De facto, la alianza PAN-PRD-MC

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La dirigencia del Frente Ciudadano por México busca derrocar del primer lugar a AMLO rumbo a 2018.

VARIOS GRUPOS BLANQUIAZULES HAN ENTABLADO NEGOCIACIONES POR SU CUENTA CON EL EQUIPO DE ENRIQUE ALFARO

La dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN) en el estado decidió realizar una consulta sobre la conveniencia de ir en una alianza con los partidos que integran el Frente Ciudadano por México. Sin embargo, es sólo una manera de cubrir las formas, pues en la práctica varios grupos blanquiazules han entablado negociaciones por su cuenta con el equipo del alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro.

Lo anterior sin contar los panistas que ya se habían sumado a Movimiento Ciudadano desde las elecciones de 2015 y los que han encontrado trabajo en gobiernos naranjas.

Con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ni siquiera ha habido necesidad de cubrir las formas. La cercanía que desde hace varios meses sostiene el líder del grupo político de la Universidad de Guadalajara (UdeG) Raúl Padilla López con Enrique Alfaro, ha hecho que en automático los perredistas se asuman en alianza.

En Jalisco, las relaciones establecidas en la práctica entre emecistas, perredistas y panistas son incluso anteriores a la formación del frente. Por ello, aunque formalmente no se diera, en la práctica veremos a los tres partidos mezclados.

La reciente visita a Guadalajara de Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado, presidentes del PAN, PRD y MC respectivamente, para la realización de un foro de discusión ciudadana, convocó a militantes de los tres partidos. Incluso los que han asegurado que nunca respaldarán la candidatura de Enrique Alfaro, estuvieron compartiendo espacio con los emecistas.

Los panistas y perredistas que se resisten a la alianza, aunque sea en las declaraciones, en corto argumentan que lo hacen porque saben que para concretarla no habría negociaciones. Entienden que Enrique Alfaro y MC llevarán mano en las decisiones y ellos tendrán que conformarse apenas con algunos espacios.

Esa situación se da porque en las dirigencias nacionales de los tres partidos políticos también dan por hecho que Jalisco debe ser decidido por Enrique Alfaro, quien les daría los votos que necesitan para la cuenta nacional.

Según la mayoría de las encuestas que se han dado a conocer en el estado, Enrique Alfaro es el candidato a gobernador que tiene un mayor respaldo de los ciudadanos.

NI SIQUIERA EL DESGASTE QUE TUVO POR ALGUNOS TEMAS COMO ALCALDE DE GUADALAJARA, HA MERMADO LA CÓMODA DIFERENCIA QUE TIENE SOBRE TODOS LOS ASPIRANTES DE OTROS PARTIDOS POLÍTICOS.

De hecho, otro de los puntos por los que algunos panistas jaliscienses se niegan a la alianza, es porque entienden que Enrique Alfaro no los necesita, lo que hará que las negociaciones sean en total desventaja para ellos.

Entre los blanquiazules que se oponen a la alianza, están los ex gobernadores Alberto Cárdenas Jiménez y Francisco Javier Ramírez Acuña, quienes decidieron dar la espalda a las decisiones que ha tomado Ricardo Anaya, y públicamente manifestaron su respaldo a la candidatura independiente de Margarita Zavala.

Pero también ha sido evidente que los ex gobernadores van solos en esta travesía, pues quienes han caminado con ellos se han mantenido al margen. En la visita que la esposa del ex presidente Felipe Calderón realizó a Jalisco no alcanzó a recolectar ni cien firmas de respaldo a su candidatura; es decir, los panistas no se movilizaron para ayudarla.

Además, quienes en el blanquiazul simpatizan con que el candidato presidencial del PAN sea Ricardo Anaya, ya tomaron la decisión de respaldar a Enrique Alfaro, aunque no haya alianza. Si los acuerdos se dan, ellos tendrán la posibilidad de ser parte de las negociaciones por espacios, pero si no, de cualquier forma podrán esperar a que pasen las elecciones y encontrar acomodo en alguno de los gobiernos emecistas, como ya sucedió con quienes respaldaron al presidente municipal tapatío en 2015.

En lo que se refiere al PRD, las señales de la cercanía entre Enrique Alfaro y Raúl Padilla son evidentes. Aunque los dos se resisten a admitir la alianza política en forma, asegurando que sus coincidencias son para temas educativos o culturales,  la realidad es que los acuerdos están prácticamente sobre la mesa.

En buena medida, la cercanía entre Alfaro y Padilla, quienes habían tenido un divorcio político manifiesto cuando el emecista fue presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga, fue propiciada por la distancia que el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz marcó con el grupo UdeG.

Aunque el mandatario recalcó hace unos meses su apoyo a la casa de estudios y se  autonombró el gobernador que más recursos ha dado a la universidad, en el grupo UdeG ha calado más fuerte el conflicto por el dinero para los Hospitales Civiles de Guadalajara.

A lo largo del gobierno de Aristóteles Sandoval, los hospitales se vieron sumergidos en su más grave crisis de servicios, ante la decisión del mandatario, al parecer aconsejado por algunos de sus colaboradores, de “apretar” en la asignación de dinero a los Civiles. Ante la opinión pública, la UdeG ganó la partida, pues finalmente el gobernador tuvo que deshacerse de su secretario de Salud, Antonio Cruces Mada, quien fue el principal impulsor de este conflicto, aunque también del caos general en esa área de su administración.

En esta alianza MC-PRD, la única duda que hay es cómo se entregarán espacios al partido del sol azteca. Las negociaciones no pueden ser por su fuerza política, que se redujo de manera considerable en 2015. Raúl Padilla no iría a un acuerdo sobre esta base. Para fortuna de ambos grupos, ahora habrá más espacios a repartir que cuando Alfaro fue alcalde de Tlajomulco.

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