¿Qué le pasa a lupita?

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Morfín Otero: una marca que se viene devaluando.

¿LA REGIDORA NO TIENE NINGÚN COMENTARIO SOBRE LAS AGRESIONES DEL ALCALDE TAPATÍO CONTRA CIUDADANOS Y PERIODISTAS?

Por: Jorge Covarrubias

¿Qué le ocurre a Guadalupe Morfín Otero? Algunos activistas y defensores en derechos humanos se preguntan por qué, repentinamente, al llegar al Ayuntamiento de Guadalajara como regidora de Movimiento Ciudadano, su trabajo ha dejado mucho qué desear. No brilla, no luce, ya no alza la voz como solía hacerlo cuando estuvo al frente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos del Estado de Jalisco (CEDHJ).

De aquel tono estridente y contestatario que sacudió al  ex gobernador Francisco Ramírez Acuña con cada recomendación que le era emitida, hoy sólo queda el recuerdo. La regidora se ha acurrucado en sus redes sociales -donde escribe cotidianamente trazos de poesía-, y su trabajo edilicio es catalogado por los defensores como ineficiente e intrascendente.

Para muestra un ejemplo: de las siete iniciativas suyas que están registradas en la página web del municipio tapatío, sólo dos han sido aprobadas: una reforma a los artículos 14 ter y cuater, 24,27, 61 y 82 del Reglamento de Zonificación Urbana de Guadalajara. Vale destacar que esta iniciativa ni siquiera es de autoría propia, pues la presentó en conjunto con el regidor del PVEM, Bernardo Macklis Petrini,  Ricardo Villanueva del PRI y el panista Alfonso Petersen Farah.

La otra es una propuesta que data del 2015; ésta consiste en que “se reconozca el derecho a la movilidad no motorizada y se armonicen ordenamientos”. El resto aparece en proceso de dictaminación, aunque es probable que ya hayan sido aprobadas, pues uno de éstos es un exhorto que tenía como finalidad invitar a la población, y en específico al municipio, para involucrarse en la elección del nuevo presidente de la CEDHJ. También se encuentra entre su labor una reforma al artículo 84 del Reglamento del Ayuntamiento de Guadalajara para incorporar en él la “convivencia libre de cualquier modalidad o tipo de violencia de género”, la “igualdad y la no discriminación”.

Asimismo, presentó una iniciativa para crear un reglamento de protección contra la exposición del humo del tabaco para el municipio de Guadalajara. Y aunque desde el 2008 se aprobó a nivel federal la Ley General para el Control del Tabaco (LGCT), y en el 2012 se promulgó en Jalisco la Ley de Protección Contra la Exposición al Humo de Tabaco del Estado, la regidora consideró que no eran suficientes, pues aún existen áreas para fumar en espacios públicos.

El 26 de octubre presidió, junto con el alcalde Enrique Alfaro, la firma de un convenio de colaboración con el Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación; sin embargo en opinión de algunos defensores de derechos humanos, la sola rúbrica de ese documento no dice mucho. Señalan que habría sido más significativo que reformara o ampliara el  Reglamento Para Prevenir Y Eliminar la Discriminación que ya existe en el municipio desde mayo del 2014, el cual fue propuesto por el actual comisario de seguridad pública, Salvador Caro Cabrera, quien, en aquel entonces, era el coordinador de los regidores de MC.

Y mientras Morfín Otero ha focalizado su atención en temas que, para algunos activistas, resultan banales, el municipio de Guadalajara se ha visto envuelto en escándalos por acciones de su policía municipal y el maltrato del alcalde Enrique Alfaro hacia periodistas y ciudadanos críticos de su administración. Eso sin contar que, a nivel federal, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló el uso de la fuerza pública en el Estado de México para controlar protestas, el cual podría tener repercusiones en otras entidades del país.

De igual manera, desde hace 10 años, el Gobierno Federal aprobó la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; no obstante, la regidora no ha propuesto cambios al Reglamento de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Municipio de Guadalajara. Las últimas reformas datan de septiembre del 2015, un mes antes de que entrara en funciones el gobierno de Enrique Alfaro.

TAMPOCO SE LE VIO COMO INTERLOCUTORA EN LOS CONFLICTOS QUE TUVO EL ALCALDE CON LOS VECINOS DEL DEÁN Y EL PARQUE SAN RAFAEL POR LA CONSTRUCCIÓN DE VASOS REGULADORES.

“Lupita es una marca, pero una marca ya sin contenido. El Ayuntamiento no tiene una política en materia de derechos humanos”, comenta uno de los activistas, quien prefiere omitir su nombre, y añade que su silencio en temas importantes obedece quizá al hecho de que trata de asegurar su carrera política y no representar una traba para la de su hijo, Jesús Carlos Soto, quien es el actual director de Movilidad y Transporte de Zapopan.

Ese silencio o pasividad en que se mantiene la ha llevado a ignorar asuntos como la incorporación de Filiberto Ortiz Amador a la Dirección de la Unidad de Información para la Prevención del Delito, cuando son de conocimiento público las denuncias de que fue objeto por torturar a altermundistas que participaron en la Cumbre de Mandatarios de América Latina y el Caribe en mayo del 2004, y recurrir a la misma práctica en el municipio de Ocotlán.

La renuncia de Teresa Medina Villalobos de la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas no le ha merecido un pronunciamiento, a pesar de que es una mujer cercana a ella, pues trabajó como directora general adjunta de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas de la Procuraduría General de la República, que presidió Morfín Otero.

El activista consultado resalta especialmente el mutismo que ha tenido con el asesinato de una mujer a manos de su ex pareja, un policía de Guadalajara que tenía la orden de no acercarse a ella, y que fue detenido el pasado lunes 30 de octubre por la Fiscalía General del Estado.

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