el Presidente de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México que afirma: “Preocupa que en esta renegociación del TLCAN no se haya marcado la diferencia entre el maíz blanco y el amarillo; preocupa también que en México no hayamos encontrado las estrategias para capitalizar y desarrollar nuestra producción”. 
Pero hay otro sector agropecuario que puede tener problemas es el de los jitomateros, razón por la que al igual que el responsable de la negociación del tema automotriz por el gobierno del vecino país del norte lo hizo a media ronda de renegociación del TLCAN para consultas con los empresarios de ese sector, el Secretario de Economía del gobierno de. México Ildefonso Guajardo Villarreal viajo a Los Estados Unidos de America en busca de acuerdos, ya que es preocupante el vencimiento del trato para exportar jitomate mexicano. 
 
Guajardo, viajó a Washington para además de buscar evitar estalle un conflicto comercial por lo del jitomate que empañe la renegociación del TLCAN, abordar temas relacionados con el intercambio de acero y aluminio. Y así fue como en medio de la séptima ronda de negociaciones oara la posible nueva redacción del TLCAN y poco después que se suspendiere la discusión de reglas de origen del sector automotriz, se informó del viaje de Guajardo en compañía del subsecretario de Comercio Exterior, Juan Carlos Baker, para encontrarse con su homólogo el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross. 
 
Desde hace dos décadas, México evitó que se realizara una investigación contra el jitomate nacional a cambio de que las exportaciones de ese producto se sujeten a los precios impuestos por el vecino país del norte mediante un acuerdo llamado de “suspensión”, el cual debe renovarse cada cinco años. El plazo para tener el nuevo trato vence a principios de marzo. Otro tema que se abordará es la posible imposición de un arancel de 24% a las exportaciones mexicanas de acero y aluminio, luego de que el Departamento de Comercio determinó que se buscará el incremento de la producción del país vecino de dichos metales y se impondrán aranceles a las importaciones. El Departamento emitió hace unas semanas la resolución de la investigación que por cuestiones de seguridad nacional realizó a las importaciones de acero y aluminio, y la envió al presidente Donald Trump, quien debe ratificar la decisión en mayo.
 
La séptima ronda tendrá poco fruto y seguirá negociándose en la octava ronda quizá por el mes de abril.
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