RESACA INDEPENDENTISTA

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El resultado de votación fue de 70 votos a favor.

EN BARCELONA SE CONCENTRARON MÁS DE 6 MIL PERSONAS, RECLAMANDO LA RETIRADA DE LA BANDERA ESPAÑOLA DE LOS EDIFICIOS OFICIALES 

Como se anticipaba, el Parlamento catalán declaró la independencia luego de que los partidos separatistas presentaran una resolución al pleno en la que deseaban esa declaración bajo amenaza de intervención por parte del gobierno central y a pesar de la advertencia sobre la ilegalidad del proceso hecha por el propio cuerpo jurídico del órgano legislativo. El resultado de la votación fue 70 votos a favor, 10 en contra y 2 en blanco.

La presidente de la Cámara, Carme Forcadell, advirtió a los presentes sobre los riesgos legales de su decisión, mientras el Senado de Madrid aprobó el uso del artículo 155 de la Constitución española para contrarrestar el intento separatista. Los legisladores del Partido Popular, los del Partido Socialista y los de Ciudadanos se retiraron del recinto del Parlamento catalán antes de iniciar el proceso de votación, que por un acuerdo entre los presentes se realizó de forma secreta.

De esa manera, los votantes pretenden protegerse de las posibles consecuencias legales de su elección. Durante todo el proceso, el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont estuvo presente y no emitió comentario alguno.

“Declaramos que Cataluña se convierte en un estado independiente en forma de República”, establece la propuesta de resolución presentada por los independentistas, con mayoría absoluta en la cámara regional. La resolución fue presentada conjuntamente por dos grupos parlamentarios en la cámara, la coalición de gobierno Juntos por el Sí, con partidos de izquierda y derecha, y la formación de extrema izquierda Candidatura de Unidad Popular (CUP).

Según las cifras del ejecutivo catalán, un 43% del censo participó en esa consulta prohibida por la justicia, con un 90% de votos por la secesión.

En la resolución, los partidos independentistas instan al gobierno y el parlamento regional a aplicar estos resultados iniciando un proceso constituyente “para elaborar la Constitución y los fundamentos de la República” y lanzando la entrada en vigor de la llamada “ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República”.

Esta ley, aprobada en septiembre en el parlamento regional pero suspendida por el Tribunal Constitucional, constituye a Cataluña como una república independiente y convierte al presidente regional en el jefe de Estado y máxima autoridad del nuevo país.

La reacción no se hizo esperar, poco después, en Madrid el Senado español le dio al presidente del gobierno central, Mariano Rajoy, autorización para disolver el Parlament, destituir al presidente catalán, Carles Puigdemont, y convocar a elecciones en la comunidad autónoma.  La Ley de Transitoriedad, que fue aprobada por el Parlament en septiembre, sienta las bases legales para la ruptura entre Cataluña y España. Pero la misma fue inmediatamente declarada ilegal por el Tribunal Constitucional español y es una de las razones por las que el gobierno de España ha acusado a la comunidad autónoma de “actuaciones ilegales y antidemocráticas”. Poco después de la votación en el Parlament, el Senado español aprobó un paquete de medidas que le otorgan al gobierno español la potestad de destituir a todo el gobierno catalán y disolver el parlamento de la comunidad autónoma.

Las medidas están amparadas en el artículo 155 de la Constitución española, aplicable cuando una de las regiones del país no está cumpliendo con la legalidad vigente. Horas después, una reunión extraordinaria del consejo de ministros aprobó la puesta en marcha de las primeras medidas, entre las que se encuentran la disolución del parlamento catalán, la destitución del presidente Carles Puigdemont y la convocatoria de elecciones en esta comunidad para el próximo 21 de diciembre.

El presidente español, Mariano Rajoy, justificó esta decisión al considerar que es “urgente devolver la voz a los ciudadanos catalanes para que decidan su futuro”.

“Son las urnas, las de verdad”, las que tienen que establecer “los controles y garantías y las que pueden sentar las bases de la necesaria recuperación de la convivencia entre catalanes”, añadió el mandatario, por lo que defendió la convocatoria de elecciones “libres, limpias y legales, que puedan restaurar la democracia en la comunidad autónoma”.

Junto al del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, Rajoy también confirmó el cese del vicepresidente, de todos los consejeros del gobierno catalán y del director general de la policía autonómica (conocida como Mossos D´Esquadra), Pere Soler. Además, anunció el cierre de las delegaciones del gobierno catalán en el extranjero, con la excepción de Bruselas, en Bélgica.

“Respondemos a unas decisiones que pretenden imponer un secuestro inadmisible a los catalanes y el hurto de una parte de su territorio a los españoles”, dijo.

Rajoy confirmó también que el consejo de ministros aprobó la presentación de un recurso ante el Tribunal Constitucional para que anule la resolución aprobada por el parlamento catalán. Tras la aprobación de la moción en el parlamento de Cataluña, la Unión Europea -partidaria de evitar separaciones en el bloque- aseguró que “España se mantiene como nuestro único interlocutor”.

