Omisiones, enredos y dudas

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Conforme sigue la cuenta regresiva en el gobierno de Aristóteles Sandoval Díaz, queda menos claro a qué juega en el caso de la presa El Zapotillo. El 29 de junio pasado informó que la cortina se construirá a 105 metros, tomando como base el estudio que hizo la UNOPS. Sin embargo, más de un mes después, no ha sucedido nada.

Antes del anuncio del gobernador, este proyecto hidráulico, que consiste en la presa ubicada en el municipio de Cañadas de Obregón y un acueducto que llevará el agua desde este punto hasta la ciudad de León, Guanajuato, se encontraba detenido.

En el caso de la presa, la cortina llegó hasta unos milímetros antes de los 80 metros, porque la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió una resolución, por una controversia constitucional que promovió el Congreso del Estado.

Esa sentencia emitida por la Corte se refiere a la obligación que tenía el ex gobernador Emilio González Márquez de pedir autorización al Congreso del Estado para firmar un acuerdo de distribución del agua con los gobiernos de Guanajuato y federal, que trascendería su Administración.

Es decir, la altura de la presa se detuvo por un error cometido por el propio Gobierno del Estado, que no se ha subsanado.

El mismo día que el gobernador hizo el anuncio sobre los 105 metros de la cortina, aseguró que habría un nuevo acuerdo sobre la distribución del agua. Según se desprende de su discurso, ese acuerdo buscaría dos puntos favorables para Jalisco: que el estado obtenga  76 por ciento del agua y que no llegue ni una sola gota a Guanajuato, si antes no se garantizó que de El Zapotillo se lleve el líquido a la zona metropolitana de Guadalajara y a los municipios de Los Altos.

En declaraciones posteriores, también aseguró que para firmar ese acuerdo, no necesitaba la autorización del Congreso.

Los días han transcurrido y el mandatario no ha explicado bajo qué figura podría firmar un nuevo acuerdo de distribución que, al igual que el que motivo la resolución de la Corte, trascenderá su Administración, sin que deba pedir el aval del Poder Legislativo.

Es más, el gobernador se fue de vacaciones sin que haya habido ni la más mínima señal de buscar al gobierno federal para ese nuevo acuerdo y para que se asignen recursos que garanticen la infraestructura que llevará el agua a Jalisco. Porque una grave omisión de las autoridades al hablar del proyecto ha sido que tanto los recursos para la presa como los del acueducto no incluyen los tubos que conectarán con Los Altos y con el sistema Purgatorio, que después traerá el agua a Guadalajara.

Estamos a poco más de un mes para que arranque formalmente el proceso electoral, lo que en México significa prácticamente la parálisis de los gobiernos, pues la mayoría de los temas se detienen o simplemente se congelan ante las diferencias partidistas.

Con todo esto, no queda claro qué necesidad tenía el gobernador de volver a entrar en conflicto con los municipios y comunidades que resultarán afectadas con este proyecto, en particular con los poblados que serán inundados por la presa. Al final, parece tener razón Gabriel Espinoza, quien el día del anuncio obligó al gobernador a interrumpir su discurso y salir entre guaruras, y aseguró que Temacapulín no se inundará.

El representante de Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo ha reiterado que no temen ante el anuncio de Aristóteles Sandoval, pues es apenas un político que va de paso y a quien queda muy poco tiempo en el cargo.

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