Seguridad y comicios

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El nuevo discurso de AMLO se enfoca en la seguridad; se espera que los demás precandidatos presenten también sus propuestas en estos días.

La inseguridad en México va a ser uno de los temas centrales en los discursos y debates que habrá en el marco de la campaña electoral de cara a la elección presidencial del próximo 1 de julio de este recién iniciado 2018 y lo cierto es que los aún precandidatos de diversos partidos están ya enfrentados desde hace semanas entre propuestas y sugerencias inconcretas, en cuanto a la manera de cómo debe afrontarse ese que es indudablemente un problema sustancial para el país. Según informes que refieren a fuentes estadísticas relevantes, diciembre de 2017 ha sido el mes más violento del sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto, con índices de homicidios solo comparables con los de 2011, en plena guerra contra el crimen organizado emprendida por el, en esa época Presidente, Felipe Calderón Hinojosa.

El ya dos veces candidato presidencial fallido, Andrés Manuel López Obrador, ha tomado la iniciativa a la hora de poner sobre la mesa el debate sobre el futuro de la seguridad. Hace algunas semanas sugirió que, en caso de lograr la victoria, estudiaría otorgar una amnistía a los capos de los carteles, una medida que fue rechazada por el resto de los contendientes y también por los altos mandos militares y está semana, el también lider del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha ofrecido que acabará la guerra contra el narcotráfico en tres años y dijo: “Yo voy a conseguir la paz, ese es mi compromiso, voy a conseguir la paz y voy a terminar con la guerra, no vamos a continuar con la misma estrategia que no ha dado resultados. A mitad del sexenio ya no habrá guerra”. El político tabasqueño considera que en tanto consiga un crecimiento económico y este se consolide, habrá un mayor número de empleos lo que permitirá aplicar programas de desarrollo para que disminuya la delincuencia. A falta de concretar esta idea, López Obrador anunció que pronto presentará la estrategia de seguridad para su sexenio y nombrará nuevamente a un titular de la Secretaría de Seguridad Pública, instancia que desapareció al iniciar el actual gobierno a cargo de Peña Nieto y que según López Obrador revivirá durante su mandato.

Los planteamientos de López Obrador volvieron a ser rechazados por el precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Antonio Meade Kuribrela, quien señaló: “No podemos aceptar a quien proponer sacar al criminal de la cárcel para llevarlo a la calle y así ganar mayor intranquilidad en el país. Tenemos que tener claro que la calle es para el ciudadano y la cárcel, para el delincuente”, más en realidad  Meade solo ha dicho reiteradamente estar comprometido a erradicar la violencia pero no ha dado propuestas concretas relativas a proyectos y planes en materia de seguridad.

La guerra contra el narcotráfico emprendida hace más de 10 años por el expresidente Felipe Calderón ha dejado ya cerca de 200,000 muertos y más de 30,000 desaparecidos. A falta de contabilizar los datos de diciembre, el número de asesinatos entre enero y diciembre es de 26,574, que resulta en un promedio de 80 al día. Con este promedio mensual de más de 2000 homicidios dolosos, México está a punto de superar los 27199 de 2011. Desde que el expresidente decidió sacar a los militares a patrullar las calles en diciembre de 2006, el número de asesinatos solo disminuyó entre 2011 y 2014, en el final del sexenio de Calderón y el inicio de Peña Nieto.

EL DEBATE SOBRE LA VIOLENCIA SE PRODUCE EN EL MARCO DE LA APROBACIÓN DE LA LEY DE SEGURIDAD INTERIOR POR EL CONGRESO MEXICANO, CON MAYORÍA DE VOTOS DEL PRI.

Algunas formaciones opositoras ultiman un recurso de inconstitucionalidad y confían en que la Suprema Corte de Justicia tumbe la nueva norma, que permite regular la intervención del Ejército en la guerra contra el crimen organizado, lo que perpetuaría la presencia de los soldados en las calles del país. La medida ha desatado las críticas de los organismos defensores de los derechos humanos y protestas de decenas de organizaciones mexicanas. Incluso de la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha rechazado su aprobación. Ante las críticas, Meade ha salido en defensa de los militares mexicanos. “No entendemos la inconsistencia de quienes le regatean a las Fuerzas Armadas su apoyo. Al hacerlo están regateando apoyo a la ciudadanía que quiere seguridad”, aseguró el aspirante del PRI. No obstante, según una reciente encuesta de la empresa Parametría, en 2017 disminuyó el apoyo de los mexicanos a la presencia del ejército en las calles al pasar de un 64% a un 54%. El 39% considera que no es una medida necesaria. Según la misma consulta, también se redujo el porcentaje de quienes creen que los militares están preparados para convivir con la población. En enero de 2017, el 60% consideraba que sí, mientras que a final de año era el 45%, frente al 41% que piensa que no lo están. La polémica y el debate sobre la inseguridad en cuanto a sus causas, consecuencias y probables alternativas de solución seguirá en tanto no haya resultados concretos, ya que hasta ahora ningún gobierno, de distinto signo ideológico, ha podido salir avante. La violencia y la inseguridad seguirá pues siendo una bandera electorera.

