AUTONOMÍA de PAPEL

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Salvador Cosio-08En teoría, por lo menos, en es hipótesis el Banco de México, BANXICO, goza de plena autonomía e independencia; sin embargo en la vida real no, y eso se puede constatar al quedar evidente que dicha autonomía e independencia ha sido flagrantemente vulnerada mientras se subordina el nombramiento del gobernador del banco central a los tiempos que marca el ritual de nominación del candidato a la Presidencia de la República por parte del Partido Revolucionario Institucional.

Y es que para nadie es un secreto que el BANXICO no sea ajeno a las turbulencias políticas, cuando de facto, así debería ser, pero hoy más que nunca ha quedado claro que tanto la fortaleza institucional del Banco de México y la calidad de su Junta de Gobierno están en entredicho por las necedades del Presidente de la República, donde la salida de Agustín Carstens se produce en un contexto donde hay incertidumbre en muchos de los temas que tienen que ver con las tareas sustantivas del Banco de México y esa incertidumbre se acrecienta con la postergación del nombramiento de su próximo gobernador.

Falta muy poco para que concluya el ciclo de Agustín Carstens en el BANXICO y ya corre el rumor de que habrá un interino, porque no se ha tomado la decisión sobre el próximo gobernador. El problema no es la postergación en sí misma, ni siquiera el interinato, sino la confirmación de una sospecha: el Banco de México no está siendo tratado como la institución económica más prestigiada del Estado mexicano, sino como una oficina subordinada a las necesidades de la campaña del partido en el Gobierno. Esto es grave en forma y fondo, además peligroso en la coyuntura actual.

Se viven tiempos de turbulencias como para aun así estar jugando con el BANXICO y su estabilidad. Se tiene en puerta la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN que tiene en vilo a todo el ecosistema económico; además, una constelación de asuntos. Uno de ellos, directamente relacionado con el BANXICO, es que la inflación sigue sin responder a los intentos de “amansarla”. El incremento de los precios al consumidor en la primera quincena de noviembre fue 0.92%, muy por encima del 0.7% que esperaban los especialistas. La inflación anualizada está en su nivel más alto desde el año 2000.

La persistencia del brote inflacionario ha hecho trizas las proyecciones del propio Banco de México. El aún gobernador Carstens estaba convencido hace apenas tres meses de que la inflación estaría marcando una tendencia descendente a fines del 2017 y que navegaría en el 2018 de regreso a los niveles de 3 por ciento. Esto no ocurrirá.

El combate a la inflación es la principal tarea del Banco de México, pero no es la única. Al banco central de México le corresponden tareas tan “sencillitas” como ayudar a estabilizar el mercado cambiario y ordenar las expectativas respecto al valor del peso frente a otras monedas; también le toca participar en la regulación y vigilancia del sistema financiero y trabajar en coordinación con otros bancos centrales.

La realidad es que el BANXICO no podrá realizar con eficiencia sus tareas en un contexto de indefinición del gobernador del Banco de México. Es casi imposible, especialmente en un año electoral. Hay contaminación política que se agudizará en la medida en que se postergue el nombramiento del sucesor de Agustín Carstens.

El Banco de México necesita un nuevo gobernador capaz de decir “no” al Presidente ante la tentación de privilegiar la política o los interés electorales, por encima del manejo eficiente del dinero y control de la inflación.   

Se requiere un funcionario que mantenga la autonomía e independencia del BANXICO frente al gobierno en turno; con conocimientos específicos en política monetaria; y que “no le tiemble la mano” para subir las tasas de interés, estabilizar peso y frenar la especulación.

BANXICO requiere un técnico; no un político. El nuevo gobernador del Banco Central del país debe ser un técnico en política monetaria; formado desde la estructura de la propia institución y no un político, proveniente de alguna Secretaría de Estado.

Las características más importantes del sucesor de Carstens son mantener una independencia real del poder político; que le permita decir “no al presidente cuando le pida bajar las tasas de interés o echar a andar la máquina de billetes” para manejar las campañas electorales. Dichas características hacen que cualquiera de los subgobernadores del BANXICO sean los candidatos idóneos al puesto; porque cuentan con la experiencia para privilegiar la política monetaria, la estabilidad del peso y combatir los riesgos financieros.

Los candidatos provenientes de la estructura de gobierno “provocan dudas” sobre la independencia real que mantendrá el Banco de México frente a otras instituciones de la Administración Pública.     

Se necesita un perfil tan específico para ser titular del Banxico, que muchos de los que ahora suenan para suceder a Carstens no cumplen con la formación de un banquero central.

