Chamaquean a políticos con títulos patito

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Enrique Michel recibiendo su doctorado en el Senado. “El Senado lo reconoció”, sostuvieron algunas publicaciones.

Enrique Michel recibiendo su doctorado en el Senado. “El Senado lo reconoció”, sostuvieron algunas publicaciones.

ASOCIACIÓN CIVIL ENGAÑA A FIGURAS PÚBLICAS: ‘RECIBEN EL MISMO PRIVILEGIO QUE AQUELLOS QUE OBTIENEN SU DOCTORADO ACADÉMICO DE FORMA CONVENCIONAL’, AFIRMA

Por Jorge Covarrubias

¿Sólo terminó la secundaria o el bachillerato y se quedó con ganas de seguir estudiando, pero por circunstancias personales no logró continuar su formación escolar? ¿O es usted una persona de dudosa reputación que se ha visto envuelta en escándalos de presunta corrupción? No se preocupe, ninguna de las anteriores causas son una limitante para que la Fundación Honoris Causa A.C. lo proclame con el título de Doctor Honoris Causa.

Aunque tal reconocimiento no tiene ninguna validez académica, los promotores del mismo consideran que sí, y aseguran que incluso puede equipararse a los que otorgan las instituciones educativas. En su página de internet fundacionhonoriscausa.com se lee: “Históricamente un doctor honoris causa recibe el mismo tratamiento y privilegios que aquellos que obtienen su doctorado académico de forma convencional”.

Es así que la A.C. no ha tenido empacho en entregar el título de Doctor Honoris Causa a decenas de políticos, empresarios y conductores de televisión que usted, amable lector, bien podría cuestionar por su pobre contribución social o bien porque han estado inmiscuidos en escándalos políticos y mediáticos.

Uno de los casos más recientes es el del fabricante de dulces, Enrique Michel Velazco, quien aspiraba a convertirse en el candidato de Morena al Gobierno del Estado, y ha sido objeto de críticas y escarnio público por su forma tan excéntrica de festejar sus cumpleaños.

Michel Velasco fue investido con el Doctorado Honoris Causa el 3 de junio del 2016 en el Senado de la República por impulsar a sus trabajadores a que concluyan sus estudios de secundaria y preparatoria; sin embargo, fuentes cercanas al empresario aseguran que éste  suele ser prepotente con sus empleados.

El empresario dulcero incluso le ha sacado provecho al título de Doctor que le otorgó la Fundación Honoris Causa: se ha dado el lujo de firmar algunos desplegados en el diario Mural con su nueva distinción. Michel es, incluso, el representante de la Asociación Civil en Jalisco.

Tardelli al entregarle a Alberto Tejeda su Doctorado.

Tardelli al entregarle a Alberto Tejeda su Doctorado.

Marco Tardelli Rhomemut es el presidente de la Fundación que reparte esos doctorados a diestra y siniestra. Es un personaje del que poco o nada se ha escrito en la prensa, a pesar de que sus ceremonias de premiación han acaparado los reflectores de los medios de comunicación, dado que entrega tales reconocimientos en recintos legislativos de todo el país, confundiendo a la opinión pública al dar por hecho que son el Senado o el Congreso quienes entregan dichos títulos…

Marco Tardelli pasa inadvertido. Sin embargo, algunos allegados a su entorno mencionan que la Fundación Doctorado Honoris Causa le ha servido para tejer redes políticas y sacar provecho de ellas. Una de sus intenciones es hacerse cargo de la impartición de “yoga deportiva” en los planteles de educación básica, y para lograrlo, ha recurrido a diversos diputados. En el Congreso de la Unión, la legisladora del partido Morena, Norma Xóchitl Hernández Colín, presentó una iniciativa de ley desde el año pasado para que se reforme la Ley General de Educación y se obligue a las escuelas la impartición de yoga con la finalidad de combatir la obesidad y el bullying infantil.

En el estado de Morelos, Tardelli impulsa esa iniciativa a través de la diputada Hortencia Figueroa Peralta; y en Jalisco ya tuvo acercamiento con el Secretario de Educación, Francisco Ayón López, a quien al mismo tiempo le propuso investirlo con el título de Doctor Honoris Causa. Al advertir que trataban de timarlo, el Secretario declinó el ofrecimiento.

Pero aparentemente esa reunión rindió frutos, pues en junio pasado Tardelli anunció en sus redes sociales que el titular del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (CODE), André Marx Miranda, aprobó un programa piloto para la impartición de yoga en los planteles escolares, para iniciarse en el mes de septiembre. Esa labor estará a cargo de la Federación Mexicana de Yoga Deportiva, cuya presidente es Liliana Sánchez, mujer cercana a Tardelli, de acuerdo a los testimonios recabados.

