“LOZOYAGATE” MANCHA EL 2018

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Emilio Lozoya recibió un soborno de Odebrecht.

Emilio Lozoya recibió un soborno de Odebrecht.

LOZOYA SE HA CONVERTIDO EN EL ÚLTIMO ALIADO DE PEÑA NIETO; RESALTA NUEVO CASO DE CORRUPCIÓN

El Presidente Enrique Peña Nieto hace unos pocos días era una especie de Rockstar presumiendo el éxito del cónclave general de su partido,  pero ahora ha vuelto a caer en el descrédito pues nuevamente el crimen, corrupción e impunidad cimbran a su administración y régimen político pues inunda el escenario el famoso ‘caso Odebrecht’ que había sido evadido en Mexico, siendo el gobierno federal precursor en cuanto a que el tema quedaré incólume al vendaval desatado por dicho espinoso asunto en muchos otros países de Latinoamérica.

El escándalo por el tema Odebrecht ha enturbiado tanto ambiente cómo escenario que para Peña parecía dejar de ser negativo tras que a pesar de los malos augurios se realizó la Vigésimo segunda Asamblea Nacional de su partido el Revolucionario Institucional (PRI) sin el surgimiento de conflictos que hubiesen puesto en riesgo la estabilidad de ese instituto político por los barruntos que se presumía habrían de surgir merced a las inconformidades de varios grupos de importante influencia política al seno del partido tricolor que se pensaba podrían haber suscitado un cisma, especialmente por la lucha en pos del control de la sucesión presidencial en cuanto a formas, tiempos, personajes y el turbio escenario sobre el futuro de ese partido, que tiene cómo verdadero guía al Presidente Peña a través de a quién tiene cómo gerente en turno de la dirigencia nacional de nombre Enrique Ochoa Reza, ya que no son pocos los liderazgos nacionales y regionales que impulsaban la rebelión buscando apertura en las decisiones así como restArle fuerza a la potestad metaestatutaria del Primer Mandatario de ser el gran elector de quién será su candidato a sucederlo.

Todo era jolgorio para Peña Nieto tras haber conseguido su objetivo en cuanto a desahogar sin sobresaltos la famosa Asamblea Nacional priísta y desbaratar cualquier candado que le impida imponer a un personaje del más alto grado de sumisión hacia el cómo candidato presidencial, cuando de repente surge de nuevo el escándalo.

Tres exdirectivos de la constructora brasileña Odebrecht han manifestado ante autoridades que el exdirector General de Petroleos Mexicanos (PEMEX) Emilio Lozoya Austin recibió más de 10 millones de dólares en sobornos entre 2012 y 2016 para facilitar la firma de contratos.

Según el influyente diario brasileño O’Globo, las declaraciones son de Luis Alberto de Meneses, Luiz Mameri e Hilberto da Silva, funcionarios de la constructora que accedieron a colaborar con la justicia a fin de obtener reducción de sanciones, por lo que de acuerdo a los testimonios de dichos tres funcionarios dé Odebrecht inculpados por la justicia brasileña así cómo por la información existente en documentos tales como copias de las transferencias electrónicas, órdenes de pago de los bancos, vídeograbaciones y correos electrónicos, se podría constatar que el nombre de Emilio Lozoya aparece vinculado a diversas operaciones ilícitas. Los documentos y testimonios apuntan que Lozoya Austin recibió 4.1 millones de dólares entre abril y noviembre de 2012, lapso que sería durante y después de la campaña presidencial de ese año y los declarantes aseguran que ese dinero se canalizó hacia Lozoya, quien estaba a cargo en el área internacional de la campaña del entonces candidato priista.

La información que el periódico brasileño afirma existe en los expedientes de la pesquisa incoada en Brasil por los delitos ocurridos merced a los turbias acciones de la edificadora al efectuar sobornos y diversas operaciones fuera de la ley, el responsable de la polémica constructora brasileña para operaciones en México Luis Alberto de Meneses, declaro que en el mes de marzo de 2012 Lozoya le dio el nombre de una empresa offshore en las Islas Vírgenes Británicas para que a partir de esa epoca se realizaren los pagos a la cuenta de dicha empresa creada para las artimañas y fue así como las transferencias fueron operadas en abril de ese año, una por 250,000 dólares y otras de 495,000 y 505,000.

Tras acceder Lozoya a la Dirección de PEMEX, Odebrecht ganó el contrato de remodelación de una refinería y según las acusaciones Lozoya Austin recibió cuatro millones de dólares, siendo que las transferencias continuaron en diciembre de 2013 y en varios meses de 2014.

