¿Cómo terminan las precampañas?

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Enrique Alfaro, Miguel Castro y Carlos Lomelí.

Enrique Alfaro, Miguel Castro y Carlos Lomelí.

¿AVANZARON O RETROCEDIERON? 

En una realidad en la que apenas va a empezar la etapa fuerte de la guerra política, los candidatos tendrán que ser muy ingeniosos para mantenerse en la opinión pública sin incurrir en ilegalidades los próximos dos meses intermedios entre la precampaña y la campaña oficial rumbo a la elección del 1 de julio.

Se vienen dos actitudes, dos corrientes: o bien todos rompen las normas y la autoridad electoral no podrá sancionarlos a todos; o bien, todos se mantendrán dentro de la Ley. Ahí es donde se verá la fortaleza o debilidad de los puntos de Enrique Alfaro, en el caso de Jalisco; y de Andrés Manuel, en el caso nacional.

En el caso de Jalisco, la percepción es que Alfaro va adelante por muchos puntos. Hay que acotar que antes se decía que iba adelante por más, pero paulatinamente esa percepción viene bajando sustancialmente. Cualquier cantidad de puntos pueden ser remontables y ahí está la historia: la derrota de Arturo Zamora, la derrota de Jorge Arana, cuando tenían una ventaja de dieciocho puntos.

El tema fundamental es si los factores que se están asomando serán importantes para definir la ruta que tome la elección:

  • Que se complete la baraja de candidatos a Gobernador. Que se consolide la candidatura del PVEM, del PAN, y ver si el PRD incluso se va a bajar para no estorbarle a Enrique Alfaro.
  • Ver si los estertores de Enrique Alfaro, de amenazar a los medios, y ahora “cumplir” sus amenazas con una denuncia ridícula contra el sitio El Respetable, no es un signo de desesperación al darse cuenta de que está perdiendo el empuje que tenía. Muchos piensan que sí está perdiendo empuje, que no gratuitamente se pone a meter la pata una y otra vez. Enrique Alfaro está perdiendo vuelo y, aunque no sea un factor determinante -a menos que sea una posición muy sólida en la que se posicione- la salida de su coordinador de campaña, Alberto Uribe, sí le merma, porque la percepción es que hay un desgajamiento, que hay una desbandada hacia Morena y no hacia MC, como ocurrió hace unos años.

Llama la atención la respuesta de Enrique Alfaro, a lo mejor no pensada, visceral: dice que pierde un amigo. Ese comentario deja ver su naturaleza inhumana, marca una muestra más de su desesperación por estar perdiendo vuelo.

Porque la gente puede preguntarse, ¿cuáles son los logros que realmente puede presumir el gobierno de Enrique Alfaro? Son pocas, tal vez ninguna. En cambio, otros partidos pueden tener la oportunidad de demostrar que sí hay un avance en el gobierno presente, como el estatal.

No hay una paridad entre el escenario nacional y el local. La gente que tiene la disposición para favorecer un cambio a nivel nacional no necesariamente tiene el mismo sentimiento en lo local.

El tema fundamental es ver cómo va a empezar el tablero real una vez que no haya precampaña, ya que la campaña comienza hasta el 30 de marzo. Mucho va a depender de la capacidad de comunicar, de la capacidad de convencer a la sociedad.

El factor Kumamoto habrá que valorarlo. Si los independientes que lograron registrarse pueden impactar su número de firmas con número de votos. Es extraño que ningún aspirante a candidato a gobernador haya logrado su cometido. Se quedaron muy por debajo. Eso demuestra que la gente no está pensando en candidatos paja. Hay que advertir también que ni en Guadalajara ni en Zapopan hay candidatos independientes, entonces, ese factor no va a pesar.

El tema es: la sociedad no está anuente a darle todo el poder a un solo partido. A nivel nacional se ha visto. La gente podrá votar diferente para alcalde, para diputados y para gobernador. La opinión generalizada es que no está cocinada la victoria de Alfaro ni de López Obrador, pero es más sólida la carrera del segundo en lo nacional, que del primero en lo local.

Enrique Alfaro

Al terminar la precampaña se puede decir que Alfaro no logró avanzar mucho, no generó cuestiones novedosas. Simplemente transitó. Y hay la percepción de que encontró menos fortalezas en los municipios de Jalisco de las que él pensaba. No le sirvió mucho la precampaña. Incluso se percibe que está descendiendo. Mostró falta de quorum en los pueblos, se advirtió una precampaña sin solidez, enfrentó situaciones propias de MC, que creció y que ya genera broncas municipales por las posiciones políticas, porque hay municipios en los que en la alianza se determinó que fuera MC y hay presencia de panismo o de perredismo, o de ambos; y viceversa, hay lugares que se tuvo que entregar al PRD cuando había trabajo creciente de MC y en el que ahora quedan supeditados.

