Becas élite: no se cansan de sangrar a la UdeG…

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Raúl Padilla, Tonatiuh Bravo y Celia Fausto.

Raúl Padilla, Tonatiuh Bravo y Celia Fausto.

SE TRATA DE BECAS PRIVILEGIADAS A LAS QUE EL COMÚN DE UNIVERSITARIOS NO PUEDE ACCEDER; HAY QUE SER CERCANO A RAÚL PADILLA LÓPEZ

El desmedido financiamiento público de becas a un grupo selecto de burócratas locales para que estudien en el extranjero con todos los gastos pagados, ha vuelto a poner a la Universidad de Guadalajara en medio de un huracán de críticas en redes sociales por el manejo patrimonial que han hecho quienes controlan la institución desde hace más de 25 años.

Esta vez el escándalo estalló por la designación de la ex diputada del PRD, Celia Fausto Lizaola, y los familiares del actual rector, Tonatiuh Bravo Padilla, para que realicen estudios de maestría y doctorado en el exterior.

Se trata de becas privilegiadas a las que el común de universitarios de la casa de estudios no puede acceder porque están cerradas al público, de tal manera que no hay posibilidad de que puedan competir por ellas, como sí ocurre —por ejemplo— con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en donde los aspirantes tienen que cumplir con una serie de requisitos para obtener financiamiento.

En la Universidad de Guadalajara el método de selección es opaco o simplemente no existe, pues hay críticos dentro de la propia institución que aseguran que el único mérito para obtener una de esas becas, es ser incondicional del ex rector, Raúl Padilla López, a quien señalan como el poder de facto en la institución educativa.

Es el caso del trabajador administrativo del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), Gustavo Monterrubio Alfaro, miembro del Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU), y del cronista tapatío Juan José Doñán, quien es docente de la licenciatura en Artes Audiovisuales de la misma Universidad de Guadalajara.

El primero menciona a través de una columna escrita en la fan page del CRU lo siguiente: “Hay universitarios que tienen que hasta hipotecar su alma para irse a estudiar al extranjero y la UdeG les regatea hasta lo último. La diferencia es haber servido a las causas políticas del poder tras el trono de la Universidad: Raúl Padilla López, como es el caso de Celia Fausto, quien fue y ha sido leal al Licenciado. Toma, Celia, tu premio, al cabo el que paga es el pueblo”.

Doñán secunda a Monterrubio, pero añade —en un estilo jocoso— que el hecho de que Fausto se vaya a estudiar a España “cuando ya anda tramitando su credencial del Insen o como se llame ahora” no tendría la menor importancia, sino que lo hará sin dejar de cobrar su sueldo como Profesor Titular B, el cual asciende a poco más de 26 mil pesos mensuales.

Consultado al respecto, el cronista de la ciudad considera que más allá de que “como dice el lugar común: nunca es tarde para estudiar”, la beca otorgada a Fausto Lizaola es un claro reflejo que el PRD en la localidad se está desgajando y ya no da para más como partido político, de ahí que la ex diputada haya decidido hacer un paréntesis en su carrera política, y que incluso se rumore en el ámbito de lo público que el rector de la Universidad de Guadalajara, Tonatiuh Bravo Padilla, ocupará un escaño en el Senado de la República por Movimiento Ciudadano (MC).

No obstante, resalta que lo que sí es un hecho, es que Fausto Lizaola —a sus casi 60 años de edad— le quita la posibilidad de estudiar a quienes realmente tienen méritos académicos y un porvenir amplio como universitarios.

“Finalmente son becas barco, las aceptan porque se las compran y su prestigio académico es muy bajo, pero (a Celia) la mandan dos años a comer fabada, callos a la valenciana, a comer paella”, recalca.

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También el ex vicerrector de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Gutiérrez Padilla y ex titular del Instituto Metropolitano de Planeación (IMEPLAN) se pronunció en su cuenta personal de Facebook con un comentario. Dijo que “es indispensable y urgente realizar una auditoría especial, con participación de ciudadanos, a la Universidad de Guadalajara”, pues “el abuso y la corrupción actuales han alcanzado el máximo nivel en los treinta años del cacicazgo de Raúl Padilla López”.

A Gutiérrez Padilla se le recuerda su abrupta salida de la vicerrectoría en el 2003, cuando intentó poner en marcha del Programa de Planeación, Programación, Presupuestación y Evaluación (P3E), un proyecto ambicioso que pretendía fiscalizar hasta el mínimo gasto ejercido por la institución educativa.

