FRANCISCO, NOBERTO Y CARLOS

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ARZOBISs

El nuevo arzobispo, Carlos Aguilar Retes.

NORBERTO RIVERA SE DESPIDIÓ ESTE MIÉRCOLES CON UNA CARTA EN LA QUE VOLVÍA A NEGAR EL ENCUBRIMIENTO DE ABUSOS SEXUALES 

El Papa Francisco sorprende con el nombramiento de Carlos Aguiar Retes como Arzobispo Primado de la Ciudad de Mexico en vez de algún otro prelado como pudiere haber sido el Cardenal José Francisco Robles Ortega Arzobispo de Guadalajara, ello tras la renuncia por motivos de haber alcanzado la edad reglamentaria para dejar el encargo y también por los problemas crecientes en que se ha visto envuelto el Cardenal Norberto Rivera Carrera, tema que al resolverse así tiene muchas implicaciones. Aguilar Retes era Arzobispo de Tlalnepantla y fue nombrado Cardenal por el propio  Francisco en 2016, quien ahora coloca al frente de la iglesia mexicana no solo a una persona de su máxima confianza, también a un religioso de carácter dialogante, abierto, que supone una ruptura con su antecesor, Norberto Rivera, cuya gestión ha estado marcada por el encubrimiento de los curas acusados de abusos sexuales, siendo el fundador de la Legión de Cristo, Marcial Maciel, el caso más controvertido.

Aguiar Retes, de 67 años, era hasta ahora arzobispo de Tlalnepantla, Estado de México, una urbe enorme, colindante con la Ciudad de México, en la que habitan cerca de 750,000 personas y que es un municipio donde predomina la clase media y por la estrecha relación entre las urbes que cohabitan en el Valle de Mexico y su problemática similar en muchos sentidos, como nuevo encargado de la arquidiócesis de México no tendrá mayor problema en su manejo Aguiar Retes, quien es considerado uno de los purpurados más cercanos al papa Francisco, aunque sus perfiles y trayectorias distan mucho de sí. Si Bergoglio se caracterizó por ser un arzobispo cercano a la gente, que recorría continuamente las barriadas de Buenos Aires, el cardenal Aguiar ha tenido una trayectoria más funcionarial y burocrática que pastoral, tanto en Tlalnepantla como anteriormente en Texcoco, también en el Estado de México.

El nombramiento de Aguiar tiene dos claras implicaciones. El Papa se apoya en una persona de su máxima confianza para hacerse cargo de la segunda arquidiócesis más grande del mundo -tras la de Milán-, en un momento de rebelión del sector más conservadora en El Vaticano. Ambos se conocieron en 2007, durante la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM) en Aparecida (Brasil). Francisco nombró a Aguiar cardenal el pasado año –el sexto mexicano- y desde entonces empezó a sonar con fuerza para sustituir a Norberto Rivera, no hay duda alguna de que se le puede llamar ‘el hombre del Papa en la iglesia mexicana.

La trascendencia del cambio es sustancial también para México. El Papa ha aceptado la renuncia de Rivera solo seis meses después de que este la presentase por motivos de edad –tiene 75 años-, un plazo muy corto. Una aceptación, según los expertos, casi instantánea, que constata el distanciamiento de Francisco con el religioso, agudizado tras la visita del primero a México en 2016. Las profundas discrepancias teológicas, pastorales y político sociales se vieron reflejadas en las críticas veladas del Papa en sus mensajes. A su vez, Rivera mantenía un profundo desencuentro con la sociedad secular de la Ciudad de México, a la que quería imponer una moral católica muy cerrada. Sin dejar de ser conservador, Aguiar tiene una sensibilidad diferente, no es un progresista ni se puede decir que el equivalente a Francisco en México, pero sí una persona más culta, dialogante, muy pragmático.

Con Aguiar como máximo responsable de la iglesia mexicana, el Papa Francisco también manda un mensaje político a un país que el 1 de julio del próximo año elegirá nuevo presidente. La salida de Rivera supone una distensión de la agenda ultracatólica que este manejaba. Ha tenido una actitud de acecho, de presión sobre la clase política. Les advertía de que si planteaban temas como el aborto o el matrimonio igualitario, iban a tener el voto de castigo de los católicos. De hecho, la Iglesia se vanaglorió de haber sido uno de los causantes de la pérdida, por parte del PRI, de siete gobernaciones en junio de 2016, después de que Peña Nieto se hubiese mostrado favorable a una apertura respecto al aborto.