“Para la UE nada cambia”, escribió en Twitter el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, “Espero que el gobierno español favorezca el uso de la razón y no de la fuerza”.

En las calles de diversas ciudades de Cataluña se produjeron luego de la declaración parlamentaria manifestaciones de celebración.

En Barcelona, frente a la sede de la Generalitat, se concentraron unas 6,000 personas, según cifras de la Guardia Urbana, agitando la enseña independentista y reclamando a gritos la retirada de la bandera española de los edificios oficiales.

“Fuera, fuera, fuera la bandera española”, corearon los manifestantes.

En otros puntos de Cataluña, algunos ayuntamientos e instituciones autonómicas retiraron la bandera española de las fachadas de sus sedes.

En Girona, la enseña rojigualda fue retirada del Ayuntamiento y de la delegación de la Generalitat. El gesto recibió la ovación de los centenares manifestantes que se habían concentrado frente a los edificios de estas instituciones.

En Sabadell, la formación independentista Crida por Sabadell, difundió un video en el que puede verse como la bandera española y la de la Unión Europea son también arriadas de sus mástiles. Por ahora el reto parece ser que los catalanes tendrían que construir un nuevo país desde cero, ya que no contarán con la colaboración de España.

Vista desde fuera, da la impresión de que Cataluña ya dispone de muchos de los elementos emblemáticos de un Estado. Tiene una bandera, un Parlamento y hasta un líder, Carles Puigdemont. Además cuenta con su propia policía, los Mossos d’Esquadra. También tiene su propio órgano regulador de las telecomunicaciones e, incluso, con oficinas de representación en el extranjero, una suerte de mini embajadas que promueven alrededor del mundo el comercio y la inversión en Cataluña. También gestiona importantes servicios públicos como las escuelas y la atención sanitaria.

Como Estado soberano, sin embargo, tendría que hacer mucho más, incluyendo la gestión de las fronteras, las aduanas, un Banco Central, una agencia de recaudación de impuestos, el establecimiento de relaciones internacionales apropiadas, una oficina de control aéreo y, por supuesto, todo lo relacionado con el área de Defensa. “Madrid nos roba” es un lema popular entre los independentistas catalanes. La creencia popular es que, comparativamente, lo que paga Cataluña es más que lo que recibe del Estado español. Ciertamente, Cataluña es más rica que otras regiones españolas. Alberga apenas 16% de la población española, pero representa 19% del Producto Interior Bruto y 25% de las exportaciones de España.

También tiene un gran peso en el sector turístico: 18 millones de los 75 millones de turistas que visitaron España en 2016 escogieron a Cataluña como su destino principal, lo que la convierte en la región más visitada del país.

La provincia catalana de Tarragona alberga uno de los mayores centros de la industria química de Europa, mientras que el puerto de Barcelona es uno de los 20 principales de la Unión Europea en función del volumen de bienes que gestiona. Desde el punto de vista educativo, una tercera parte de la población activa catalana tiene algún tipo de formación superior. Más allá de las dificultades para desconectar la economía catalana de la española, la fortaleza de una Cataluña independiente dependería también de si logra seguir siendo parte de la Unión Europea o, al menos, participar en el mercado único.

Dos tercios de las exportaciones catalanas tienen como destino la UE. Sin embargo, al separarse de España necesitaría solicitar su ingreso en el bloque comunitario, algo que no ocurriría de forma automática ni inmediata.

Pero su membresía en la UE tiene que ser aprobada por todos los socios, incluyendo España, algo que probablemente no sucedería.

Algunos partidarios de la independencia catalana creen que Cataluña podría lograr un acuerdo con la UE similar al que tiene Noruega, que sin ser miembro tiene acceso al mercado común a través de un acuerdo especial.

Quizás los catalanes estén dispuestos a pagar por conseguir ese mismo acceso y no tendrían ningún problema para aceptar el libre movimiento de ciudadanos de la UE a través de sus fronteras.

Tras la proclamación de independencia de parte de Cataluña y el anuncio del presidente del gobierno español Mariano Rajoy de aplicar el artículo 155 y desconocer a las autoridades de la Generalit, un millón de personas se manifestaron este domingo en el centro de Barcelona por la unidad de España, según las cifras ofrecidas por la delegación del gobierno español en la región.

Mariano Rajoy.

Mariano Rajoy.

Previamente, la policía municipal había cifrado en 300,000 personas los asistentes a esta manifestación bajo el lema “Todos somos Cataluña”, y sus organizadores en 1.3 millones de personas reunidas bajo un mar de banderas europeas, catalanas y españolas.

La marcha, convocada por la asociación Sociedad Civil Catalana con el apoyo de los principales partidos no separatistas, busca responder a las concentraciones de júbilo que hicieron los independentistas el viernes para celebrar el nacimiento del “nuevo país”.