Quien introdujo a Marco Tardelli a la clase política de Jalisco es el presidente de la Fundación FIND (Fundación de Niños Robados y Desaparecidos), Juan Manuel Estrada Juárez, quien también recibió uno de sus doctorados y de hecho es el Rector del Claustro Doctoral de la A.C.; también se le relaciona con Alberto Tejeda, columnista de opinión y quien es actualmente asesor del aspirante a la gubernatura de Jalisco por Morena, Carlos Lomelí (después de abandonar al empresario dulcero Enrique Michel Velazco).

Fue precisamente él, entonces representante de la A.C. en Jalisco, quien promovió la nominación del fabricante de dulces al Doctorado Honoris Causa, junto con el ex presentador de noticias Óscar Ábrego de León, quien casualmente es miembro del Cuerpo Doctoral –también patito- de la Fundación Honoris Causa.

Alberto Tejeda primero promovió a Michel para ser Doctor, pero después del triste espectáculo que éste brindó en su cumpleaños, lo desconoció: “Tristemente hoy vi cómo un buen hombre, el segundo empresario más grande de su ramo a nivel mundial con aspiraciones de ser gobernador de Jalisco, dio un lamentable espectáculo de exceso y egocentrismo”, escribió en su red social de Facebook.

En la página web de la A.C., fundacionhonoriscausa.com, se encuentran los lineamientos generales de la misión y visión de la misma. Marco Tardelli justifica que México tiene la necesidad de “buenas noticias”, y existe una gran cantidad de “héroes anónimos” que merecen el reconocimiento. Sin embargo, esa laxitud y poca transparencia en sus procesos internos de designación ha provocado un abuso y vulgarización del título honorífico que tradicionalmente correspondía entregar sólo a las universidades quienes, después de un análisis riguroso, eligen a personas eminentes.

La A.C. no ha tenido reparo en condecorar con ese nombramiento a artistas de la farándula, políticos, empresarios, deportistas, conductores de televisión, presentadores de noticias y otros personajes de la vida pública, trivializando así una distinción que muchos se han ganado a pulso y a base de años de estudios y sacrificios profesionales. Fuentes allegadas al círculo de Tardelli aseveran que maliciosamente usan la reputación de éstos para confundir a los ciudadanos y colgarse de sus triunfos.

Juzgue usted, entre la larga lista de personalidades que han recibido dicho título se encuentran el conductor de televisión Marco Antonio Regil (por su trabajo en defensa de los animales); el estilista Alejandro Loccoco; el presentador de noticias de Televisa, Miguel Ángel Collado; el secretario de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco, Netzahualcóyotl Ornelas; el senador del PRI, Jesús Casillas; el columnista, Alberto Tejeda; el cirujano plástico José Guerrero Santos; y el director de los Hospitales Civiles de Guadalajara, Héctor Raúl Pérez Gómez.

Con este último cabría preguntarse, ¿por qué la Universidad de Guadalajara, que es su casa de estudios, no le ha reconocido con tal distinción?

Los doctorados se han entregado indistintamente a través de la Fundación Honoris Causa y el Instituto Mexicano de Líderes de Excelencia (IMELE), cuyo “rector institucional” es Jorge Fernández Herrera. Y aunque en apariencia sus órganos directivos son distintos, en redes sociales siempre aparecen juntos, comparten los mismos salones legislativos para realizar sus ceremonias.

El IMELE, por ejemplo, ha doctorado al llamado caza fantasmas mexicano, Carlos Trejo; al investigador del fenómeno OVNI, Jaime Maussan; al cómico  Carlos Villagrán (conocido como Kiko), y al secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, Manuel Vallejo Barragán, por su “defensa de los derechos laborales de los trabajadores”. Otros miembros de la lista son: el magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco, Leonel Sandoval Figueroa; el ex diputado priista, Alberto Maldonado Chavarín; la velocista Ana Gabriela Guevara; el conductor de televisión Coque Muñiz; la actriz Geraldine Bazán; el cantante Laureano Brizuela; la actriz Rosa Gloria Chagoyán (mejor conocida como “Lola la trailera”); la productora Carla Estrada; el modisto Mitzy; y hasta el obispo Onésimo Cepeda.

En junio pasado el IMELE doctoró al presidente municipal de Cuquío, el médico veterinario Adrián Cornelio González Fernández. Sí, el político conocido como el ‘Layín Jalisciense’ que saltó a la fama en medios nacionales por haber reconocido en un acto público sus desfalcos a las arcas municipales en las dos ocasiones anteriores que fue alcalde del mismo municipio, una con el PAN y la otra con el Partido del Trabajo. “Aunque robemos, lo vamos a repartir; mi sueldo va a ser donado a las personas de muy bajos recursos, ¿por qué?, porque ya he robado mucho”, exclamó en un acto público. Fuentes consultadas que trabajan en ese municipio señalan que González Fernández compró el título, aunque desconocen la cantidad que pagó por éste.

