Trump mantiene acciones contra México

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donald-trumpNUEVAS MEDIDAS DICTADAS POR ESTADOS UNIDOS SE ANUNCIARON ANTES DE REINICIAR LAS NEGOCIACIONES CON MÉXICO Y CANADÁ PARA MODERNIZAR EL TLCAN

Canadá intensifica su labor y redobla esfuerzo en aras de salvar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) buscando vencer junto con México la resistencia de los Estados Unidos de America, país del que es sabido su gobierno que encabeza el patan y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump quiere finiquitar o al menos busca convertirlo en un instrumento totalmente favorable a sus intereses comerciales lesionando los de sus socios en el mercado trilateral norteamericano.
 
Canadá, que hasta ahora ha sido la parte menos activa de las tres involucradas en la renegociación del TLCAN, da un paso al frente procurando generar buenas resultados en la ronda de negociación en turno y el gobierno que encabeza el Primer Ministro Justin Trudeau ha colocado sobre la mesa un conjunto de propuestas que tienen por objetivo preservar el mayor acuerdo comercial multilateral que existe en el orbe, el que como sabemos une a los Estados Unidos de America, México y Canadá desde 1994 y que se tambalea desde la llegada del tal Trump a la Casa Blanca. 
 
Tras varios meses en los que la única respuesta a las polémicas exigencias estadounidenses había sido un no rotundo de los representantes mexicanos y canadienses, este movimiento es un soplo de aire fresco a la espera que los máximos responsables de las negociaciones  de los tres países aterricen en Montreal donde se celebra la crucial sexta ronda de posible renegociación del TLCAN, más los negociadores estadounidenses parecen decididos a no ceder en su intención e interés en cuanto a buscar modificar el acuerdo en las mejores condiciones para su mayor conveniencia o procuren destrozar el convenio.
 
El jefe del grupo negociador canadiense, Steve Verheul ha planteado a su homólogo estadounidense John Melle, un abanico de respuestas a sus exigencias con la intención de llegar a un punto de equilibrio. Las ofertas, cuyos detalles no han trascendido, tratan de dar respuesta a las preocupaciones de la Casa Blanca en dos ámbitos: el contenido regional en el sector automotriz –el porcentaje mínimo de piezas de un vehículo que deben ser fabricadas en Norteamérica para que quede libre de aranceles, que el vecino país del norte quiere elevar del 62.5% al 85% para así rebajar su creciente déficit comercial– y la cláusula de terminación automática del tratado cada cinco años si los tres Gobiernos no acuerdan antes lo contrario. Entre las ideas que la delegación canadiense baraja para llegar a la cifra mínima de contenido regional en el sector automovilístico está la posibilidad de que se incluyan también el software y los equipos de alta tecnología que montan los coches, un rubro en el que la participación de la industria norteamericana es notablemente mayor.
 
Tanto en la cláusula de fin automático como en las reglas de origen, las líneas rojas inicialmente trazadas por México y Canadá se han ido desdibujando con el paso del tiempo: del “son propuestas inviables” ambos países han pasado, en cuestión de semanas, a abrir la puerta a cesiones. En estos primeros compases de la sexta ronda de reuniones para reencauzar la renegociación del tratado, la atención se divide entre lo que sucede en Montreal y lo que se cocina en Davos, Suiza, donde se celebra el Foro Económico Mundial.
 
Tanto la titular del Ministerio de Relaciones Exteriores canadiense Chrystia Freeland, al cargo de las negociaciones por su país, como el titular de la Secretaría de Economía de México Ildefonso Guajardo Villarreal, se esforzaron por enviar un mensaje de optimismo desde la ciudad suiza. Tras negar “absolutamente” que el TLCAN estuviese muerto, la canciller canadiense enfatizó que su país afronta la sexta ronda con un “espíritu positivo” y dijo esperar lo mismo de sus contrapartes, en un mensaje velado a Estados Unidos de América, Ildefonso Guajardo incidió en la necesidad de plantear soluciones creativas para encajar las demandas del hermano mayor del tratado y se mostró comprensivo con Trump al decir : “Tiene razón al decir que tenemos que hacer un mucho mejor esfuerzo para integrar la producción de valor de los países de América del Norte”.
 
Por el lado estadounidense, inmerso desde la llegada del magnate republicano a la presidencia en una constante contradicción que ha despertado enormes recelos en sus socios en el tratado, el secretario de Comercio Wilbur Ross, afirmó ver buenas posibilidades de que las conversaciones para la actualización del tratado lleguen a buen puerto. Como en otros muchos asuntos de política internacional, Trump y su equipo han intercalado declaraciones incendiarias sobre el TLCAN con palabras de optimismo sobre su viabilidad futura.
 
En un encuentro con Canadá.

En un encuentro con Canadá.

Las negociaciones de la sexta en una ronda son clave y no se puede descartar ningún escenario: desde el más optimista, cómo podría ser un acuerdo de mínimos en asuntos estratégicos, que hace solo tres semanas no eran más que una quimera, hasta la ruptura total y el consecuente inicio del arduo proceso de salida del tratado por parte del vecino país del norte, en el que hay dudas sobre si el decreto presidencial es suficiente o si se necesitaría también el aval del legislativo. Tampoco que las conversaciones acaben nuevamente en tablas y se opte, de nuevo, por ampliar el horizonte temporal de la negociación de marzo al verano, o que incluso se posponga hasta después de las elecciones presidenciales mexicanas que se efectuarán en julio próximo y de los comicios legislativos de medio período en suelo estadounidense. Esta última opción no sería necesariamente negativa para México y Canadá, quienes menos prisa deberían tener en unas negociaciones que el Gobierno a cargo del payaso lenguaraz radicado en Washington inició bajo la amenaza de hacer añicos el tratado bajo el dudoso argumento de que había sido mucho muy negativo para su país. Esta en juego la viabilidad de una de las relaciones comerciales más prolíficas del mundo ya que los intercambios mercantiles entre Estados Unidos de America, México y Canadá son en número similar a casi la quinta parte del comercio mundial. 

