EPN, campeón del repudio

992
0
Compartir

Ruben MartinEnrique Peña Nieto llega a su fase final del sexenio, y termina con los niveles de desaprobación a un presidente en funciones más altos de la historia reciente del país, y también como uno de los gobiernos más repudiados en el mundo.

El rechazo mayoritario a la gestión de Peña Nieto al frente del poder Ejecutivo nacional ha sido consignado no sólo en las encuestas que distintos medios nacionales publican periódicamente: el masivo repudio ha sido consignado también por dos estudios de opinión internacionales.

Por un lado, el corporativo Latinobarómetro (con sede en Chile) presentó su encuesta anual de cultura política y satisfacción sobre la democracia en la región, como lo hace desde 1995. En el reactivo donde se pregunta si se tiene confianza o no en el gobierno, los mexicanos destacaron como la población con más amplio rechazo a su gobierno: 93 por ciento de los ciudadanos manifestaron su desaprobación a la actual administración que encabeza Peña Nieto. De acuerdo a los resultados de Latinobarómetro, en México sólo 6 por ciento se siente satisfecho con el sistema democrático y 2 por ciento confía mucho en el actual gobierno. Ésta es la cifra más baja a nivel mundial y a nivel América Latina.

Estos datos coinciden con los datos que otro corporativo de estudios de opinión presentó el mes pasado. Según la encuesta mundial sobre respaldo a la democracia representativa del Pew Research Center (con sede en Washington), 93 por ciento de los mexicanos respondió que no confía en el actual gobierno ni cree en la democracia.

Otra respuesta parece mostrar el impacto que está teniendo la presencia permanente de las fuerzas militares en las calles con el pretexto de la “guerra contra el crimen organizado”: México es el país latinoamericano más favorable a un régimen militar con 42 por ciento de encuestados que dijo que sería buena idea un gobierno castrense; el promedio de los países encuestados en América Latina (además de México, Perú, Brasil, Colombia, Chile, Argentina y Venezuela) fue de 31 por ciento. Los venezolanos fueron los encuestados que menos están a favor de un gobierno militar.

Estos datos recientes del repudio al gobierno en turno, del rechazo al sistema político y de la inclinación hacia un gobierno militar confirman una tendencia ascendente en México. Por un lado, Peña Nieto arrancó su presidencia como uno de los mandatarios con más aprobación de la historia reciente del país, y al mismo tiempo, se ha convertido en el gobernante con más alto rechazo social en el mismo periodo. Los altos niveles de desaprobación a Peña Nieto encuentran su sustento en la rápida y masiva decepción con un gobierno que prometió mejoría sustancial en la calidad de vida de la mayoría de la población con la aprobación y aplicación de las llamadas reformas estructurales que publicitariamente se vendieron con la idea de “mover a México” hacia más “progreso” y “desarrollo”. Cinco años después de que Peña Nieto llegó al poder, y con la aplicación radical de las reformas estructurales, el país se ha “movido”, pero hacia una vida más indigna, pues los bajos salarios, la precarización y flexibilización del trabajo; las privatizaciones y venta y concesiones de todos los grandes bienes y recursos comunes a las corporaciones privadas; la militarización del país y el estado de guerra de facto que existe en México, han ocasionado un serio retroceso en las condiciones de vida debido a que las reformas estructurales de Peña Nieto han intensificado un periodo de más explotación, despojo, represión y desprecio contra la mayoría de la población del país.

En lo que podríamos llamar una dialéctica de las reformas estructurales, al mismo tiempo este programa de gobierno ha producido enormes beneficios para una minoría de megamillonarios, accionistas de corporaciones privadas, para la clase política profesional y los jefes del crimen organizado.

Dicho claramente: las reformas estructurales-neoliberales han sacrificado y vuelto más indigna la vida para la mayoría de la población para satisfacer los apetitos de poder y riqueza de una minoría, una oligarquía sin llenadera. Un atraco de tal tamaño a toda la sociedad no podía pasar como si nada. El amplio rechazo hacia Peña Nieto es muestra del repudio contra la oligarquía dominante en el país.

EtiquetaRuben
Compartir

Dejar un comentario

WordPress Image Lightbox