En este sentido, con la llegada de Aguiar, las organizaciones ultracatólicas, como el Yunque, serán las más perjudicadas ante la llegada de Aguiar, que se produce también en un momento donde el catolicismo ha perdido terreno frene a movimientos evangélicos. No obstante, los expertos no creen que el nuevo arzobispo vaya a suponer un muro de contención, al no considerarlo una persona aguerrida contra otros movimientos religiosos. Aguiar mantiene una buena relación con el presidente, Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México antes de alcanzar La Presidencia de lana Republica. Además, casó al sucesor del mandatario, Eruviel Ávila, en una ceremonia con ocho obispos, que no se celebró en un templo, sino en una hacienda.

Norberto Rivera se despidió este miércoles con una carta en la que volvía a negarel encubrimiento de abusos sexuales, pese a que las víctimas insisten en que no hay un solo religioso en prisión que haya pagado por los abusos.

“Me llevo la satisfacción de no haber permanecido mudo ante la violación de los derechos humanos y divinos de mi madre la Iglesia”, indicó en su carta de despedida. “Lamento si por mi posición firme, alguien se sintió ofendido y lastimado, y una vez más pido humildemente perdón a quien, aun sin querer, haya ofendido”, añadió Rivera, un adiós que abre una nueva etapa en la Iglesia mexicana. La llegada de Aguiar Retes podría generar una posible limpia en la iglesia mexicana al más alto nivel de su jerarquía y burocracia.

No obstante que es clara la cercanía de Aguiar con Francisco, se llegó a especular en el sentido que Francisco pudo haber optado en vez del ahora ex Arzobispo de Tlalnepantla por el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega a quien ha ayudado para permanecer al frente de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) y del que se sabe tiene también una buena relación con el Vaticano.

Para quienes conocen al ahora ex titular de la Archidiócesis de Tlalnepantla en el Estado de México no fue realmente una sorpresa que el Papa Francisco  designare a Carlos Aguiar Retes como nuevo Arzobispo Primado de la Ciudad de México, el más alto cargo de la Iglesia Católica en México ya que desde que el pontífice le nombró cardenal en noviembre de 2016, los sacerdotes y las demás personas que apoyaban diariamente en la Archidiócesis ya imaginaban que Aguiar Retes, de 67 años, era el más probable sustituto de Norberto Rivera Carrera, quien presentó su renuncia como Arzobispo primado de la capital hace seis meses y cuya sustitución marca un giro social en la conservadora jerarquía católica mexicana.

El arzobispo primado de México, Norberto Rivera.

El ex arzobispo primado de México, Norberto Rivera.

El nuevo primado de México llegó a Tlalnepantla en 2009 distinguiendose como un hombre sereno que habla firme pero pausadamente que le dedicaba mucho tiempo a administrar una Archidiócesis responsable de seis municipios en los que viven aproximadamente dos millones de personas de los que casi el ochenta por ciento de ellos son católicos. Hay que advertir que la Arquidiocedis de la Ciudad de México es mucho más grande además que siendo Primado de Mexico tiene a su cargo la jefatura de la iglesia mexicana y se calcula que el 82% de la población mexicana, de más de 120 millones de personas, se dice o es católica.

En las homilías de Aguiar Retes son recurrentes los temas sociales, en consonancia con los objetivos del papa Francisco. En noviembre defendió, por ejemplo, “mayor equidad e igualdad social”, que ayudarán a “superar cualquier tipo de pobreza”. El nuevo primado de México habla a menudo sobre justicia y la igualdad de derechos, pero siempre en un tono genérico y, sobre todo, de conciliación. 

Justamente el diálogo y el perfil conciliador fueron destacados como las características centrales de Aguiar Retes, así como el compromiso desde hace años con la defensa de los derechos humanos. Su nombramiento supone así que la iglesia mexicana deberá dedicar atención especial a un tema delicado en un país que sufre una epidemia crónica de violencia: hay 33,000 desaparecidos y más de 23,000 personas han sido asesinadas en lo que va del año.

Los fieles describen a Aguiar Retes como una persona humilde y que desde que llegó a Tlalnepantla se deshizo de la imagen de altanería usual de un jerarca católico.

Pese a las comparaciones con el pontífice argentino, Aguiar Retes es considerado un miembro del clero que ha tenido una trayectoria más burocrática y más lejos “de la calle” que la del papa argentino. Aunque desde un puesto más de coordinador, el nuevo primado de México dio inicio desde la catedral de Tlalnepantla a un trabajo misionero de movilizar a la comunidad. En las visitas a las casas él daba las manos a la gente, en los barrios hablaba con los drogadictos. Otra actividad que impulsó Aguiar Retes desde que llegó a la Archidiócesis fue realizar una capacitación para que los laicos que apoyaban los trabajos religiosos pudieran llevar la comunión a personas mayores o enfermas que no tenían como acercarse a los templos.

Habrá que esperar reacciones importantes con la llegada de Aguiar Retes, considerado un sacerdote libéral, tanto en cuanto al resto de prelados y jerarcas de la iglesia católica mexicana como en la sociedad. 

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