2 años de soberbia y agresiones con Alfaro

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Llega el alcalde a su segundo año de Gobierno.

Llega el alcalde a su segundo año de Gobierno.

EL EDIL SE DESENTIENDE DE LAS CRÍTICAS Y CUESTIONAMIENTOS, Y SE ASUME PRÁCTICAMENTE COMO EL CAUDILLO QUE NECESITA JALISCO…

Por Jorge Covarrubias

El alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, llegó a su segundo año de gobierno, sorteando escándalos que lo acompañan desde el inicio de su mandato. En lo que parece ser el último año de su administración en la capital jalisciense, —pues no ha quitado de su mira la aspiración a la gubernatura— Alfaro se desentiende de las críticas y cuestionamientos, y se asume prácticamente como el caudillo que necesita Jalisco. Así lo dejó entrever durante la presentación de su segundo informe en la Expo Guadalajara, un acto al que fueron convocados los líderes nacionales del PAN, Ricardo Anaya, Alejandra Barrales del PRD y Dante Delgado de Movimiento Ciudadano.

Aquí te presentamos una lista de los principales desaciertos que ha tenido el edil.

  1. Alfaro, reprobado en encuestas

En la última Encuesta de Percepción Ciudadana sobre Calidad de Vida 2017 que presentó el Observatorio Ciudadano Jalisco Cómo Vamos el pasado 31 de mayo, los seis municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara fueron aprobados por un mínimo porcentaje. Enrique Alfaro estuvo lejos de encabezar las preferencias. Por el contrario, reprobó con el 40.6 por ciento de los encuestados, y quien resultó mejor calificado fue su homólogo de Tlajomulco de Zúñiga, Alberto Uribe.

  1. Jefe de Gabinete ofrece obra pública

En febrero del 2016 este medio reveló el contenido de una grabación en la que se escucha al jefe de Gabinete de Guadalajara, Hugo Luna, lanzarle una serie de advertencias en tono no muy amable al presidente del Mercado Corona, Luciano González Hernández, para que desistiera interponer una querella judicial que retrasara la apertura de dicho inmueble.

“Traigo en chinga a los constructores. Ya vinieron a chillar. Ya les dije: ¿quieren nueve años de obra pública? ¡Pues chínguenle ya y déjense de mamadas!”, le dijo el jefe de gabinete.

Después arremetió: “jurídicamente no me las ganan. Si es a putazos me la saco, pero no se trata de eso. Enrique (Alfaro) trae la capacidad de dar un manotazo en el TAE, a quien sea, y tiembla, ya andan los magistrados pidiendo esquina”.

  1. Contratos dirigidos

En mayo del 2016 el coordinador de Comunicación y Análisis Estratégico, conocido como ‘El Weren’, solicitó a la Comisión de Adquisiciones la adjudicación directa de un contrato por cinco millones de pesos para Euzen y La Covacha (10 mdp en total), empresas de consultaría en las que trabajó el funcionario público hasta un día antes de incorporarse al Ayuntamiento de Guadalajara. La oposición acusó un conflicto de interés en ambas contrataciones, que además son violatorias del Artículo 55 fracción XXI de la Ley para los Servidores Públicos, el cual establece lo siguiente: “Excusarse de intervenir en cualquier forma en la atención, tramitación o resolución de asuntos en los que tenga interés personal, familiar o de negocios”.

De acuerdo a un reportaje de Reporte Índigo, ambas empresas —además de Indatcom—  han crecido a la sombra de los proyectos y gobiernos municipales liderados por Enrique Alfaro Ramírez, y se han hecho de contratos públicos por casi 80 millones de pesos.

  1. Fuerza bruta contra ambulantes

En noviembre del 2015, -un mes después de haber asumido como presidente municipal- Enrique Alfaro, inició con uno de sus proyectos más ambiciosos: el retiro del comercio ambulante de todo el cuadrante del centro histórico. Sin embargo, esta acción estuvo plagada de operativos agresivos que violentaron los derechos humanos e integridad física de los vendedores, pues los insultos verbales, jalones e incluso golpes en contra de ellos, estuvieron a la orden del día. A Alfaro Ramírez se le ha cuestionado que esa dureza no la aplica igual en contra de los desarrolladores inmobiliarios que infringen la normatividad urbana para construir como se les dé la gana.

