MC se mete autogol con ratificación

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Los alcaldes metropolitanos de MC.

Los alcaldes metropolitanos de MC.

En relación al reciente ejercicio de ratificación de mandato realizado por los Alcaldes del Partido Movimiento Ciudadano (PMC) en Jalisco, la gran polémica es si en realidad metieron gol o fue quizá un autogol, ya que las evidencias de vicios del procedimiento y los números flacos de la participación pueden ser usados para establecer una valoración que determine fue poco útil y hasta desacreditante.

Dicen en el pueblo que no hay que hacer cosas buenas que parezcan malas ni malas que parezcan buenas. Eso podría aplicarse al citado “Ejercicio de Ratificación de Mandato” prohijado por el PMC en Jalisco, al haber promovido que dicho acto se contemplare en los reglamentos municipales de los 25 Gobiernos municipales que, postulados por ese partido, detentan el poder público en igual número de municipios de los 125 que tiene dicha entidad. El compromiso de someterse a la ratificación popular para que, de ser aprobados, siguieren en el cumplimiento del encargo público, lo hicieron los actuales Alcaldes emanados del PMC cuando, estando aún en campaña y buscando el voto para lograr ser electos, expresaron: “pondremos nuestro cargo a disposición de los ciudadanos, a fin que ellos decidan si nos quedamos o nos vamos”.

No se puede dejar de aceptar  que es positivo exista un esquema legal mediante el cual el pueblo pueda desechar a los malos gobiernos, o en su caso, señalen fehacientemente que aprueban la labor de una autoridad. El tema en este caso es si la forma y tiempos son los adecuados, ya que la polémica se centra en que actualmente coexisten dos esquemas que podrían ser útiles y/o legales para ese cometido: la revocación de mandato vigente en la legislación estatal de Jalisco, éste es un procedimiento para el que existen reglas y se debe efectuar por la autoridad electoral formal, en este caso el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), utilizando el padrón electoral oficial y los mecanismos más o menos eficientes y creíbles con que cuenta. El segundo esquema es el procedimiento de posible ratificación de mandato que, acorde a lo que se plasmó como una oferta electorera en el discurso de campaña del PMC, se incluyó a petición de la dirigencia de este partido en los correspondientes reglamentos municipales de los gobiernos municipales encabezados por dicho PMC. Esta ratificación se realiza por un Comité municipal de participación ciudadana; éste es nombrado por las propias autoridades municipales que buscan se desahogue el procedimiento mediante el que procuran ser avalados y permanecer en su encargo, todo ello al haber sido validados por ciudadanos que acuden a las urnas vigiladas por personas designadas directamente por el citado comité municipal y sin que medie el posible control de participación para votar. Y es así porque no se utiliza el padrón: basta que los ciudadanos se presenten en cualquiera de las casillas instaladas y votar mostrando la credencial de votar con fotografía que emite el Instituto Nacional Electoral (INE), pero se hace sin ninguna verificación o certificación de autoridades electorales. Estas últimas, aunque tienen problemas de credibilidad, están más capacitadas y tienen más valía que los que integran el comité designado directamente por quienes aspiran a ser evaluados positivamente; además, está la posible incertidumbre en cuanto a la cantidad de ocasiones que algún ciudadano pueda acudir a votar y de la forma en que se contabilizarán los sufragios emitidos.

Los alcaldes metropolitanos de MC: Pablo Lemus, Enrique Alfaro, Maria Elena Limón y Alberto Uribe.

Pablo Lemus, Enrique Alfaro, Maria Elena Limón y Alberto Uribe.

Otro enfoque que ha generado polémica es el alto costo de los ejercicios de ratificación de mandato que se realizaron en los 25 ayuntamientos encabezados por el PMC en Jalisco. También levanta sospechas la oportunidad de hacerlo justo antes del inminente inicio del año electoral que comienza ya el 8 de septiembre próximo; además, muchos de los que como alcaldes ahora se someten al posible escrutinio ciudadano, y que seguramente serán validados salvo inesperada sorpresa, muy pronto habrán de pedir licencia para poder ser postulados como candidatos a otro encargo, y el gasto enorme del polémico ejercicio de ratificación será inútil. Lo ideal sería que, al ser ratificados, permanecieran obligadamente en el cumplimiento de su encargo y no someterse a la ratificación porque, posteriormente, dejarían sus puestos con el fin de ser precandidatos a otros puestos de elección popular; y, luego entonces, este evento sólo les serviría de insana y cínica promoción personal como posible acto anticipado de campaña.

Y ése es el caso concreto del Alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez. Es absolutamente sabido que muy pronto dejará su actual encomienda para ser el precandidato único de SU partido, el PMC, a la Gubernatura de Jalisco; y poco después será ungido como candidato oficial de dicho partido para contender en los comicios del primer domingo de julio de 2018. Lo mismo se dice de otros de ellos, como el caso de los  actuales Alcaldes de Zapopan, Jesús Pablo Lemus Navarro, y Puerto Vallarta, Arturo Dávalos Peña: todo indica que buscan denodadamente la reelección en su actual encomienda. Quien escapa, quizá, a esa tesitura es la alcaldesa de San Pedro Tlaquepaque, María Elena Limón, de quien se afirma no tiene condiciones para buscar la candidatura del PMC a la reelección: no le queda otra opción que permanecer en su encargo y culminar su administración municipal.

