Dos pelones que son lo mismo

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Juan-Carlos-Partida-03-03-300x200-2En sus recientes visitas a Jalisco Andrés Manuel López Obrador no ha desaprovechado foro ni entrevista para señalar lo que a su juicio es el alcalde de Guadalajara: un miembro de la mafia del poder, lo “mismo que (Carlos) Salinas de Gortari”.

Se trata del ¿mismo? (el ¿verdadero?, el ¿nuevo?) Enrique Alfaro Ramírez con quien hizo alianza en 2012, en un frente dizque de izquierdas que incluyó al PT y al PRD, al que se sumaron muchos personajes panistas y que por poco le gana el gobierno del estado a la maquinaria del PRI, quedando a sólo 4 puntos porcentuales de Aristóteles el Neo.

Alfaro obtuvo en ese frente del 2012, en el que iba López Obrador por el acuerdo nacional respectivo, 1 millón 161 mil votos, mientras que el candidato presidencial sumó en Jalisco 757 mil sufragios.

Un 35 por ciento más de votos para quien, a estas alturas de su alcaldía, ve en el horizonte un nuevo Jalisco venturoso, próspero, justo, madre y padre a la vez, liderado por él a partir del 2018.

Alfaro era, en ese entonces todavía, una creíble esperanza de cambio. Venía de ser alcalde de Tlajomulco, pelearse con los RPLboes, de tener en una gestión municipal mimada por su entonces soterrado aliado el gobernador Emilio el Católico, todo la cual no pudo darle los pocos miles de votos que le faltaron para ocupar en estos momentos el lugar en el que hoy despacha Aristóteles el hijo de Leonel.

Y fue justo esa alianza con lo más rancio del panismo, entonces tan lleno de recur$o$ tras 18 años consecutivos de gobierno estatal, lo que hizo que Alfaro evidenciara el poco aprecio por López Obrador durante sus mítines, al relegarlo no sólo en la convocatoria que hacía a los actos sino durante los mismos, en los cuales se cuidó siempre de que su imagen fuera mezclada con la del Peje.

Y FUE JUSTO ESA SOBERBIA ALFARISTA LO QUE COMENZÓ EL DISTANCIAMIENTO ENTRE LOS DOS, HOY YA TAN CANTADO Y EVIDENTE.

Aunque hay que distinguir los votos para gobernador a los de presidente en 2012 y siempre, es un hecho que las duras palabras de Andrés Manuel contra Enrique Alfaro para el 2018 van a costar votos al alcalde de Guadalajara, por más que la mafia del poder región Jalisco ya se haya aliado para impulsarlo, como pronto quedará formalizado.

Las filias alfaristas y sus fobias coyunturales han quedado al descubierto en los recientes dos años en su ejercicio como alcalde. Desde antes en algunos casos, como sus reuniones precisamente con Carlos Salinas de Gortari (¿para qué necesitaba reunirse con semejante pillo?) o con los panistas impúdicos que tras hundir a su partido en 2012 se fueron a que les diera puestos en la nómina tapatía (o de Zapopan) en 2015.

Su evidente soberbia para todo el que disienta con él es más que conocida. A su favor sigue teniendo que está haciendo obra pública sin endeudar más a la ciudad, que no es poca cosa, pero también está al escrutinio popular su política favorecedora de la privatización de sitios públicos y el otorgamiento a diestra y siniestra de permisos de construcción a desarrolladores de vivienda vertical.

PARTIDIARIO

Hollywood: Justo por todo lo anterior, Alfaro sabe que tendrá que rascar votos hasta de la última urna y grupo fáctico del estado que quiera subirse a su tren. He ahí por lo cual la amistad del alcalde con Raúl Padilla López ya se tasa en hechos y promesas. Los RPLboes le dan cartel a Alfaro en la gala inaugural del Festival de Cine de Guadalajara en Los Ángeles, y ya llegandito al cargo de gobernador veremos qué cargos le tocan al grupo Universidad. El PRD amarrado a la popa, al igual que el del PAN que se convirtió en el más grande de los partidos satélite del poder en turno, a la venta al mejor postor electoral…

Y ya con ésta: La jugada de Aristóteles el Médico para colocar a Alfonso Petersen Farah como sustituto en la Secretaría de Salud de su muy amigo Antonio Cruces -quien el muy descaradote dice que buscará ser candidato del tricolor en Zapopan-, fue una de esas cartas que se sacan los jugadores políticos de debajo de la manga en la víspera del proceso electoral queriendo espantar con el petate del muerto. Es como la llegada de Mara Robles a la rectoría del Centro Universitario de los Altos y su activismo previo a la designación que hará RPL de su nuevo empleado en la rectoría general, lo que puso a otros suspirantes -el eterno José Alfredo Peña Ramos sobre todo- a trabajar a deshoras para convencer al jeque de jeques que ahora sí les toca a ellos…

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