PRESIÓN y FIRMEZA

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Salvador Cosio-08Según parece hay avances en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) al estarse realizando la tercera ronda de pláticas al respecto entre los representantes de los gobiernos de México, Los Estados Unidos de América y Canadá logran en la Ciudad de Ottawa, más se presume que aunque existen dichos avances el acuerdo general al reelecto sigue siendo aún lejano. 

Los jefes de las delegaciones de México: Ildefonso Guajardo, de Canadá: Chrystia Freeland y del vecino país del norte: Robert Lighthizer, han remarcado los que según dicen son “los grandes avances” logrados en la renegociación para modernizar el TLCAN pero han reconocido que aún queda mucho trabajo para concluir el proceso a tiempo. 

En el calendario inicial, los tres países fijaron el 31 de enero del próximo año 2018 como fecha límite para consolidar y firmar la renegociación y eso parece poco probable a la luz de la lentitud en que avanzan las conversaciones. 

En la tercera ronda, concluida este pasado miércoles 28 de septiembre de este 2017 en curso teniendo como escenario a Ottawa, las delegaciones mexicana, estadounidense y canadiense han conseguido cerrar un pacto en el capítulo de las llamadas ‘pymes’ (pequeñas y medianas empresas) y se presume se han acercado en relación a otros asuntos como la facilitación comercial, las telecomunicaciones y el comercio digital.

La siguiente cita, para llevar a cabo la cuarta ronda de negociaciones, está fijada para desahogarse donde fue la primera, o sea en la Ciudad de  Washington capital de Los Estados Unidos de América entre los próximos días 11 al 15 de octubre, se presume vital en el curso de las negociaciones trilaterales. 

En ese encuentro, los socios en el mayor tratado de libre comercio del mundo esperan cerrar un acuerdo en materia de competencia, un punto en el que también se han registrado avances en las últimas reuniones, en la Ciudad de México y Ottawa. 

También que la delegación estadounidense empiece a poner sus cartas encima de la mesa en las cuestiones que se presumen más complejas que son: la normativa laboral; las reglas de origen (que fijan el porcentaje de insumos regionales que debe tener cada manufactura) o el capítulo 19, que fija el mecanismo de resolución de controversias.

Hasta ahora, para sorpresa de las delegaciones canadiense y, sobre todo, mexicana, Estados Unidos ha apostado por un perfil extremadamente bajo en todas las reuniones celebradas hasta la fecha. El propio titular de la Secretaria de Economía del gobierno federal mexicano, Ildefonso Guajardo, ha subrayado en la conferencia de prensa tras el fin de la tercera ronda que habrá “desafíos sustanciales” en Washington y abundó: “Va a ser una cuarta ronda complicada: estamos llegando a hueso”, ha añadido el máximo responsable de la negociación por el gobierno  mexicano, acentuando la titular del Ministerio de Relaciones Exteriores canadiense, Chrystia Freeland: “Han sido cinco días muy productivos, pero nunca dijimos que sería fácil”, “Nuestro objetivo no es llegar a un acuerdo cualquiera, sino a un buen pacto“. La sintonía entre las delegaciones mexicana y canadiense, pese a sus discrepancias en cuestiones como los derechos laborales, ha sido la nota predominante en las tres primeras rondas de diálogo.

 
El comercio entre los tres países se ha cuadruplicado desde que el TLCAN entró en vigor en 1994 y ha beneficiado a los productores de los tres países, muy especialmente a los estadounidenses.
Hay que recordar que desde su campaña electoral, el patan y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump quien para desgracia del mundo es Presidente de los Estados Unidos de América, amenazo con dinamitar el TLCAN a efecto de nulificarlo al acusarlo de ser un instrumento que afecta severamente a su país.
El presidente, Enrique Peña Nieto.

El presidente, Enrique Peña Nieto.

Lo cierto es que el payaso lenguaraz ha seguido insistiendo desde que asumió la Presidencia del vecino país ven deteriorar o derruir el TLCAN y logró forzar está renegociación en la que aún no hay mucha claridad en cuanto a sus posibilidades para que resulte mejor para México, proceso de renegociación que aunque es a marchas forzadas parece complejo pueda concluir pronto no siendo a México a quien convenga o le urge terminar pronto más, pareciendo estar acatando los ritmos y tiempos impuestos por la administración gubernamental vecina. Es de esperarse que en los próximos días se den a conocer en México así como en las otras dos naciones socias del TLCAN más detalles del avance del proceso, que ha sido oscuro por más que han estado siguiéndolo de cerca muchos representantes del sector productivo. 

Esperemos pronto haya más información oficial y sepamos las posibilidades de éxito para México, además de las alternativas.

