¿Alianza ciudadana o conveniencias partidistas?

439
0
Compartir

Salvador Cosio-08Se anunció el acuerdo de conformar el famoso Frente Amplio Democrático para participar en la elección presidencial a efectuarse el domingo 1 de julio de 2018, firmado entre el PRD, el PAN y PMC. ¿Cuál es la realidad de cada uno? 

En el PAN existe un  severo problema para la dirigencia nacional. Ricardo Anaya, quien encabeza a Acción Nacional, está recibiendo embates por sus notorias aspiraciones personales a obtener la candidatura presidencial por su partido y, ahora además, quizá lograr ser el abanderado del frente amplio. Anaya es aquejado por las críticas en relación a la supuesta gran fortuna personal y familiar, además que se le salieron de control varios Senadores de su partido; algunos de ellos encabezados por el llamado “grupo calderonista” en la Cámara Alta, encabezados por Ernesto Cordero. A dicho grupo se le acusa de haber pactado con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el fin de no acatar la indicación de apoyar a una Senadora panista, específicamente elegida por su partido para encabezar la Presidencia de la Mesa Directiva del Senado, para el periodo ordinario de sesiones que recién inició. Se aliaron, pues, para obtener el voto de los Senadores del PRI y elegir una mesa directiva distinta a la acordada por la dirigencia panista con sus legisladores en el Senado, eligiendo Presidente del Senado a Ernesto Cordero, provocando un sisma en su partido. Hay profunda división y fuerte golpeteo entre los grupos que impulsan a los diversos aspirantes presidenciales panistas más importantes; de ellos destacan Ricardo Anaya, Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle, además de algunos emergentes como Juan Carlos Romero Hicks y Luis Ernesto Derbez Bautista, recién incorporados a los reflectores.

En el PRI, cuyo dirigente real, que no líder, es el Presidente Enrique Peña Nieto, persisten los jaloneos entre los priistas empoderados por su cercanía a Peña Nieto como lo son Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong, con los diversos grupos de priistas de la vieja guardia o de época intermedia y moderna pero no ligados estrechamente al Presidente y sus adláteres. El jaloneo es entendible: está de por medio la designación del candidato del PRI a la Presidencia de la República, toda vez que los cercanos a Peña y sus subalternos de mayor cercanía buscan, al designarse al candidato, evitar se suscite cualquier barrunto de reproche o reclamo que genere ruptura de la forzada unidad.

Esto debido a que, como se acostumbra, Peña habrá de procurar imponer directamente y sin obstáculos a su candidato a sucederlo.

Ello seguramente generará disturbios pues hay inconformidad al percibirse que quizá sólo uno del gabinete de los que se menciona podría tener alguna posibilidad de éxito en la elección, y no es precisamente el favorito de Peña. Sin embargo, en el fondo, también buscan romper el esquema tradicional y evitar siga siendo el gran elector el Presidente. 

La decisión está ya a punto de concretarse y, al parecer, hay una gran posibilidad que el ungido sea el actual Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio Meade Kuribreña, de quien se dice es apartidista. No obstante, Meade tiene entre sus antecedentes haber sido alto funcionario en los gobiernos panistas que encabezaron Vicente Fox y Felipe Calderón, siendo en este sexenio cuando culminó como titular de la SHCP. También, a Meade se le advierte cercano a los panistas, al sector empresarial y financiero, además de a sectores de derecha y centro derecha. El otro personaje fuerte es el titular de la Secretaria de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. A él lo apoyan políticos priistas más identificados con el priismo tradicional de centro y centro izquierda, pero sin ser tampoco el recipiendario de los respaldos más sólidos de la clase política priista tradicional o vieja guardia. Este sector del PRI considera a Osorio Chong como errático y hasta culpable de los desatinos gubernamentales; no obstante, es probable que lo vean como una mejor opción que Meade del que recelan por su cercanía con el panismo. A pesar de esto, existen grupos que consideran mejor perfil al Secretario de Salud, José Narro Robles. Narro ha sido Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ex sub Secretario de Gobernación; es un priista antiguo y fungió como a presidente de la Fundación Cambio XXI (hoy Fundación Colosio); además, es considerado un político de izquierda moderada más cercano a la sociedad. Tiene vínculos con los sectores académico, cultural y artístico, así como en la comunidad universitaria y del ambiente médico; ello le permite que se le vea de buena manera en los segmentos priistas tradicionales.  

Está, además, el conjunto de grupos que pugnan para que el Presidente deje de ser el gran elector. Quieren, dichos grupos, que la elección del candidato se haga con mayor apertura a la militancia y los grupos liderados por políticos con influencia en gremios. No quieren, pues, que sea el Presidente ni los liderazgos alejados de la militancia y las regiones, los que definan la candidatura presidencial por el PRI. 

Hay que advertir que no han quedado claro los términos en que se genera el entramado del Frente Amplio; se habla de un compromiso no realmente electoral, sino eminentemente de orden programático de cara a la conformación de un programa y planes de gobierno a los que los partidos se estarían comprometiendo en caso de alcanzar la Presidencia de la República. En los próximos días se estará develando el esquema a detalle de lo que ahora sólo es un avance en el ánimo de cumplir con lo que la legislación electoral señala. 

Compartir

Dejar un comentario

WordPress Image Lightbox