 
El patan y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump quien para infortunio del mundo es desde el 20 de enero de 2017 el Presidente de Los Estados Unidos de America, mantiene actitud y acciones contra Mexico y ahora se le ocurrió imponer un arancel especial sobre paneles solares y lavadoras, inicia su segundo año de mandato imponiendo ese gravamen fiscal especial sobre las importaciones de paneles y células solares, con una nueva tasa que será del 30% del valor del producto en origen y también se gravarán, con una tarifa inicial del 20%, algunos modelos de lavadoras para el hogar. Aunque la medida -que llegó unas pocas horas antes del inicio formal de la sexta ronda de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)- busca, en primera instancia, frenar las importaciones de productos fabricados en China, también afecta a México y la reacción no se ha hecho esperar: el Gobierno federal que Enrique Peña Nieto ya ha anunciado que México hará uso de todos los recursos legales a su alcance para que el Gobierno del vecino país del norte cumpla con sus obligaciones internacionales y en un comunicado oficial manifestó : “El Gobierno de México lamenta la decisión de EE UU de no excluir a México en las medidas emitidas el día de hoy en contra de las importaciones de lavadoras domésticas y paneles solares provenientes de nuestro país”, ha remarcado la Secretaría de Economía en un comunicado que dice entre otras cosas: “Es lamentable la inclusión de México en la aplicación de salvaguardas a la importación de lavadoras domésticas a EE UU, ya que la propia Comisión de Comercio Internacional de dicho país (USITC, por sus siglas en inglés) concluyó que no existen perjuicios para la industria estadounidense, como consecuencia de las importaciones de lavadoras mexicanas. Adicionalmente, la propia industria estadounidense manifestó que el daño por importaciones no está relacionado con productos mexicanos” y subraya : “las importaciones de paneles solares que EE UU realiza de México favorecen el desarrollo y el fomento de la utilización de energías renovables, lo que contribuye a reducir el consumo de energéticos fósiles; México, utilizará todos los recursos legales para que el gobierno de los Estados Unidos de America cumpla con sus obligaciones internacionales, en particular, respecto de la compensación prevista en el artículo 802.6 del TLCAN”. Según los datos de la Oficina del Censo estadounidense, la primera potencia mundial importó de México lavadoras domésticas por valor de 278 millones de dólares y paneles solares por valor de 1127 millones de dólares.
 
El nuevo arancel sobre las placas y células solares se aplicará durante el primer año, de acuerdo con el anuncio hecho por la oficina del representante de Comercio Exterior (USTR, por sus siglas en inglés), y se irá reduciendo de forma progresiva durante los tres ejercicios consecutivos hasta dejarlo en el 15%. Los primeros 2.5 gigavatios importados cada año se librarán de la aplicación de la tasa. En el caso de las lavadoras, el arancel subirá al 50% al superar los 1.2 millones de unidades anuales. El titular de la oficina de comercio exterior estadounidense y máximo responsable de la renegociación del TLCAN con México y Canadá, Robert Lighthizer, expreso en un comunicado que la investigación realizada por su oficina determinó que las importaciones están causando “un grave daño” a los productores estadounidenses. Por este motivo, prosigue, el presidente estadounidense ha decidido ejecutar una de sus grandes promesas electorales: unos aranceles que se suman a otras medias adoptadas recientemente contra Canadá por la madera o el avión CSeries de Bombardier. La Administración que preside el tal Trump invoca en los dos casos una legislación adoptada en 1974, que fue aplicada por George Bush en 2001 para frenar la entrada de acero. Aunque la nota explicativa de la decisión se centra en los paneles solares y lavadoras importados desde países asiáticos, principalmente China, también afecta a productos fabricados en México, sobre todo en el caso de las lavadoras que se venden bajo las marcas Samsung y LG. La nueva medida proteccionista dictada por el gobierno del vecino país del norte se anunció justo poco antes de reiniciar las negociaciones con México y Canadá para modernizar el TLCAN.
 
Las importaciones de paneles solares y componentes desde Asia han permitido al triplicar en solo cinco año la generación de electricidad de esta fuente más  también han provocado una caída de los precios tan fuerte que muchos fabricantes estadounidenses se han visto forzados a cesar en sus operaciones o, en los casos más extremos, a declarar la suspensión de pagos. Los títulos de First Solar, uno de los fabricantes líderes en el país norteamericano, subía un 8% tras el anuncio.
 
La organización privada de empresarios del ramo denominada ‘Solar Energy Industries Association’, ha advertido que la medida arancelaria puede afectar a empresas que utilizan componentes fabricados en el extranjero y anticipa que la acción proteccionista puede causar la pérdida de 23000 empleos y también el exalcalde neoyorquino Michael Bloomberg advirtió que la decisión afectará también al consumidor final, más esto no le ha importado a Trump o sus asesores. 
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