Varios de los ambulantes devolvieron los carritos que el Ayuntamiento les entregó para regular el comercio en la vía pública. Alegaron que no les servían.

  1. Desarrollo inmobiliario depredador

El desarrollo inmobiliario en Guadalajara se le ha hecho un engrudo al presidente municipal. A su llegada a la administración prometió meter en cintura a los constructores que hubieran infringido la ley en la materia; sin embargo, con el paso del tiempo, ese discurso flamígero se desinfló cuando Alfaro Ramírez presentó un reglamento de “compensación” que  permite a los infractores pagar una multa y continuar con sus obras. El munícipe no sólo ha consentido a los desarrolladores, sino que además se ha convertido en promotor inmobiliario al impulsar la venta de terrenos públicos propiedad del Ayuntamiento a la iniciativa privada.

Eso le ha costado el repudio de especialistas en conservación patrimonial y de asociaciones civiles como el Parlamento de Colonias, la cual interpuso un amparo para evitar que entren en vigor los nuevos planes parciales de Guadalajara que dan rienda suelta a la llamada “redensificación” de la ciudad. Dentro de su gabinete existen personajes ligados al ramo de la construcción como Érick González Santos, quien fue secretario técnico de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (2014-2016) y es actualmente director del ordenamiento de territorio del Ayuntamiento tapatío.

También está Manuel Sierra Camarena, quien es director del Instituto Municipal de la Vivienda en Guadalajara, pero carece de experiencia en la planeación urbana; y Jorge García Juárez, quien fungió como director de ordenamiento del territorio en la administración de Enrique Alfaro Ramírez, en el gobierno de Tlajomulco 2010-2012.  García Juárez fue uno de los principales funcionarios inmiscuidos en la entrega de licencias de construcción del fraccionamiento Lomas de la Tejeda.

Los primeros 6 meses del alcalde de Guadalajara.

Alfaro se desentiende de las críticas y cuestionamientos.

  1. Incorporación de torturadores a la Comisaría de Guadalajara

En materia de seguridad pública y derechos humanos la administración de Alfaro está llena de contrastes. En el cuerpo de regidores se encuentra la máxima gloria que Jalisco ha dado en materia de derechos humanos: Guadalupe Morfín Otero, ex ombudsman del Estado y ex Fiscal Especial para Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra) en Ciudad Juárez. Pero, por otra parte, también le dio cabida a Filiberto Ortiz Amador, conocido como “El Pinto”, director de la Unidad de Información para la Prevención del Delito de la Comisaría de Seguridad Pública, a quien organizaciones civiles defensoras de derechos humanos lo identifican como un transgresor y torturador de activistas durante su paso por la extinta Secretaría de Seguridad Pública del Estado.

En Jalisco, Ortiz Amador fue el policía más acusado de aplicar métodos de tortura contra los altermundistas de aquella megamarcha de mayo del 2004 celebrada en la principal arteria de Guadalajara en el marco de la cumbre de jefes de Estado de Europa y América Latina. César Naranjo, pintor nuevoleonés que estuvo en esa protesta y fue detenido, relató al diario La Jornada que antes de ser enviado al penal de Puente Grande policías estatales los golpearon en la cabeza, usaron bolsas de plástico para asfixiarlo y le aplicaron descargas eléctricas en los testículos, todo bajo la supervisión de “El Pinto”.

A todo esto, Morfín Otero ha preferido guardar silencio para no opacar a su líder, Enrique Alfaro.

  1. Inseguridad a la alza

Y ya que se habla de seguridad pública, la criminalidad y los delitos de alto impacto se le han salido de control al mandatario tapatío. Aunque la responsabilidad es compartida por los distintos niveles de gobierno, el edil de Guadalajara se ha empeñado en culpar al nuevo sistema adversarial de justicia penal de facilitar la salida de los presuntos delincuentes. De acuerdo con datos presentados por la propia Policía Municipal Preventiva, el delito de homicidios se disparó durante el 2016 a un 96 por ciento. El asesinato en agosto pasado del joven estudiante de la Universidad de Guadalajara, Francisco Quezada, a manos de un sujeto que le hurtó su teléfono celular en las inmediaciones del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería (CUCEI) conmocionó a la sociedad tapatía.

