Hijos de las tinieblas vs. Predicadores callejeros

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Enrique Alfaro y el ex cardenal, Juan Sandoval.

Enrique Alfaro y el ex cardenal, Juan Sandoval.

LAS DIFERENCIAS ENTRE ALFARO RAMÍREZ Y EL CARDENAL EMÉRITO DE GUADALAJARA HAN SIDO CONSTANTES

Que Enrique Alfaro Ramírez era uno de los “hijos de las tinieblas” y que el cardenal Juan Sandoval Íñiguez era, a su vez, un “predicador callejero del Apocalipsis”. Así fue el primer enfrentamiento verbal entre estos dos personajes, un viejo conflicto que se reaviva con la oposición de algunos ciudadanos a la escultura colocada en la avenida Federalismo, llamada “Sincretismo”.

Las diferencias entre Alfaro Ramírez y el cardenal emérito de Guadalajara han sido constantes y, salvo algún encuentro para tomarse una fotografía, el presidente municipal de Guadalajara ha sido de los pocos políticos que han preferido mantener distancia con Sandoval.

En aquella ocasión, el problema fueron los primeros indicios del Partido de la Revolución Democrática para apoyar en Jalisco la interrupción legal del embarazo y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sandoval Íñiguez, en el texto que publicaba en el Semanario, órgano de difusión de la Arquidiócesis de Guadalajara, calificó a los perredistas como “hijos de las tinieblas”, y llamó a sus fieles a combatirlos.

La bancada del partido del sol azteca en el Congreso local estaba conformada por Samuel Romero Valle, quien ante esos temas cuidaba su origen alteño y se mantenía al margen, así como Carlos Orozco y Enrique Alfaro. Fue éste último quien decidió responder. En esa ocasión, el ahora alcalde pidió al cardenal que dejara de “actuar como predicador callejero del Apocalipsis intentando imponer una moral pública. Que deje de confrontar irresponsablemente a los jaliscienses. Que deje de utilizar a los fieles católicos para asuntos que son estrictamente políticos porque pertenecen al ámbito de la razón y no al mundo de la fe”.

Luego, ya siendo alcalde de Tlajomulco de Zúñiga, Enrique Alfaro cuestionó que el gobierno del estado destinara recursos públicos a organizar una comida en la plaza de la Liberación para el cardenal Juan Sandoval. En esa ocasión, dijo que “hay muchas cosas que tendríamos que resolver antes que pensar en homenajes; creo que a quien más afecta este tipo de situaciones es al propio cardenal, que le genera un ambiente de críticas y molestias en un sector de la sociedad”.

Las diferencias se vieron atenuadas por una reunión en casa del cardenal, cuando Enrique Alfaro era candidato a la alcaldía de Guadalajara, que no tuvo demasiada difusión, y por la salida de Sandoval Íñiguez de la titularidad del Arzobispado de Guadalajara, lo que redujo de manera considerable su presencia en los medios de comunicación.

El más reciente enfrentamiento se da en torno a la instalación de la escultura Sincretismo sobre el camellón de la avenida Federalismo, a unas cuadras del templo de El Refugio. Se trata de una obra del artista Ismael Vargas, quien combinó elementos de la virgen de Guadalupe y la diosa Coatlicue.

Sandoval Íñiguez salió del silencio que había mantenido durante meses, para asegurar que con esa escultura se ofende a los católicos y convocó a una marcha de protesta. Junto con él, algunas organizaciones de derecha y católicas también empezaron a moverse.

Las organizaciones de derecha son las mismas que en otras ocasiones se han movilizado en torno a temas como el aborto y los derechos de las personas homosexuales. Por ello, un actor muy importante en la organización de las protestas ha sido el ex secretario de Gobierno, el panista Fernando Guzmán Pérez Peláez, quien al igual que en otras ocasiones, se mueve tras bambalinas, reuniéndose con actores políticos y representantes de los medios de comunicación, pero sin aparecer de manera frontal.

La obra "Sincretismo".

La obra “Sincretismo”.

Fernando Guzmán no solo ha sido un férreo defensor de estos temas, sino que además tiene una rencilla previa con Enrique Alfaro, pues sostiene que su partido lo abandonó en las elecciones de 2012 para apoyar al entonces candidato de Movimiento Ciudadano al gobierno del estado.

Según algunos emecistas, esta postura de grupos de católicos y de derecha, ha sido aprovechada también por el Partido Revolucionario Institucional, que bajo el agua azuzó a la movilización del domingo, pensando en la jornada de ratificación de mandato a la que se sometería Enrique Alfaro.

La obra forma parte de un proyecto de intervención artística en la ciudad, que representará un costo de alrededor de 40 millones de pesos, según ha dado a conocer el propio Enrique Alfaro. Este punto también ha sido cuestionado, pues se asegura que habría antes otras prioridades en la ciudad, además de afirmarse que no hubo transparencia en la definición de los artistas que fueron seleccionados.

Los cuestionamientos se centraron en otra obra, la cabeza que instalaría José Fors junto al templo de Aranzazú, proyecto detenido porque no hubo autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Pero el proyecto de Enrique Alfaro también ha tenido sus defensores. Uno de ellos fue Fernando González Gortázar, quien en una columna aseguró que “el arte y la belleza son artículos de primera necesidad, aunque haya personas que todavía no lo sepan”.

En su texto, González Gortázar recuerda a Saturnino Herrán y su trabajo inconcluso Nuestros Dioses, en los que fundía a la diosa Coatlicue con un cristo crucificado. Eso fue en 1918 y hubo menos polémica que ahora, afirma. Su conclusión es que se trata de un movimiento de ataques verbales, impulsado por inquisidores con el pretexto del derecho de creencia religiosa, pero que solo crea “una sociedad de rispideces, confrontaciones y odio en nombre de un Dios del amor”.

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