Y es que según el dictamen que aprobó la Comisión de Condonaciones y Becas del Consejo General Universitario en su sesión extraordinaria del pasado 18 de septiembre,  Fausto Lizaola estudiará un doctorado en Educación y Comunicación Social en la Universidad de Málaga, España, con todos los gastos pagados que incluyen 1,600 euros mensuales para gastos de manutención; pago de la matrícula; gastos de instalación que ascienden a 10 mil pesos, y de manera anual: un seguro médico por 9 mil pesos; 10 mil pesos para libros; además del pago de transporte aéreo (ida y vuelta) por la cantidad de 25 mil pesos.

El dictamen, del cual El Respetable tiene una copia, precisa que la beca otorgada a Fausto Lizaola comenzó a surtir efecto desde el 1 de abril del presente año, y concluirá hasta el 30 de octubre del 2019. Lo curioso —dada la fecha marcada en ese documento— es que la también ex candidata al Gobierno de Jalisco, siguiera presente en Guadalajara todavía durante el mes de agosto, cuando en rueda de prensa anunció que algunos integrantes del PRD conformarán un comité para apoyar a Andrés Manuel López Obrador en la elección del 2018.

En cualquier caso, las becas incluyen el pago de la colegiatura, un seguro de gastos médicos, apoyo para la compra de material bibliográfico, boleto de avión de ida y vuelta, manutención mensual que puede alcanzar hasta los 1,700 dólares o 1,600 euros si el destino es Europa o los Estados Unidos. Esto traducido a moneda a nacional equivale a 32 mil 62 pesos, y 34 mil 304 pesos respectivamente, si toma en cuenta el tipo de cambio vigente.

Según el artículo 35 del Reglamento de Becas de la Universidad de Guadalajara, los beneficiarios sólo están obligados a reembolsar el crédito de su beca si al terminar sus estudios deciden no integrarse a laborar a la casa de estudios, y  para devolver el financiamiento se les concede como máximo un año.

Pero eso rara vez sucede, pues hasta ahora no se conoce ningún caso particular en que alguno de los becados haya devuelto el recurso. Por ejemplo, el ex coordinador de Prensa y Comunicación de ésta institución, Marco Tulio Flores Mayorga, aún le adeuda 293 mil 134 pesos por el financiamiento de una beca para estudiar un doctorado en Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad Autónoma de Barcelona, solicitado en el 2009.

Como no se ha titulado, el funcionario debió pagar a la casa de estudios el financiamiento recibido, pero en lugar de eso, solicitó a la Comisión de Condonación y Becas del CUCEA que mantenga vigente su beca para prolongar sus estudios en la Universidad de Málaga, a donde supuestamente irá para terminar su doctorado.

Por razones que no se han hecho públicas, Tulio Flores prefirió dejar de lado su tesis, y se fue a trabajar como asesor de la diputada del PRD en el Congreso del Estado, Mónica Almeida, con un sueldo cercano a los 40 mil pesos mensuales, pero en ese lugar tampoco ha estado exento de críticas, pues quienes trabajan en el Legislativo aseguran que sólo asistió al recinto durante el mes de enero y después desapareció.

Algunos ex trabajadores del piso seis del edificio de rectoría de la Universidad de Guadalajara, —quienes prefieren guardar su nombre en anonimato— aseguran que Marco Tulio fue uno de los artífices del acoso laboral que sufrieron y sufren reporteros de la Coordinación General de Comunicación Social (CGCS), en la que está incluida La Gaceta de la Universidad de Guadalajara, de la mano del titular de esta área, Everardo Partida Granados, así como de la jefa de Información, Cristina Félix.

La ex diputada no fue la única que recibió una beca: en esa sesión, el Consejo General Universitario aprobó un paquete de 39 dictámenes que incluyen solicitudes de becas completas o complementarias, así como prórrogas para finalizar los estudios. Si bien es cierto que el nombre que más atrapó la atención fue el de Fausto Lizaola por toda la trayectoria política que ha tenido al interior de la Universidad,  no menos importantes son los nombres de los familiares del rector Tonatiuh Bravo Padilla.

Se trata de su sobrino Quetzalcóatl Amaruc Bravo del Río, quien estudiará Arquitectura, Medio Ambiente y Culturas Constructivas en la Escuela Nacional Superior de Arquitectura de Grenoble, Francia; y su cuñada, Militza Rosas Chávez, —quien tiene plaza de Jefe Operativo con una carga de 40 horas  semanales dentro de la institución— a la que se le autorizó una prórroga a la beca crédito complementaria que le fue concedida en el 2015 para que obtenga el grado de Maestría en Desarrollo Humano que cursó en el Iteso.