Lozoya, que fue removido fulminantemente por Peña Nieto de la dirección de PEMEX entre sospechas de malos manejos financieros  en febrero de 2016, ha negado las acusaciones amagando con acciones civiles y penales contra todos los que asegura lo están acusando sin fundamento, más parece que ya no será fácil para Peña seguir protegiéndole en razón de la intensa presión social en México así como la que ejercen el propio gobierno de Brasil y muchos medios de comunicación en México y de varios países. La Procuraduría General de la República (PGR) hizo comparecer en calidad de indiciado a Lozoya Austin y habrá que ver hasta dónde llega el asunto.

Lozoya se ha convertido en el último aliado del presidente, pues le salpica un caso nuevo de corrupción.

Al inicio de su mandato, Peña Nieto proclamó la llegada de un “nuevo PRI”, que, entre otros, integraban Javier Duarte de Ochoa y Roberto Borge Angulo, ExGobernadores de Veracruz y Quintana Roo respectivamente, que han sido acusados de abuso de poder, enriquecimiento ilegítimo y malversación de fondos públicos entre otros crímenes, ambos ya detenidos, así como el también ex mandatario de Chihuahua Cesar Horacio Duarte Jackez indiciado por crímenes similares que permanece prófugo, siendo Lozoya parte de esa nueva generación de priistas en que confiaba Peña Nieto, quien por cierto hasta ahora ha guardado silencio en relación a las graves acusaciones contra su amigo Emilio.

La ficticia fortaleza sociopolitica adquirida por Peña tras la ruidosa Asamblea Nacional de su partido que le refrendó cómo omnipotente mandamás para poder imponer a su candidato ideal para sucederlo se ha vuelto a mermar con este reflujo sociomediatico del severo problema inherente a grave corrupción en torno a Petróleo, Odebretch, su antes poderoso gran amigo hoy en desgracia, así como a la remembranza social del montón de asuntos negativos que han embadurnado cochinamente de corrupción, muerte, abuso de poder e impunidad a su mucho muy accidentada gestión presidencial que ya casi llega a su fin. Se torna mucho más compleja la posibilidad de éxito para el PRI en la elección federal de julio de 2018, crisis socio política que quizá pueda amainar si el Presidente decide dejar de encubrir a sus amigos y propiciar la  elección del mejor perfil para ser el abanderado priísta en busca de la Presidencia, para lo cual se necesita inteligencia y determinación que hasta ahora no parece existir en el, que es terco y siente puede ganar de cualquier forma.

Cabe la posibilidad que en un asomo de lucidez cambie y tras entender que debe hacerlo, ordene que se finquen acciones contra Lozoya, además de las pendientes en relación a otros muchos temas espinosos y quizá así intentar recuperar algo de credibilidad y confianza de la sociedad.

El presidente, Enrique Peña Nieto.

El presidente, Enrique Peña Nieto.

Ojalá que lo ya iniciado por la autoridades se consolide y no pase cómo otros muchos asuntos fallidos, y es que fue hasta que el asunto de Odebretch  colmo el escenario internacional cayendo ya políticos y empresarios en diversos paises, y tras que se generó demasiada bulla en razón de los señalamientos en cuanto a que un alto funcionario mexicano ligado a asuntos de energía estaba fuertemente involucrado, y que un importante diario brasileño genero información inherente a las declaraciones ante autoridades ministeriales en Brasil que consolidaron la información, fue que en México se incendiara el ambiente sociopolitico y hasta entonces la Procuraduria General de la Republica (PGR) se activará y tomare cartas en el asunto del cúmulo de delitos cometidos por la constructora Odebrecht y que en nuestra patria generarse finalmente la implicación en los ilícitos del ahora ya Ex Director de Petroleos Mexicanos Emilio Lozoya Austin, lo que ahora algunos medios llaman el ‘Lozoyagate’.

A pesar de la clara intención del Presidente Enrique Peña Nieto en cuanto a procurar a cualquier costo proteger a Lozoya Austin, ya no hubo forma alguna de contener el asunto y no pudo evitarse el que ya la PGR debiere intervenir y las autoridades de esa dependencia a cargo del Procurador Raúl Cervantes Ochoa tuvieron que iniciar acciones y de entrada citar a declarar en calidad de imputado al exdirector de Pemex, lo que significa un avance por más que el señalado haya acudido y hubiere hecho uso de su derecho a permanecer callado  y reservarse a declarar hasta que sea integrada y consignada la carpeta de investigación ante un Juez Penal Federal.

Aunque inicialmente parecía no estaría en la tesitura de colaborar con la PGR dado que manifestó acremente que incluso estaría próximamente presentando denuncias penales en contra de quienes dice lo hemos injuriado al escribir falacias, Lozoya Austin cumplió en presentarse a declarar el día jueves 17 de agosto, aunque asesorado por su abogado, el exFiscal de Hierro Javier Coello Trejo, se atuvo a la garantía constitucional que le permite abstenerse de emitir declaración ante el ministerio público y aguardar a hacerlo hasta que deba ser así ante autoridad judicial.

