TLCAN, LENTO y LERDO

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En los acuerdos del TLCAN.

En los acuerdos del TLCAN.

EL TLCAN HA BENEFICIADO A DIVERSOS SECTORES, PERO ANTE LAS AMENAZAS DE TRUMP DE SALIRSE DEL ACUERDO, HAY INDUSTRIAS QUE RECIBIRÍAN UN MAYOR GOLPE DEBIDO A LOS ARANCELES

El futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que pasó por Montreal. La ciudad canadiense que en días pasados,  alojó a las delegaciones estadounidense, mexicana y canadiense en el penúltimo intento por alcanzar un acuerdo marco para la actualización del mayor pacto comercial del planeta. El clima de las conversaciones entre los tres países, Estados Unidos, por un lado, aislado por sus continuos impulsos proteccionistas, y Canadá y México por otro –alineados a favor del libre cambio–, llegaba enrarecido tras la decisión de Washington de imponer aranceles sobre los paneles solares y las lavadoras domésticas importadas del resto del mundo –una medida que afecta, sobre todo, a México y a China–.
 
Los funcionarios estuvieron reunidos en una ronda crucial para renegociar el (TLCAN), cuyo colapso podría desencadenar una costosa batalla arancelaria entre México y Estados Unidos.
 
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha beneficiado a diversos sectores pero, ante las amenazas de Donald Trump de salirse del acuerdo, hay industrias que recibirían un mayor golpe debido a los aranceles. Si los dos vecinos se ven obligados a retomar los aranceles de “nación más favorecida” según las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los expertos dicen que México probablemente enfrentará barreras más bajas que Estados Unidos, pero algunos sectores encararán fuertes penalidades.
 
Este es solo una breve lista de productos mexicanos de una alta actividad comercial que podrían enfrentar aranceles más altos si se pierden los beneficios del acuerdo comercial de 24 años, que también integra Canadá. Las exportaciones de camiones, autobuses y vehículos especializados, incluidas camionetas pickup, desde México a Estados Unidos alcanzaron los 28 mil 314 millones de dólares en el 2016. Si colapsa el TLCAN, Estados Unidos podría aplicar un arancel consolidado de 25 por ciento a las importaciones de camionetas pickup y camiones unitarios mexicanos, excluidos los autobuses, vehículos especializados y Tractocamiones Quinta Rueda.
 
Las camionetas pickup representan el grueso de las exportaciones de la industria automotriz de México en el segmento de camiones ligeros, que corresponden a 53.5 por ciento de 3 mil 102 millones de unidades exportadas en el 2017.
 
En el segmento compiten la RAM 2500 de Fiat Chrysler y la Chevrolet Silverado 2500 de General Motors. Las SUVs no afrontarían un arancel de un 25 por ciento.
 
Las exportaciones de camiones unitarios, excluidos los Tractocamiones Quinta Rueda-, representaron 43 por ciento de los 104 mil 10 vehículos pesados de carga de México en 2016 y generaron 34 por ciento del total de 8 mil millones de dólares en envíos del segmento. Ese año, el 94 por ciento de las exportaciones de vehículos pesados de carga se destinó a Estados Unidos. Las exportaciones de vegetales, frutas, jugos, congelados y productos de carne desde México a Estados Unidos en 2016 sumaron 14 mil 220 millones de dólares.
 
México es el primer exportador de productos agropecuarios a Estados Unidos. Los productos agropecuarios mexicanos que enfrentarían mayores aranceles en Estados Unidos sin el TLCAN serían los espárragos, con un 21.3 por ciento; melones, sandías y papayas frescos, con un 17 por ciento; vegetales sin cocer congelados, con un 14.9 por ciento; fresas congeladas, con un 11.2 por ciento; y carne de bovino deshuesada, con un 10 por ciento. Exportaciones mexicanas a Estados Unidos de ropa, textiles de algodón, confecciones de algodón y lana, telas sintéticas, de algodón, lana, seda y fibras naturales totalizaron 4 mil 662 millones de dólares en 2016.
 
Si Estados Unidos abandona el TLCAN, las importaciones de suéteres y playeras de México podrían enfrentar un arancel consolidado de 32 por ciento, mientras el aplicado a los pantalones de fibra sintética para hombres y niños podría llegar a 27.9 por ciento, según las tarifas registradas en la OMC.
La industria mexicana de la fibra, textil y el vestido destina 87 por ciento de sus exportaciones al TLCAN.
 