En lo que representa el primer posicionamiento de alguno de los precandidatos presidenciales que están inmersos en la llamada precampaña, el aún Presidente del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador, ha salido a adelantarse y recien aseguró que, de ser elegido próximo Presidente de México, asumirá toda la responsabilidad de la seguridad del país y anunció que establecerá un mando único, que integrará al Ejército, la Marina y la policía, además que creará una guardia nacional que garantice la seguridad pública y remarcó: “El presidente será el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, no voy a delegar la atención de este tema que tanto preocupa”. Explicó que pretende extrapolar a todo el país su experiencia como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, entonces Distrito Federal, entre 2000 y 2005 y para eso reunirá todas las mañanas a un gabinete de seguridad, anunciando además, que restablecerá la Secretaría de Seguridad Pública, que será encomendada por Alfonso Durazo Montaño, excolaborador de Luis Donaldo Colosio, quien como sabemos fue candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) asesinado durante la campaña electoral en febrero de 1994 y, posteriormente, también colaborador del expresidente Vicente Fox, quien accedió a la Presidencia postulado por el Partido Acción Nacional (PAN). No obstante, dejó claro en varias ocasiones que no se va a delegar la responsabilidad en ninguna instancia y en ninguna Secretaría y acentuó: “Voy a asumir de manera directa esta responsabilidad”.

Durante muchos meses, antes del inicio de la actual precampaña, en su papel de Presidente de MORENA, López Obrador se había erigido en el adalid de los señalamientos relativos a la corrupción con la que se vincula el PRI y la mayoría de sus expresiones tenían como destinatarios a los integrantes de lo que él denomina “la mafia del poder”, e insistía que al llegar a la Presidencia terminaría con corrupción e impunidad, mas sin explicar claramente cómo, sin tampoco hablar mucho acerca de los diversos asuntos que vinculados a temas de corrupción han ocurrido vinculando a personajes ligados a su partido, sin embargo, desde finales del pasado año, Lopez Obrador ha decidido dar un giro y ahora es la inseguridad en México el tema central de sus intervenciones.

Hasta ahora no se habia pronunciado ningún aspirante en cuanto a la creación de una guardia nacional amparada en la constitución ni en relación a asumir a cabalidad el papel de comandante supremo de las fuerzas armadas, lo que en los hechos prácticamente no se ha materializado pese a que así se contempla en la Ley del Ejército y las Fuerzas Armadas. Los actuales mandos militares aún no han reaccionado a las intenciones de López Obrador, con quien han sido muy críticos en los últimos meses.

A principios de diciembre, López Obrador sugirió la posibilidad de otorgar una amnistía a los capos del narcotráfico, lo que provocó el rechazo y una oleada de críticas tanto del resto de aspirantes como de los altos mandos militares. El líder de Morena apenas ha vuelto a mencionar esta propuesta, de la que tampoco hizo referencia alguna durante la presentación de su estrategia de seguridad, un compendio de buenas intenciones y pocos planes concretos. Sus rivales, no obstante, se la recuerdan casi todos los días.

El lider y nuevamente aspirante presidencial ahora por su nuevo partido MORENA, aseguró que acabaría con la guerra contra el narcotráfico en tres años gracias al crecimiento económico que generaría en su Gobierno y expresa jactante : “no se puede enfrentar violencia con violencia, lo primero será atender los problemas sociales. Si no hay crecimiento económico, no hay empleos; si no hay empleos, no habrá bienestar y, en ese caso, no habrá paz ni tranquilidad, hay que promover el desarrollo y la creación de empleos”, mas de nuevo evade aclarar cómo lo va a hacer. La guerra contra el narcotráfico emprendida hace más de 10 años por el expresidente Felipe Calderón ha dejado ya cerca de 200,000 muertos y más de 30,000 desaparecidos. Según algunas estimaciones el número de asesinatos entre enero y diciembre es de 26,574, 80 al día y con ese promedio mensual de más de 2000 homicidios dolosos, México está a punto de superar los 27,199 ocurridos durante 2011. Desde que el expresidente Calderón decidió sacar a los militares a patrullar calles en diciembre de 2006, el número de asesinatos solo disminuyó entre 2011 y 2014, en el final del sexenio de Calderón y el inicio del a cargo de Enrique Peña Nieto.

Seguramente en los  próximos días habrá cascada de expresiones de los otros precandidatos relativos a diversas propuestas y proyectos para amainar la inseguridad.

@salvadorcosio1
opinión.salcosga@hotmail.com

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