Tras haberse ya realizado, una en cada país, las primeras tres rondas de conversaciones entre los representantes gubernamentales de Los Estados Unidos de América, Canadá y México procurando la renegociación del Tratado de libre  comercio de América del Norte (TLCAN), se han generado muy pocas propuestas estadounidenses.

El representante para Comercio Internacional del vecino país del norte Robert Lighthizer, ha señalado al terminar el pasado  miércoles 27 de septiembre la tercera ronda de negociación efectuada en Ottawa, que el gobierno de su país tiene “la plena disposición para continuar trabajando duro hasta el final del proceso” y acentuó: “Estoy seguro de que seremos capaces de pactar un tratado comercial que cree crecimiento en toda la región”, más sus palabras contrastan con la realidad vivida en las últimas negociaciones: aunque la Administración Trump forzó a sus pares mexicano y canadiense a la mesa renegociación del TLCAN bajo el argumento de que es “injusto” para los trabajadores estadounidenses, 15 días de conversaciones después las propuestas estadounidenses pueden contarse con los dedos de una mano. Y ninguna de ellas versa sobre los temas que más suspicacias han levantado entre los tres países, ya que la delegación estadounidense se ha centrado en los temas más sencillos y ha dejado pendiente la discusión de los asuntos más complejos, como la regulación laboral o las reglas de origen y sin haber hasta ahora propuesto todavía ninguna alternativa para remodelar el capítulo 19, el importante mecanismo de resolución de controversias que el gobierno del vecino país al norte quiere cambiar por completo.

Hay algunos temas que el Gobierno estadounidense ha filtrado más sin aún haber puesto en la mesa de negociaciones, como la posibilidad de fijar un porcentaje de contenido nacional y no solo regional en cada producto y un asunto mucho muy espinoso cómo sería la opción de que el TLCAN modernizado incluya una cláusula de terminación automática del tratado a cinco años vista si ninguno de los tres países acuerda antes su renovación, y no los ha puesto aún a consideración formal en las rondas de discusión de la renegociación en razón que en ambos casos los representantes de México y Canadá han respondido con un “no rotundo”.

 Según fuentes cercanas  los empresarios mexicanos que están acompañando a los negociadores gubernamentales hay una razón táctica para haber empezado a negociar tratando de construir alrededor de los temas fáciles e ir avanzando hacia los temas más complejos cómo será la discusión sobre las reglas de origen, y aunque parecía que todo estaba dispuesto para que los temas que más conflicto generan empezasen a analizarce en  esta pasada ronda efectuada en Ottawa no se produjo esa sinergia y habrá que esperar dos semanas más, hasta la próxima reunión a celebrarse en Washington.

Y lo que se advierte con claridad es que los negociadores del gobierno de Los Estados Unidos de América están postergando los temas importantes, que ellos consideran críticos, buscando  que la negociación se alargue lo más posible y están jugando, claramente, con el calendario político ya que cómo es sabido, en México se celebrarán elecciones en julio del año próximo y eso provoca, se dice, que el Gobierno de Peña Nieto sienta la presión y firme lo que ellos quieren.

El Gobierno mexicano debe tener claro que la sustancia debe ser la que marque los tiempos y no al revés y de ninguna forma debe verse forzado a cerrar nada que no quiera por un tema de calendario electoral.
La reciente tercera ronda de diálogo para la renegociación del TLCAN estuvo tensionada por la friccion entre los gobiernos de Los Estados Unidos de América y Canadá por la decisión de la Administración Trump de imponer subsidios preliminares al fabricante de aviones canadiense Bombardier.Y en el tema de Bombardier, hay un mensaje general, en voz del Secretario de Comercio de Los Estados Unidos de América, Wilbur Ross quien ha sido enfático al expresar: “Los subsidios que dan los gobiernos extranjeros a sus productos es algo que la Administración de Donald Trump se toma muy en serio”, visión similar a lo relacionado con los bajos salarios y prestaciones de lo que se acusa existe en México y que ello le genera un mucho menor costo de producción a los productos no elaborados en territorio estadounidense.
La cantaleta que desde su campaña por la Presidencia de Los Estados Unidos de América ha esgrimido el patÁn y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump y que se ha acentuado una vez que el 20 de enero de este año asumió su cargo, es que el TLCAN es desventajoso para su país y busca anularlo en razón de considerar que es inadecuado el superávit de México en la balanza comercial acusando a nuestro país de abusar al prohijar los bajos salarios y los que llama son demasiados apoyos gubernamentales a los productores. México debe defender su posición, procurar mejorar lo necesario sin perder las ventajas que obtiene del TLCAN, negociando con inteligencia, firmeza y dignidad.
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