Como en el caso de las reglas de origen, en octubre la Casa Blanca se sorprendió con una propuesta disruptiva: ponerle fecha de caducidad al tratado. También se topó con un “no” rotundo de sus socios y de la mayoría de economistas expertos en comercio, que teme un repunte de la incertidumbre. “¿Qué inversor querría poner su dinero en un proyecto en cualquiera de los tres países, pero sobre todo en México –el que más depende de la inversión extranjera directa–, bajo la amenaza de cancelación cada cinco años?”.  Sin embargo, quizá este sea el tema en el que más fácil será llegar a un punto de equilibrio que satisfaga a las tres partes implicadas. ¿Qué quiere EE UU? Asegurarse de que, una vez cada lustro, o el tratado se renegocia a su favor, retocando o eliminando los puntos que más le disgustan, o se cancela automáticamente. Este extremo mermaría la inversión, que con el tratado tal y como está hoy tiene una certidumbre que no tendría si finalmente triunfa la propuesta de Robert Lighthizer, el hombre de Trump en la renegociación.
¿Cuál es la contrapropuesta de México y Canadá? En noviembre, el Gobierno mexicano aceptó la necesidad de dialogar cada cinco años sobre la marcha del tratado, corrigiendo los puntos en los que se pueda mejorar. La respuesta de las autoridades estadounidenses fue el silencio: ni sí ni no. Esta semana, ya en Montreal, el jefe negociador canadiense, Steve Verheul, ha retomado la contrapropuesta mexicana de que todas las partes se sienten sobre la mesa al menos una vez cada lustro para tratar los temas en los que hay discrepancias. Siempre, eso sí, sin la amenaza de ruptura.
¿En qué punto está el diálogo? A falta de una respuesta formal estadounidense a la contrapropuesta canadiense, para EE UU no debería ser muy doloroso rebajar sus aspiraciones iniciales a un mero emplazamiento al diálogo. En todo caso, sería más sencillo aceptar una cesión en este ámbito que en reglas de origen o en resolución de controversias entre Estado y empresas.
La tercera “bomba” soltada por la Administración Trump sobre la renegociación fue la propuesta de acabar con el mecanismo de resolución de controversias entre Estados y empresas que contempla el tratado actual en los capítulos 19 y 11. Para Canadá es una línea roja. – ¿Qué quiere EE UU? Acabar con el actual esquema de resolución de controversias Estado-empresa para que los paneles de disputas “dejen de estar por encima de los tribunales estadounidenses”. La soberanía nacional es una prioridad ideológica de Trump y su equipo, y es el factor que ha desembocado en esta exigencia, que ya ha recibido la respuesta negativa de sus socios en el TLCAN. Los sectores más afectados serían, según un representante empresarial canadiense, el financiero y el energético: son los que más probabilidad tienen de batallar contra un país en los tribunales. ¿Qué propone Canadá?, la permanencia de los paneles de resolución de disputas en su forma actual es una cuestión de Estado. Hasta este viernes, Ottawa no había puesto encima de la mesa ninguna contrapropuesta en este punto y no se espera que lo hagan en los próximos días: “Hay muy poco margen para el diálogo sobre esto”, aclaran desde el lado canadiense. ¿Y México? Para nuestro país es importante que se mantenga la esencia del tratado en este punto, pero no es una cuestión de vida o muerte, como en el caso canadiense. Incluso si EE UU insistiese en abandonar el actual mecanismo de resolución de controversias, tanto México como Canadá –y sus empresas– seguirían rigiéndose por él en su relación bilateral. Así las cosas, la negociación avanza entre estires y aflojes, pero avanza, lo que de hecho ya es un logro entre tanto avance y recule.
 
No obstante en medio de protestas en contra del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los gobiernos de México, Canadá y Estados Unidos lograron cerrar el capítulo anticorrupción. Además de que hay grandes avances en reglas sanitarias y fitosanitarias. Será hasta hoy lunes cuando se haga oficial la conclusión del apartado anticorrupción, una vez que lleguen los ministros de los tres países, la canciller canadiense, Chrystia Freeland; el representante comercial estadounidense, Robert Lighthizer, y el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo. En el contexto de la sexta ronda de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, los empresarios de los tres países firmaron la Alianza Económica de América del Norte en la que manifestaron su interés en que el acuerdo continúe mejorado.”Bajo el paraguas del TLCAN, las empresas, los gobiernos y las sociedades de nuestros tres países han aumentado el comercio, el empleo, la inversión y la integración. Ahora, tenemos que dar un paso adelante. El acuerdo que ha moldeado nuestra relación puede y debe ser modernizado”, dijo Juan Pablo Castañon, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de México (CCE). Reunidos también en Montreal, en donde se llevó a cabo la sexta ronda de negociación del acuerdo comercial, el CCE junto con la Cámara de Comercio de Canadá y la Cámara de Comercio de Estados Unidos, firmaron el acuerdo por la Alianza Económica de América del Norte. Ante la creciente competencia global, se debe fortalecer la capacidad de las empresas norteamericanas para competir y ganar. Este acuerdo reafirma el compromiso con el TLCAN y envía un mensaje claro a los gobiernos, pese a lo que Trump opine: preservar y modernizar el acuerdo para que se pueda construir una América del Norte más competitiva, más próspera y más exitosa para todos.
 