Acorde a lo publicado por el diario brasileño O’Globo, Lozoya Austin fue señalado por tres exfuncionarios de alto nivel que trabajan en la tan polémica empresa constructora brasileña Odebrecht de haber recibido sobornos por al menos 10.5 millones de dólares pero cómo ya se ha dicho, el exdirector de PEMEX asegura que no recibió un solo dólar y además de amenazar a quienes desde los medios o los sitios y redes digitales hemos comentado sobre la presunta culpabilidad del hijo de Emilio Lozoya Thalman también ha amenazado  con demandar a sus acusadores o quienes se presume han manifestado información sobre su culpabilidad supuesta y que asegura el señalado que es falso y son los ex funcionarios de Odebrecht de nombre Luis Alberto de Meneses, Luiz Mameri e Hilberto da Silva, que aducen haber obtenido a cambio de los sobornos jugosos contratos para modernizar, entre otras obras, la refinería de Tula, en el estado de Hidalgo.

No debe dejarse de advertir y señalar que el pasado mes de abril la PGR reservó por cinco años la información sobre los sobornos de Odebrecht a funcionarios mexicanos y ese anuncio va en el sentido de proteger a inculpados, ya que no existe justificación alguna para reservar los nombres de los corruptos ya que es imposible darle a esa información el cariz de ser tal que amenace la seguridad nacional.

El ahora llamado ‘Lozoyagate‘ que se pretendió mantener fuera de la esfera de México ya contaminó la próxima elección presidencial de 2018 pues ahora se ha mencionado con insistencia que en gran parte de los posibles sobornos que se dice recibió Lozoya coinciden con las fechas del inicio y la culminación del proceso electoral de 2012 tras del cuál se otorgó la Presidencia de la Republica a Enrique Peña Nieto y ello acendra las versiones de que ese dinero habría ido a parar a la campaña presidencial para llevar a Peña a la primera magistratura de la Nación y por más que ya el vocero presidencial lo ha pretendido desmentir calificando de perversa las versiones, no ha sido suficiente.

Recordemos que el afamado diario brasileño O’Globo y la organización civil mexicana ‘El Quinto Elemento Lab’ han desnudado los supuestos sobornos a Lozoya Austin y dicen que habrían ascendido, precisamente en ese año electoral, a por lo menos cuatro millones de dólares, suma que aunque es claro no resulta importante en relación a las cantidades que se erogan en una campaña presidencial, si son tan grandes como para incrementar ilegítimamente la riqueza de a quienes les haya sido entregada esa cantidad de dinero en contraprestación a facilitar contratos jugosos y en condiciones ilícitas para los sobornantes. ¿Será que Lozoya Austin  fue fulminantemente removido hace ya varios meses de la dirección de PEMEX por el Presidente Peña Nieto en razón de haberse descubierto esos sobornos y el enojo presidencial fuere más en razón de habérselos ocultado y quedarse con ellos el ahora indiciado?.

Otro tema que ha venido permeando es que posiblemente las transferencias que presuntamente realizó Odebrecht a Lozoya Austin se encuentren vinculadas con la red de empresas fantasmas que utilizó el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa para desviar recursos del erario público.

La organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) dio a conocer este día los estados de cuenta del Meinl Bank de Antigua –propiedad de Odebrecht- en los que se muestran siete transferencias a favor de Latin American Asia Capital Holdinh, que ha sido señalada como la empresa a través de la cual se pagaban sobornos a Lozoya Austin.

Las transferencias equivalen a 40 millones de pesos, al tipo de cambio de aquel entonces. De acuerdo con MCCI, entre octubre de 2010 y febrero de 2011 fue utilizada la cuenta 244006 del Meinl Bank, ubicado en la isla de Antigua, a nombre de la compañía ‘fachada’ Innovation Research Engineering and Development Ltd, para enviar casi un millón de dólares a una empresa “

” establecida en Poza Rica, Veracruz, de nombre Blunderbuss Company SA de CV, detrás de la cual opera una red de prestanombres vinculada al Gobierno veracruzano cuando fue encabezado por Duarte de Ochoa. La cuenta de Meinl Bank era utilizada por Odebrecht para ocultar el pago de sobornos a políticos latinoamericanos, señala MCCI.

El tema ‘Odebrecht’ y especialmente lo relativo a Emilio Lozoya seguramente seguirá generando información, suspicacias, sospechas y acciones cívicas, manifestaciones sociales y consecuencias penales, acarreando también las correspondientes consecuencias políticas y electorales.

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