La Agencia Metropolitana de Seguridad —encabezada por el emecista Marco Valerio Pérez—, que se supone debería coordinar las acciones de las policías municipales, ha sido un completo fracaso.

  1. Arte

El descontento por la pobreza visual volvió a ocurrir entre los tapatíos, y esta vez no fue por la creación de la marca Guadalajara, sino por el programa de arte urbano que incluye una serie de esculturas gigantes a instalarse en distintos puntos de la ciudad, y que en opinión de algunos críticos son de muy mal gusto. Primero fue “La Pluma” del artista Pedro Escapa, supuestamente en honor a los periodistas caídos; luego “Sincretismo”, del artista Ismael Vargas, cuya obra provocó la ira de un sector de la grey católica y del Arzobispado de Guadalajara por presuntamente atentar contra la imagen de la Virgen de Guadalupe. Pero la mayor polémica está concentrada en el artista plástico y cantante de Cuca, José Fors, luego de que el Ayuntamiento comprara una de sus esculturas en 4.5 millones de pesos, adjudicada en forma directa por el Comité de Adquisiciones.

No es el único pago que le han hecho al cantante. El viernes 15 de septiembre, el diario Mural reveló que el municipio le pagó un millón de pesos por la presentación de su disco ‘Semen’ en un concierto que ofreció en la Plaza Juárez el pasado 9 de julio. El cheque por el millón de pesos salió a nombre de Producciones Asesinas, S.A. de C.V., —empresa que  dirige José Fors— bajo el concepto de “Subsidio para el Fomento a la Cultura y las Tradiciones”.

  1. Medios basura

Es de sobra conocida la repelencia de Enrique Alfaro Ramírez a la crítica que ejercen los medios de comunicación. Cuando fue candidato a la alcaldía de Tlajomulco de Zúñiga advirtió al reportero Gerardo Romero del periódico Así Ocurrió de dicho municipio con “romper su madre” si continuaba inventando cosas. Como alcalde de Guadalajara su actitud no ha cambiado. Durante  la inauguración de una obra pública en la colonia Lomas del Gallo el pasado mes de junio, Alfaro Ramírez tronó y llamó basura a los medios informativos.

“Yo quiero ver a todos esos que escriben tantas cosas de mí, al periódico MURAL, a NTR, a Crónica, a todas esas basuras que escriben cosas todos los días denigrando, ofendiendo, atacando, quiero ver qué han hecho ellos, que le llegue a los talones a esto para cambiar la realidad, ¿qué han hecho aparte de criticar, atacar, ofender, mentir?, eso hay que cambiar y decirles basta”.

  1. Ratificación y derroche

Si  algo ha presumido Alfaro Ramírez, es el ser un gobernante 100 por ciento ciudadano, sin afiliación política o partidista, así como de su alta popularidad entre los tapatíos rumbo a los comicios del 2018. Sin embargo, para demostrar ese músculo ha recurrido a gastos exorbitantes y electoreros, a pesar de que en abril pasado el pleno del cabildo aprobó una serie de medidas de austeridad con la finalidad de ahorrar al menos 45 millones de pesos.

Tan sólo en Guadalajara el ejercicio de ratificación de mandato tuvo un costo de 3 millones de pesos —según datos de la presidenta de Consejo de Participación Ciudadana en Guadalajara, Margarita Sierra—, y para su segundo informe de gobierno celebrado en la Expo, el edil se gastó poco más de 1.7 millones.

En sintonía con el primer edil, Margarita Sierra, expresó que le daba flojera responder cuánto se gastaría en dicho ejercicio.

“¡Ay, que flojera me dan! Están cómo en la feria, ¿cuánto es el presupuesto? O sea, así son, ¡ay, qué flojera!”.

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