El PRI y el dinero sucio

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Ruben MartinSin el dinero sucio e ilegal, los gobernantes postulados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no habrían llegado jamás al poder público. El PRI necesita el dinero ilegal como un adicto la heroína. El uso de dinero sucio no es un asunto anecdótico o casos aislados de malos gobernantes que “avergüenzan” al PRI, según dijo el candidato de la oligarquía José Antonio Meade. No. El dinero ilegal es la fuente de sustento de la principal organización de la partidocracia mexicana.

Todo esto viene a cuento ahora que se reveló que una parte de las campañas estatales del PRI en 2016 fueron pagadas mediante un esquema de financiamiento ilegal que consistía en que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) destinaría millones de pesos a gobiernos estatales en manos priistas y que dichas partidas serían utilizadas para pagar las campañas priistas.

Este esquema lo investigó, probó y denunció el gobierno estatal del panista Javier Corral en Chihuahua. Más allá del interés político electoral que el propio Corral y el uso político que le está dando el frente PAN-PRD-MC, esta denuncia es cierta y toca intereses muy poderosos, pues pone en el centro de la trama a un capo de la política mexicana como es Manlio Fabio Beltrones.

Y además, como sabemos todos los mexicanos, el PRI no es un partido de hombres libres, es una organización política que depende del presidente en turno y del grupo político-económico-criminal más poderoso del país. Lo que quiero decir claramente es que este esquema de financiamiento a las campañas priistas en 2016 revelado por la investigación judicial en Chihuahua, no pudo haber existido sin el conocimiento y complacencia del presidente Enrique Peña Nieto.

Junto a esta investigación judicial que ha sido probada por ministerios públicos y jueces en Chihuahua se revela además que en 2012 el PRI utilizó empresas fantasma en Veracruz para pagar dinero a sus representantes de casilla.

Aunque la investigación del INE (antes IFE) llega demasiado tarde, esto confirma que la campaña de Peña Nieto recibió dinero ilegal.

Detengámonos en la campaña del actual inquilino de Los Pinos. La mayoría recordará la dispendiosa campaña electoral que llevó a cabo el ex gobernador del Estado de México. En ese año el IFE fijó un tope de campaña para la elección presidencial de 336 millones de pesos (mdp) que fue rebasado a todas luces por el PRI. Según la comisión legislativa Monex (como se conoció gracias a las tarjetas que se entregaron a través de esa empresa), los gastos no reportados de la campaña presidencial de Peña Nieto, ascendieron a 4,599 mdp, es decir, 13 veces más el tope de campaña. Eso es lo que esta comisión integrada por diputados federales pudo revelar, pero probablemente el candidato priista pudo gastar más.

Los candidatos presidenciales priistas no son los únicos en utilizar dinero sucio o ilegal en sus campañas. En Jalisco, en 2012, el PRI gastó más de 200 millones de pesos en la campaña a la gubernatura, cuando el tope fijado por el organismo electoral local era de poco más de 24 mdp, según me admitió una fuente del propio PRI.

De modo que el uso de dinero ilegal es un recurso habitual en las campañas priistas, no de ahora, sino de siempre.

En el pasado, antes de que se legislara para dar financiamiento público a los partidos, el PRI se financiaba de diversos modos; entre otros modos, se utilizaban los recursos destinados a los sistemas DIF de los municipios y del estado para pagar las campañas priistas. Además, los empresarios de diversos ramos, de manera preponderante los de la construcción, siempre han sido una fuente de financiamiento del PRI (y de todos los partidos). De modo que los señalamientos presentados por el gobernador de Chihuahua y el INE sobre el financiamiento ilegal al PRI no son nuevos. Lo novedoso sería que se terminara la impunidad y se procediera contra los responsables de decidir estos esquemas ilegales de pagar campañas. Pero esto no va a ocurrir porque se procedería contra los principales cargos políticos de este país, entre ellos el actual presidente y el actual candidato de la oligarquía, José Antonio Meade, quien tiene conocimiento de estos esquemas ilegales de financiar al PRI.

Como dije al principio, sin dinero sucio no habría gobernantes del PRI. Pero así funciona todo el sistema político, por lo que la protección de estas maquinaciones ilegales continuará. La impunidad es parte del mantenimiento del sistema político.

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