Insisto: el proceso debió haber sido conducido por el IEPC y no por las personas nombradas por los mismos que se sometieron al escrutinio público. Aquellos que se enfrentaron a la supuesta evaluación social, no deben burlarse de la ciudadanía, y de ser aprobados, deben entonces permanecer forzosamente en el adecuado cumplimiento de su encargo público para el  que fueron electos. Si en mente tenían abandonarlo para ser aspirantes a otro empleo mejor, no debieron involucrarse en el polémico ejercicio de autoevaluación a fin de no beneficiarse con la promoción de imagen usando el dinero público para engordar su posibilidad electoral posterior.

Al margen de que, en efecto, hay quizá tanto buen como mal trabajo de los alcaldes del PMC en Jalisco, debe analizarse a fondo y rescatarse lo positivo del ejercicio para consolidarlo y hacerlo útil, además de confiable. Creo que el realizado por el PMC debió llamarse quizá “confirmación” y no “ratificación”, ya que se presta a bromas populares: dicen en el barrio “a los santos se les santifica y a las ratas se les ratifica”. Como era lo esperado, fueron declarados ratificados los alcaldes por el Consejo Municipal que, designado por ellos mismos, organizaron el ejercicio de ratificación de mandato. Fue declarado que obtuvieron aprobación con un número significativo a favor en el porcentaje de participantes, lo que era de esperarse dado las condiciones bajo las que se organizó el ejercicio democrático prohijado por el PMC en Jalisco.

Pero lo importante será entonces analizar si, en efecto, fue un ejercicio del que puedan presumir haber salido airosos en razón que haya sido exitoso.

O fue a acaso, por el contrario, un fracaso, ya que sin duda el resultado es en gran medida tan polémico como lo fue el propio proceso.

Los municipios que gobiernan autoridades emanadas del PMC en Jalisco son: Acatlán de Juárez, Atenguillo, Cihuatlán, El Limón, Etzatlán, Gómez Farías, Guadalajara, Jilotlán de los Dolores, Jocotepec, Juanacatlán, Mixtlán, Ocotlán, Pihuamo, Puerto Vallarta, San Martín Hidalgo, San Sebastián del Oeste, Techaluta de Montenegro, Tepatitlán de Morelos, Tlajomulco de Zúñiga, San Pedro Tlaquepaque, Tuxcueca, Zacoalco de Torres, Zapopan, Zapotlán el Grande y Zapotlanejo.

Es de considerar, al valorar el resultado, el escaso número de participantes en el ejercicio: sólo pudo obtenerse el sufragio de menos del 50% del número de ciudadanos que esperaban los ediles que, “valientemente”, se sometieron al ejercicio de ratificación. Ello acorde al número de boletas que se decidió imprimir y que fueron las correspondientes a un número menor del 40% de los ciudadanos que ejercieron su derecho a votar en las elecciones constitucionales efectuadas el primer domingo de junio de 2015.

Si se analizan cifras, parece que ganó el abstencionismo, ya que el número de boletas que se imprimieron fue muy inferior al número de ciudadanos en la lista nominal de electores, y de ellos fue, además, bajo el porcentaje que decidió acudir a votar.

Como ejemplo es interesante señalar que, en el caso de Guadalajara, al alcalde Enrique Alfaro lo ratificó un número de personas que apenas podría llegar a ser considerado cercano al seis por ciento del número de electores en el municipio de Guadalajara: la lista nominal de electores se sitúa por arriba del millón doscientos cincuenta mil ciudadanos, y los sufragios que se dice alcanzó a favor Alfaro Ramírez son mucho menos de los que lo eligieron en 2015 (más de 330 mil personas); ahora, apenas ha sido aprobado por un número cercano a los 75 mil ciudadanos, que sin descontar los que votaron varias veces ante el laxo control, significa un monto casi cinco veces menor.

Como hemos dicho, ha generado gran polémica el costo de los ejercicios de ratificación de mandato que se realizaron en los 25 ayuntamientos encabezados por el PMC en Jalisco. También es polémica la oportunidad de hacerlo justo antes del inminente inicio del año electoral que recién ya ha iniciado; además, muchos de los alcaldes que se sometieron al posible escrutinio ciudadano y que fueron validados, muy pronto habrán de pedir licencia para poder ser postulados como candidatos a otro cargo. Así, el gasto enorme del polémico ejercicio de ratificación será inútil pues muy pronto dichos alcaldes habrán de separarse del cargo para aspirar a otro.

Cabe volver a generar la inquietud: ¿fue el cacaraqueado ejercicio de ratificación un acierto para los alcaldes emanados del PMC o fue un fracaso para ellos y su partido? El paso del tiempo y el comportamiento del electorado en las urnas lo dirán. Lo cierto es que, de entrada, parece que el PMC no mostró músculo para llevar cientos de miles de votos a las casillas en el marco del ejercicio de ratificación; y tampoco el Partido Revolucionario Institucional (PRI) pudo, o no supo, o no quiso mostrar que tiene capacidad de movilización para haber motivado a cientos de miles de ciudadanos a emitir un voto contrario a la ratificación, reprobando a los 24 Alcaldes que llegaron y gobiernan tras haber sido postulados por el PMC en Jalisco.

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