Desde primera hora de la mañana, ciudadanos con banderas de Cataluña, España y la Unión Europea empezaron a concentrarse en el elegante paseo de Gracia de Barcelona para participar en esta marcha bajo la arenga de “¡Todos somos Cataluña!”, acompañada por las palabras “convivencia” y “sensatez”.

Así pues, el mar de manifestantes en el centro de Barcelona el domingo pugnaron a favor de que Cataluña siga siendo parte de España y en contra de la declaración unilateral de independencia que aprobaron  los grupos soberanistas en el Parlamento regional.

Después de estas jornadas consecutivas, la región se despertó sin saber quién llevaba las riendas de su administración, en cuyos edificios seguían ondeando mayoritariamente las banderas españolas.

Oficialmente, las funciones del gobierno regional las asumió la vicepresidenta del ejecutivo español, Soraya Sáenz de Santamaría. También el parlamento está disuelto hasta las elecciones convocadas por Rajoy, el 21 de diciembre.

Además, más de 150 altos cargos fueron cesados, la red de embajadas catalanas abiertas en los últimos años cerrada y la cúpula de la policía regional, los Mossos d’Esquadra, relevada por órdenes del Ministerio del Interior.

Pero los líderes independentistas no reconocieron su cese. En una carta en el diario El Punt-Avui, Oriol Junqueras, el vicepresidente del ejecutivo destituido, aseguraba que “el presidente del país es y seguirá siendo Carles Puigdemont”.

Estados Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido anunciaron su respaldo al Gobierno español en su disputa con los separatistas catalanes y aseguraron que no reconocerán la independencia de Cataluña.

El primero en pronunciarse ante la declaración unilateral de independencia fue el Departamento de Estado estadounidense, que aseguró que Cataluña forma parte de España y apoya las medidas de Madrid para mantener la unidad del país.

En lo referente a Alemania, el portavoz gubernamental Steffen Seibert dijo que Berlín observa con preocupación la situación, al tiempo que destacó que la supuesta independencia viola los principios de soberanía e integridad territorial de España. Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, también expresó su apoyo a Rajoy en la crisis catalana.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que acompañaba a Macron, indicó también que es importante evitar divisiones y “fracturas” en el seno de la Unión Europea. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, afirmó antes en Twitter que “para la Unión Europea no cambia nada. España sigue siendo nuestro único interlocutor”.

El Ejecutivo británico expresó también su negativa a reconocer la independencia catalana.

Varios países latinoamericanos también negaron el reconocimiento a la independencia catalana, entre ellos México.

Ahora bien, a pesar de las causas judiciales abiertas contra él, el gobierno español entiende que el líder independentista catalán podría presentarse a las elecciones convocadas en diciembre.

“Se anima a participar a todo el mundo y Puigdemont está invitado a presentarse”, dijo el embajador español en Francia, Fernando Carderera. Esta convocatoria anunciada por Rajoy el viernes desconcertó a los independentistas y les abrió un dilema: ¿participar y darles legitimidad o ausentarse y dejar el terreno libre a los partidos contrarios a la secesión que están ganando terreno?

En tanto, en un corto mensaje emitido por televisión, Carles Puigdemont, rechazó su destitución y convocó a la población a hacer “oposición democrática” y “cívica” al gobierno español, para defender la independencia. El hombre cuyo mandato esta en controversia pidió “paciencia, perseverancia y perspectiva” a los catalanes para “defender las conquistas conseguidas hasta hoy” y mantener una “oposición democrática” a la aplicación del artículo 155 de la Constitución catalana, que dio paso a la intervención por parte del gobierno español. “Seguiremos construyendo un país libre”, afirmó Puigdemont en un breve discurso emitido este sábado 28 de octubre por un canal regional de televisión. Simultáneamente, la señal de otro canal mostraba al dirigente secesionista almorzando en un bar en su ciudad natal de Girona, interrumpido ocasionalmente por transeúntes que pedían tomarse selfies con él. Poco antes de la declaración del líder independentista fuentes de ese movimiento explicaron que el Gabinete de Puigdemont no se da por destituido y tiene previsto mantener su actividad, orientada a llevar a la práctica la independencia declarada el viernes en el Parlamento catalán. De este modo, el gobierno de Puigdemont rechaza las medidas que aplicó el gobierno de Rajoy, con el visto bueno del Senado, para recuperar la legalidad constitucional. Entre ellas figura la destitución de todo el Gabinete catalán y la convocatoria de elecciones autonómicas para el 21 de diciembre, ya anunciadas por el titular del Ejecutivo nacional.

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1 comment

  1. José Lucio C. 31 octubre, 2017 at 18:04 Reply

    Buen análisis de la situación catalana. Yo apoyo su Independencia de los gachupas, aunque la situación es tan seria que podría armarse una guerra civil. Que busque el estatus de Noruega en la Unión Europea. Yo creí que USA apoyaría a Cataluña, por aquello de que si la Península Yucateca o la de Baja California se quisieran independizar, los gringos apoyarían de inmediato, pero como Cataluña no es parte de su interesada Geopolítica, están apoyando a España.

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