Además de su Doctorado Honoris Causa, la Fundación de Tardelli maneja una presea a la que denomina Medalla Iberoamericana. Ésta se ha entregado al frontonista a mano Noé Domínguez Ponce; el artista plástico Yuri Zatarain; y al creador de una asociación para dar asesoría legal gratuita en todo el país, Tzoyectzin Chacón Gutiérrez. Pero también se encuentran deportistas como el boxeador Humberto “La Chiquita” González; la raquetbolista Paola Longoria; la ganadora del primer lugar en la Olimpiada Mundial de Matemáticas, Olga Medrano Martín del Campo; y la presidenta de la asociación civil “Alto al Secuestro”, Isabel Miranda de Wallace.

Para la Fundación Honoris Causa cualquier sujeto puede ser acreedor a su Doctorado Honoris Causa, pues sus procesos de selección interna son poco claros, opacos. Según Tardelli, presidente de esa A.C., son los propios ciudadanos los que hacen llegar sugerencias y peticiones a un Claustro de Rectores, en donde ellos deliberan y eligen quién debe ser homenajeado.

Tardelli (der.) y quienes encabezan la Fundación.

Tardelli (der.) y quienes encabezan la Fundación.

Su página web señala que, para hacer las distinciones, se basan en los protocolos que la SEP ha delineado para tales efectos; sin embargo, no menciona cuáles son y tampoco exhibe copia de los convenios que tiene con la institución.

En un intercambio de correos electrónicos con la redacción de El Respetable, Marco Tardelli aseguró que su fundación sólo ha entregado tres Doctor Honoris Causa en Jalisco; no obstante, en un sólo evento en el Supremo Tribunal del Estado entregaron ocho. Y al solicitarle los documentos que avalan la autorización del Senado o el Congreso Federal para sostener que ellos también entregan los reconocimientos, Tardelli argumentó que su Fundación sólo es “vinculante”.

Pero al invitar a sus eventos, usa los logotipos oficiales del Congreso de la Unión, del Senado de la República y hasta de la Secretaría de Relaciones Exteriores: ¿sólo por haber chamaqueado a un senador o un diputado ya puede usar los logotipos oficiales de estas dependencias?

Es una broma de mal gusto

Para el director de la Preparatoria Número 5 de la UdeG, José Manuel Jurado Parres, el título que ofrecen esas asociaciones es una “broma de mal gusto”, pues ahora a cualquier “cochera” ya le llaman universidad.

“Es una falta de respeto, déjeme que se lo diga en términos coloquiales. A mi juicio, es faltarle el respeto a una figura que debe de ser, precisamente por lo que implica, honrosa. Imagínese si yo le digo que le entregaron a Pablo Neruda un Doctorado Honoris Causa en su tiempo, o a Gabriela Mistral, o a García Márquez; bueno, usted está sabiendo la dimensión de lo que es eso y lo que significa”, dice.

“Entonces, cuando hay el abaratamiento -por razones que usted quiera- es falta de respeto a un galardón que las grandes instituciones educativas del mundo tienen en alta estima”, añade.

Precisa que la Universidad de Guadalajara tiene en su Ley Orgánica los lineamientos para otorgar eso que considera la máxima distinción que puede otorgar una casa de estudios. Explica que normalmente son los centros universitarios los que hacen sus propuestas y las envían al Consejo General Universitario donde la Comisión de Educación hace un análisis riguroso y minucioso de los nominados

El capítulo tercero del Reglamento para Otorgar Galardones y Méritos Universitarios señala los criterios, entre éstos: reconocida capacidad y honorabilidad; reconocimiento local, nacional e internacional; excelentes contribuciones en cualquier campo de las ciencias y las artes; tener un mínimo de 25 años de labor profesional (en el caso de académicos); contar con artículos, publicaciones y/o referencias periodísticas.

“Debe legislarse en torno a qué se le debe de llamar universidad porque, con todo respeto, ahora a cualquier cochera le llaman universidad. Como esto del Doctorado Honoris Causa: va a seguir habiendo asociaciones civiles de cocherita que seguirán otorgando Doctorados Honoris Causa”, refiere.

La Universidad de Guadalajara ha destacado con ese nombramiento a personajes de la talla de los escritores Luis Villoro y Fernando del Paso; al periodista Julio Scherer García; al doctor Édgar Morín; al ex presidente del IFE, José Woldenberg; al premio Nobel de Química, Mario Molina, y más de una docena de personajes que se pueden consultar en la página del Consejo General Universitario (hcgu.udg.mx).

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