Estos detalles que afectaron al PRI durante mucho tiempo están afectando a Alfaro, porque no tiene un partido, no dejó que hubiera un partido que le quitara problemas y que operara; y el presidente de MC, Guillermo Medrano, ni pinta y no tiene la capacidad de resolver.

El balance para Alfaro es negativo en la precampaña.

Miguel Castro

Transita con un lastre: el desgaste y la inactividad partidaria. Se ha mantenido un voto duro, pero se está desgastando lo normal cada tres años por las decisiones que benefician a ciertos grupos sobre otros grupos. La ventaja de Miguel Castro es, quizá, que él no se metió en las decisiones internas, que queda limpio de los problemas y ahora le tocará arreglar y buscar cómo acomodarlos. El que lleva la carga negativa de esto es el PRI como partido. Otra ventaja de Miguel Castro es que casi no tiene negativos, y que el Gobierno del Estado está bien valorado, el gobernador tiene presencia importante y puede presumir los logros en los que se ha avanzado sin temor a que le reviente la granada en la mano.

La precampaña le sirve a Miguel Castro para consolidarse en su partido como una buena opción y para empatar con una percepción de posibilidad de triunfo.

No se ha vencido la percepción de que hay un priismo derrotado a priori, pero al menos se logró retener el desangramiento de esa percepción. Se percibe un priismo que cree que puede ganar y que el desgajamiento de MC le puede ayudar.

Carlos Lomelí

Avanzó pero aún no se sabe cuánto realmente. Lo que se puede decir es que sigue sin poder cooptar cuadros de calidad o de fuerza social importante.

Hay un gran número de morenistas que van a votar por Andrés Manuel López Obrador, pero no están conformes con los manejos a nivel local, ni están satisfechos con los candidatos que están imponiendo en los municipios. El tema de Zapopan es un tema paradigmático donde Lomelí tiene una prueba: imponer a Hiram Torres o tomar otro tipo de decisiones para no pasarlo por encima de otros personajes con mayor presencia.

Lomelí está, sin embargo, en la tesitura de considerarse un ganador porque todo gira en torno a su candidatura. Gane o pierda lo que se logre en Jalisco será parte de su capital político después del 1 de julio

S

Salvador Cosío.

PVEM

No se hizo precampaña porque sus cánones así lo marcan, y va a empezar a trabajar abiertamente hasta la campaña. Se ha trabajado en estructuras y en la integración de las propuestas de las planillas municipales y distritales, con un trabajo que no se advierte mucho hacia afuera, pero con la ventaja de que no se advierte desgaste. Aquí se sigue perfilando Salvador Cosío Gaona.

Al distanciarse del PRI, el PVEM puede quitarse de encima los negativos nacionales. La desventaja es que no puede mostrarse demasiado y no puede presumir los logros del gobierno estatal. Se mantiene igual, sin avance ni deterioro. Comenzará a trabajar a partir del registro de candidatos.

PAN

Aparentemente se va a definir a favor de Miguel Ángel Martínez Espinoza, en una situación muy complicada, pues Ricardo Anaya viene a apoyar a Enrique Alfaro cuando su partido tiene candidato a gobernador. Será una campaña muy compleja, porque la fuerza de MC va a apoyar al candidato presidencial del Frente, que es un panista, pero el candidato a gobernador del PAN tendrá que hacer magia para no verse como alguien que ya entregó a sus propios candidatos al matadero. El PAN puede perder mucho en esta alianza a favor de Alfaro, está eligiendo al que tiene mayor prosapia panista, pero también que es un candidato débil, cuestionado por los panistas, y que carga la herida de la alianza impuesta cuando el Comité Estatal había determinado que no había alianza. No hay precampaña para el PAN: lo que hay son conflictos y una minusvalía muy acentuada.

PRD

El PRD realmente no existe. Es la simple determinación del tlatoani que tuvo la agudeza de limpiar su camino y aliarse con su antes enemigo y que ahora tiene un aspirante de paja, que es Carlos Orozco, quien quizá ni siquiera sea postulado. El PRD tiene la posibilidad de desaparecer. No hubo precampaña. Legalmente sí, pero no existió presencia de Carlos Orozco.

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