¿Por qué Pizano?

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El líder del PRI tiene hambre de triunfo; es un político con experiencia operativa y administrativa.

HÉCTOR PIZANO QUIERE SER EL CANDIDATO A LA GUBERNATURA POR EL PRI

Pocas veces en la historia reciente del PRI Jalisco se había vivido un liderazgo como el que hoy tiene Héctor Pizano Ramos: un partido aguerrido, trabajando la estructura de tierra, ganando el debate público contra la oposición, sumando cuadros y fuerzas para organizar la batalla que viene en el 2018.

También, pocas veces se había vivido una efervescencia por los colores de la camiseta como se vive hoy: de estar completamente en la lona, con los ánimos por los suelos, los priistas han levantado la cara y se han puesto las pilas y vienen de atrás con todo para buscar retener el Gobierno del Estado y recuperar las Alcaldías de la zona metropolitana de Guadalajara.

Pizano ha reconfigurado al priismo local, dando entrada a todas las corrientes que puedan sumar, sentándose con los actores para que vayan en la misma ruta, fortaleciendo la equidad de género y abriendo espacios a una nueva generación de jóvenes políticos que, sin duda, habrán de refrescar con propuestas innovadoras.

Ese liderazgo que ha impreso Pizano en su partido lo ha llevado a ser considerado un serio aspirante a la candidatura del PRI a la Gubernatura de Jalisco: el líder del partido también levantó la mano desde tiempo atrás argumentando que si la coyuntura lo necesitaba él estaba más que puesto para encabezar los esfuerzos de los priistas contra el seguro adversario de Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro.

¿Por qué Pizano puede ser el candidato del PRI a la Gubernatura? Para empezar hay que decir que es un hombre cercano al Gobernador, Jorge Aristóteles. Pero cercano no por el hecho de ser su amigo o porque lo acompaña a sus eventos sociales, sino porque ha sido un actor que le ha sido útil, un operador político a quien se le han encargado asuntos difíciles que requieren de una preparación y experiencia que pocos pueden presumir.

PIZANO SE CONVIRTIÓ DESDE TIEMPO ATRÁS EN EL HOMBRE EN EL QUE EL GOBERNADOR DEPOSITÓ TODA SU CONFIANZA EN ASUNTOS JURÍDICOS.

Primero como Síndico en el Ayuntamiento de Guadalajara, Pizano dio un giro estricto al ordenamiento jurídico de la administración. Después, pasada la prueba local, Aristóteles lo hizo diputado local plurinominal, para que siguiera la ruta como el hombre quien habría de operarle los temas delicados en el Congreso local.

Siguiendo una agenda propia, Pizano se convirtió en una pieza clave del primer tramo del Gobierno de Jorge Aristóteles. Ahí operó, sacó adelante los temas que le interesaban al primer mandatario. Lo hizo incluso ante la inercia de muchos colaboradores que informaban al Gobernador lo que éste quería escuchar y no lo que realmente estaba pasando.

Pizano pasó después a la Secretaría del Trabajo y estableció una cercana relación no sólo con sindicatos y trabajadores, sino con los mismos empresarios, quienes miraron en él a un buen intermediario, un político profesional con el que se podía llegar a acuerdos y respetarlos.

Durante su gestión, la Secretaría del Trabajo logró lo que no se había hecho en mucho tiempo: llevar a Jalisco a ser uno de los primeros estados en todo el país en la generación de mayor número de empleos, logro que dio realce nacional a la administración de Jorge Aristóteles.

Sólo por ser un operador efectivo, que conoce la vida de su partido, que tiene experiencia legislativa y administrativa, es que Aristóteles lo apoyó para llegar a la dirigencia del PRI Jalisco, donde se ha vivido la renovación antes mencionada, y donde ya suenan los tambores de guerra que anuncian lo que viene en el 2018.

Ahora, Pizano está en la lista para la candidatura a Gobernador que también incluye al Fiscal General, Eduardo Almaguer; al senador con licencia, Arturo Zamora Jiménez, y al parecer, al Secretario de SEDIS, Miguel Castro Reynoso, si bien a este último muchos lo ven encabezando los esfuerzos en Guadalajara.

Las fortalezas de Pizano es que conoce como pocos las leyes, es un político profesional, con experiencia operativa y administrativa que sabe para qué es la política y el gobierno. Se le critica una relación amistosa con su principal adversario, pero ya está claro que Pizano no tiene ningún reparo en acabarlo políticamente.

Pero la fortaleza más grande de Pizano es que tiene hambre de triunfo, está consciente del momento histórico que se le pone enfrente: poder pasar a la memoria colectiva como el hombre que le arrebató el triunfo a Enrique Alfaro para convertirse en Gobernador del Estado de Jalisco.

 

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