Es de resaltarse que el hermano de Quetzalcóatl, Cuauhtlehuanitl Huanahpu Bravo del Río, también obtuvo un apoyo similar entre el 2015 y  2017, para estudiar en la misma escuela de Grenoble, Francia.

Otros de los beneficiados son los hermanos Noé Zermeño Mejía y Karla Aída Zermeño Mejía, quienes están bajo la protección de su tío, Gerardo Alberto Mejía Pérez, quien es rector del Centro Universitario del Norte (CuNorte).

Según la nómina de la Universidad de Guadalajara, los hermanos tienen plaza de profesor e investigador asociado C en el CuNorte, con un sueldo quincenal aproximado a los 6 mil pesos. Karla estudiará un doctorado en Ciencias Económicas y Empresariales, en la Universidad de Granada, España, a partir del 1 de septiembre de 2017 y hasta el 2 de marzo de 2020. En tanto que su hermano comenzó a cursar el doctorado en Tecnologías de la Información y la Comunicación en la misma escuela desde el pasado 1 de junio, para concluir también el 2 de marzo del 2020.

Pero no sólo servidores de la Universidad de Guadalajara se han hecho acreedores al financiamiento de becas, también funcionarios del Gobierno de Jalisco y sus familiares han gozado de esa prerrogativa, entre ellos se cuenta al secretario de Infraestructura y Obra Pública, Netzahualcóyotl Ornelas Plascencia; el secretario particular del gobernador del estado, Giovanni Joaquín Rivera Pérez; el ex diputado local y regidor tapatío por el PRI, Carlos Briseño Becerra; el ex consejero del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana y su actual director de Participación Ciudadana, Jorge Alatorre Flores; el ex consejero de la Judicatura, Alfonso Partida Caballero; el director de Finanzas del Sistema Intermunicipal de Agua Potable, Lorenzo Ruiz López; y el profesor José Adrián Bayardo Núñez, quien fungió como director operativo de Seguridad Pública de Zapopan en la actual administración.

Según el portal Reporte Índigo, el sostenimiento de esa ‘clientela ilustrada’ ya ha causado un quebranto al erario público, —que hasta finales de abril del 2016 sumaba más de 31.5 millones de pesos— pues ninguno de los beneficiarios se ha dignado a devolver el financiamiento.

Más y más beneficiados por Padilla

Por su parte, la revista Proceso en su edición Jalisco (la cual cerró el pasado 13 de agosto)  documentó en marzo del año pasado otra serie de nombres, entre los que figuran el propio hijo del ex rector, Raúl Padilla López, Raúl Padilla Padilla, quien estudió una maestría en Derecho en la Universidad de Georgetown, Washington, en Estados Unidos.

También está Andrea Villalobos Moreno, ex asistente personal del rector Tonatiuh Bravo Padilla, quien regresó a su plaza técnico profesional C en la Coordinación General de Comunicación Social de esta casa de estudios, después de haber cursado  una maestría en Comunicación Internacional en dos universidades extranjeras: la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, Inglaterra, y la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles.

Otra de las personas beneficiadas es María Andrea Cuéllar Camarena, quien es hija del delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), José Luis Cuéllar Garza. Su estadía en la Universidad de Nacional de la Plata, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, concluyó el 31 de diciembre del 2016; sin embargo, en la sesión en que fue aprobada la beca para Fausto Lizaola, el Consejo General Universitario autorizó a Cuéllar Camarena una prórroga de su beca, la cual inició el 1 de enero de este año y terminó en junio pasado para que concluya el proyecto de investigación que le dará el título de maestría. Además del financiamiento que ya había obtenido, esa prórroga incluye una manutención mensual equivalente en moneda nacional a 1,500 dólares; material bibliográfico por 5 mil pesos; un seguro médico por 4 mil 500 pesos, y el boleto de avión de  regreso al obtener el grado académico correspondiente.

La Universidad de Guadalajara expone en su Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2014-2030 que en el rubro de subsidio por alumno se encuentra por debajo de la media nacional que es de aproximadamente 50 mil pesos anuales, alcanzando apenas un gasto de 34 mil pesos por estudiante cada año, situación que contrasta con los recursos que dirige a su élite ilustrada.

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