Sin embargo el secretario de Hacienda, José Antonio Meade –que se presenta como un candidato idóneo al cargo– es uno de esos personajes raros que pueden estar en uno u otro lado; pero su futura carrera aun no esta definida.

Además de tener conocimientos en política económica, financiera, fiscal y monetaria, el nuevo nuevo gobernador del Banxico debe ser honesto y libre de cualquier sospecha de corrupción.

Mantener una estricta independencia institucional entre el BANXICO y gobierno federal, como lo marca la ley vigente en la materia.

Contar con prestigio y reconocimiento público a nivel nacional e internacional; para interactuar y representar a México ante organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial u otros bancos centrales.

Tener liderazgo y sensibilidad para reaccionar ante los fenómenos que afectan a la población y a la economía; como el aumento de la inflación, el encarecimiento del dólar o la renegociación del TLCAN.

De acuerdo a la Ley del BANXICO, el próximo titular de la institución debe cumplir con los siguientes requisitos: ser ciudadano mexicano por nacimiento y no tener otra nacionalidad; y estar en pleno goce de sus derechos civiles y políticos. No tener más de 65 años cumplidos en la fecha de inicio de su mandato. Contar con una “reconocida competencia en materia monetaria”; y una trayectoria de al menos cinco años en cargos de alto nivel en el sistema financiero o en dependencias; o bien en organismos e instituciones de autoridad financiera. No haber sido sentenciado por delitos internacionales.

La propuesta oficial la realiza el Presidente de la República, con la aprobación del Senado de la República.

Si la presidencia no presenta al Senado una candidatura antes del 30 de noviembre, fecha en que termina el Mandato de Carstens, la ley determina que el subgobernador con mayor tiempo en Junta de Gobierno, asume el cargo de Gobernador interino del Banxico.

En este último caso, el nombramiento recae en Roberto del Cueto, quien se desempeña como subgobernador del Banco Central desde 2007; pero no podría ocupar el cargo de manera permanente porque tiene 67 años y rebasa la edad máxima –de 65 años– establecida por la ley. 

El siguiente gobernador del Banco de México concluirá su periodo el 31 de diciembre de 2021, justo cuando Carstens debería finalizar su mandato.

De acuerdo a los requisitos legales y las características que requiere el puesto, los candidatos más fuertes para presidir el Banco de México son: José Antonio Meade, Secretario de Hacienda quien cuenta con los conocimientos necesarios, la experiencia en el sector financiero y el prestigio nacional e internacional para representar a México ante organismos como el FMI o BM. El problema, es que también suena como candidato del PRI a la presidencia de la República, para 2018.

Alejandro Díaz de León, subgobernador del Banxico desde diciembre de 2016. Al parejo de Meade, cuenta con el reconocimiento y la experiencia financiera que demanda el puesto. Fue director de Bancomext; titular de la Unidad de Crédito Público de Hacienda; y director Estudios Económicos y de Análisis Macroeconómico del Banxico. Fuentes del gobierno indican que su candidatura se dará a conocer en próximos días.

Manuel Ramos Francia, subgobernador del Banxico desde 2011. Se trata de un economista del ITAM, cuya formación en política monetaria nace desde el interior del propio banco; donde se ha desempeñado como director general asesor de la Junta de Gobierno, entre 2001 y 2003; y director de Investigación Económica, de 2003 a 2011. Al igual que Agustín Carstens, su experiencia lo coloca del lado de los “halcones”.

Miguel Messmacher, subsecretario de Ingresos de Hacienda. Cuenta con una amplia trayectoria en el sector publico financiero: desde coordinador de asesores y titular de la Unidad de Planeación Económica de Hacienda, hasta investigador del Banco de México, economista del FMI y miembro del Consejo de Crisis Fiscales del Foro Económico Mundial. Es el único miembro del gabinete económico actual, que es considerado como libre de intereses políticos.

Alejandro Werner, actual director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI). Reconocido a nivel global. Fue subsecretario de Hacienda y pertenece a la línea de economistas y tecnócratas provenientes del ITAM, que dominan el gabinete económico del país. Lo único que tiene en contra es que no cumple con el requisito legal de ser mexicano por nacimiento.

Lorenza Martínez Trigueros, Directora de Sistemas de Pagos y Servicios Corporativos del Banco de México desde 2013. Es una de las personas más allegadas a Agustín Carstens. Cuenta con la formación técnica en política monetaria.

Sea pues cual fuere la decisión, lo importante es tomarla pronto y esperar la reacción de los mercados, que al saber si llega un Gobernador de la Junta con verdadero poder de decisión o alguien  que solo  transite bajo el yugo de la administración federal, sin duda reflejara en los índices e indicadores si la decisión fue la correcta o no.

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