Alfaro friega y friega a los medios

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Un día los insulta, otro los homenajea… Y los vuelve a insultar.

Un día los insulta, otro los homenajea… Y los vuelve a insultar.

EL ALCALDE DE GUADALAJARA VA DE PASO: LOS MEDIOS DEBEN SEGUIR CRITICANDO AL PODER

“Al periódico Mural, al NTR, a la Crónica, todas esas basuras”. Ésa fue la frase que soltó el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, con la que marcó el punto más álgido en su relación con los medios de comunicación. Antes, en el mismo discurso, se había quejado de los “medios comprados, medios mentirosos”, aclarando que lo decía “para que quede grabado”.

Al día siguiente tuvo que ofrecer una disculpa, aunque sólo por la forma, por las palabras que utilizó, pero no por el fondo. Enrique Alfaro seguramente sigue creyendo que los medios de comunicación le estorban o, por lo menos, no le sirven para lo que él quiere.

Lo curioso es que ese día no estaba molesto porque se hubiera cuestionado su trabajo, sino porque no se había reconocido su intervención en la reforma electoral y que él le hubiera dicho a sus diputados el sentido en el que tenían que votar. Los medios de comunicación, en su mayoría, habían dado el mérito al diputado independiente Pedro Kumamoto, impulsor de la iniciativa “Sin voto no hay dinero”, a quien el presidente municipal tapatío se refirió despectivamente como “ese muchacho” e ironizó asegurando que no sabía que las reformas se conseguían “con un voto”.

La relación de Alfaro con los medios de comunicación ha sido complicada. En la larga lista de desencuentros está la salida de la fuente de Guadalajara de reporteros que lo cubren todos los días y que le son incómodos; estos casos se han dado en aquellos medios con cuyos propietarios Enrique Alfaro tiene una buena relación, que le permite llamarlos para quejarse, sabiendo que tomarán medidas para complacerlo.

Los que se mantienen como sus reporteros, pero que su trabajo no le gusta, deben enfrentar todos los días sus desplantes, sus reclamos y algunas veces sus ofensas.

Enrique Alfaro y su equipo de trabajo decidieron establecer una estrategia de comunicación, en la que aseguraban no dependerían de los medios de comunicación tradicionales. A través de las empresas La Covacha, Euzen e Indatcom, se cubrieron todos los frentes para establecer un canal de comunicación con los ciudadanos, que durante la campaña a gobernador, y posteriormente en la que ganó como alcalde, resultaron efectivas.

La decisión de Enrique Alfaro de optar por sus propias empresas, a las que pese a los cuestionamientos sigue asignando contratos millonarios directos desde Guadalajara y todos los espacios en los que Movimiento Ciudadano dispone de recursos públicos, no es muy diferente a la que utilizan otros gobiernos. Es decir, cada gobierno decide cuál es la vía que va a usar para comunicarse. Algunos prefieren millonarios contratos con medios electrónicos, estructuras de corrupción con algunos medios. A Alfaro lo convencieron que ésta era una mejor opción.

Lo que sorprende es que, si renunció a atender una relación con los medios de comunicación tradicionales, les dedique tanto tiempo y espacio en sus declaraciones, y esté tan preocupado y enojado porque lo cuestionen o simplemente porque no destaquen lo que él cree que está haciendo bien.

Escultura "La Pluma".

Escultura “La Pluma”.

Porque en esa renuncia a tratar con los medios tradicionales, Enrique Alfaro rompió la comunicación que había logrado mantener con la mayoría de éstos todavía hasta antes de asumir la presidencia municipal de Guadalajara. Sus asesores, que son los mismos que operan las empresas de comunicación de los millonarios contratos, le han aconsejado que estos vínculos no son necesarios.

Es cierto que en Jalisco hay un sector de los medios de comunicación que parece tener una estrategia para denostar a su gobierno, aunque sería complicado probar que lo hagan financiados por el gobierno de Aristóteles Sandoval. El problema es que sus asesores no le han ayudado a revisar cuáles son los medios que se mueven por intereses con otros partidos (él también tiene los suyos, por cierto), y cuáles son aquellos que hacen periodismo y que simplemente lo vigilan y cuestionan, como hacen con el resto de quienes ocupan cargos públicos.

Además, Enrique Alfaro se ha quedado solo en este conflicto. Hasta hace poco, salvo algún incidente de Hugo Luna, ningún actor político de Movimiento Ciudadano ni funcionario público había salido a respaldarlo en su pleito con los medios. La mayoría ha preferido mantenerse al margen y buscar sus propias formas de comunicar, de una manera más directa y posicionados detrás de las empresas que contratan, con los medios de comunicación tradicionales.

La excepción fue el caso de Patricia Martínez, funcionaria municipal que casi ha vivido en el anonimato, quien grabó un video en redes sociales para, prácticamente, reproducir lo que antes ya había dicho Enrique Alfaro: que los medios de comunicación son mentirosos.

Antes de eso, el alcalde de Guadalajara inauguró una de sus esculturas urbanas, en la avenida Pablo Neruda, en un supuesto homenaje a los periodistas caídos en el desempeño de su función. “La Pluma”, nombre de la escultura, le ha generado cuestionamientos por el costo que se pagó y porque muchos no la consideran atractiva desde el punto de vista artístico. Sin embargo, los principales señalamientos son por el doble discurso con respecto al periodismo.

Porque en un país como México, ahogado por la corrupción y las ligas entre el poder y el crimen organizado, los medios de comunicación han jugado un papel indispensable para la democracia, la verdadera, no la que los políticos reducen al voto el día de las elecciones. Y eso tiene que seguir existiendo en Jalisco, porque Enrique Alfaro, como todos los políticos, va de paso, mientras que los medios de comunicación tienen que seguir cumpliendo su obligación ante los ciudadanos.

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