US President Donald Trump speaks during a meeting with US House Committee Chairmen about healthcare reform in the Roosevelt Room of the White House in Washington, DC, March 10, 2017. / AFP PHOTO / SAUL LOEBSAUL LOEB/AFP/Getty Images

Donald Trump.

Así al margen de lo que diario despotria el xenófobo Donald Trump, la comunidad empresarial de Estados Unidos se mantiene firme en su compromiso de lograr un TLCAN modernizado y la Cámara de Comercio de los Estados Unidos ha dicho que seguirá trabajando estrechamente con sus socios en Canadá y México para sostener y fortalecer las relaciones comerciales en América del Norte.

 
No obstante, las negociaciones del acuerdo comercial entre los tres países podría extenderse hasta 2019 debido a los procesos electorales de México y Estados Unidos. Por ello, los secretarios de Economía y Comercio de los tres países tienen programado reunirse este lunes para hacer un balance de la situación. La administración de Donald Trump estableció un calendario ambicioso el verano pasado cuando anunció los planes para renegociar el acuerdo comercial establecido en 1994, el cual mercader neoyorquino  ha calificado de injusto para la Unión Americana. La fecha límite de las negociaciones pasó de finales de 2017 al 31 de marzo de este año debido a que en las rondas de conversaciones se lograron pocos avances. Para este lunes se reunirían Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos; Chrystia Freeland, ministro de Asuntos Exteriores de Canadá e Ildefonso Guajardo, secretario de Economía mexicano, para presentar la primera confirmación pública del plan para sortear el calendario político de este año. En lo que respecta al capítulo anticorrupción se incluye la tipificación de diversos delitos que habían quedado pendientes, y se regulan aspectos críticos como la integridad de gobiernos y funcionarios, la responsabilidad de las empresas y los mecanismos de colaboración en materia anticorrupción entre los Estados parte. Este es el principal capítulo que se habría cerrado en esta ronda. Ahora, el siguiente paso es la disposición del texto para su revisión legal por las tres partes. Estos avances representan un catalizador para concluir con los temas pendientes del Sistema Nacional Anticorrupción, así como con las designaciones pendientes de funcionarios clave como el Fiscal General, el Fiscal Anticorrupción y los Magistrados en Materia Anticorrupción. Otros de los temas en donde se habrían logrado avances serían en facilitación del comercio, acceso a mercados, medidas sanitarias y fitosanitarias, propiedad intelectual, agricultura, comercio transfronterizo de servicios, reglas de origen y compras de gobiernos. A pesar de los avances, los temas espinosos del tratado como la “Sunset Clause”, el tópico de reglas de origen y contenido local en el sector automotriz, la estacionalidad en la industria agroalimentaria y el tema de solución de controversias no habrían sido resueltos en esta ronda. Dichos tópicos serán llevados de nuevo al ‘campo de negociación’ a finales de febrero en la Ciudad de México.
 
En tanto, decenas de personas se manifestaron frente a la sede de la sexta ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, para demandar la incorporación de la agenda social al proceso de modernización del pacto comercial. Convocados por la Red de Quebec sobre la Integración Continental (RQIC) sindicalistas, académicos, defensores de derechos civiles y laborales marcharon por las calles del centro de Montreal para demandar que el TLCAN beneficie a los 480 millones de habitantes de Norteamérica y no sólo a las grandes corporaciones. En el arranque de esta ronda, el pasado martes, el sindicato Unifor —uno de los más grandes de Canadá que representa a 310 mil trabajadores— realizó una manifestación en la Plaza Dorchester de Montreal para demandar “un mejor TLCAN”, con la consigna de que “el comercio no funciona si no beneficia a todos”. Pese a mostrarse cautelosamente optimistas de que las negociaciones avanzan, entre los negociadores y oficiales cercanos al proceso permanece la posibilidad de que la decisión final de que el TLCAN permanezca y se actualice dependerá de la Casa Blanca y del Congreso estadounidense. Es por eso que el discurso que pronunciará el representante comercial estadunidense Robert Lighthizer este lunes, al final de la sexta ronda, será vital para constatar si hubo avances en los temas más candentes y si hay consenso para seguir negociando. Algunos funcionarios cercanos a los equipos negociadores han declarado que la próxima ronda sería en la Ciudad de México y luego una más en Washington en el lapso de dos meses.
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