Carta abierta para Enrique Michel

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bruno buenaQuerido, admirado, y casi siempre bien ponderado, Don Enrique Michel…

Me veo obligado a escribirle esta carta abierta después del mundo de comentarios que ha suscitado su fiesta de cumpleaños, en la cual usted se vistió de Rey en su fábrica de dulces de Tlajomulco; lo hago intentando arrojar humildemente un poco de luz en la parcelita de oscuridad en la que vive actualmente…

Acaudalado señor mío: he visto en periódicos páginas completas de las fotos de su cumpleaños intentando ayudarlo, intentando promoverlo con sus ocurrencias; he leído a viejos periodistas sentirse indignados por el trato que le han dado las redes, argumentando que usted puede hacer en su vida privada lo que le venga en gana; a jóvenes periodistas argumentando que es un pecado menor vestirse ridículamente, cuando hay otros problemas que realmente deberían importarnos.

Sostienen, con la inocencia de opinar con los sentimientos o con la perversión de responder a sus intereses -y no con el conocimiento o la razón-, que como usted se vista en su fiesta no es asunto nuestro, y que no necesariamente refleja su formación o su capacidad para gobernar.

He leído a otros cuya opinión se respeta pero que son de la legión de idiotas que circulan en la red, quienes infieren que con el revuelo y la cobertura que logró su fiesta usted ganó publicidad y se hizo más conocido.

Para empezar quiero decirle Don Enrique que si usted no fuera aspirante a la Gubernatura por Morena a nadie le hubiera interesado su extravagante fiesta, como no nos importó que anteriormente usted se haya vestido de Playboy para el particular. Pero ahora usted es aspirante a un puesto de elección popular. Ergo, usted nos importa. Queremos saber cómo vive, dónde come, con quién se junta, cuáles son sus credenciales

También quiero decirle que en El Respetable su video se viralizó llegando a las 200 mil reproducciones en un día; que su fiesta fue leída por los seguidores de El Universal, Excélsior, y El País, El Reforma y El Deforma, por mencionar sólo algunos: y, sin embargo, no veo que el número de seguidores suban de los 2500 en su cuenta de Facebook.

Si me permite, amablemente y de la manera más sucinta posible intentaré ponerlo en contexto, para que usted saque sus propias conclusiones: usted está viviendo en un estadio insoportable de liviandad política. De lo que usted y sus asesores políticos se jactan seguirá como un búmeran, golpeándolo una y otra vez, y difícilmente podrán cambiar la narrativa que usted ya estableció de sí mismo: una persona ostentosa, sin sensibilidad ni conocimiento de su entorno, un aspirante a político cuyo único bagaje político e intelectual es el dinero.

Don Enrique: ¡los tiempos feudales ya terminaron! ¡Ahorita un niño de sexto de primaria tiene más formación, más información y más marcos de referencia para tomar decisiones que usted cuando fue Presidente de Tlajomulco de Zúñiga! ¡Lo que usted padece ahora es producto de rodearse de una horda de cortesanos, siempre diciéndole lo que usted quiere escuchar, intentando congraciarse con usted aunque para eso le acerquen Doctor Honoris Causa patito!

Ahora quiere hacer carrera política, pero mire usted, ¡la estrategia es el arte esencial de la política! La estrategia extrae su inspiración de cada siglo, o más bien de cada momento histórico, y ¡ahora no vivimos en el medievo! ¡La estrategia es el arte de crear poder! ¡Y usted, señor mío, ha dilapidado la oportunidad de generar ese poder que ni siquiera ha conseguido!

Don Enrique: por lo que hemos visto usted no tiene estrategia.

Con su fiesta ha demostrado que no tiene visión, ya no digamos de Estado, sino para vender al menos una imagen de usted que sea comprable para la gente común, para el elector.

Le ruego que disculpe el tono pero ¡usted no tiene la más mínima sensibilidad social Don Enrique! ¿Y qué nos puede esperar de un gobernante sin estrategia, sin visión y sin sensibilidad? ¡Dios nos agarre confesados!

También hay que decir que usted no tiene mensaje, usted no tiene estructura, usted lo único que tenía era lo más importante y más difícil de lograr en la política electoral: un movimiento, ¡el de López Obrador! Hoy, sin embargo, lo que usted hizo no sólo le da al traste a su aspiración, ¡sino que afecta terriblemente a este movimiento en Jalisco!

Don Enrique: un político profesional se rodea de profesionales, no de cortesanos. Busque usted a la gente, no acepte a todos los que se le acercan a usted…

Sométase usted mismo a exhaustivos exámenes de introspección y piense sus acciones: si no son de los sentimientos de la gente, no sirven para ganar votos. Los votantes razonan. Votan por lo que les conviene. Y valoran más lo visible. Para usted que se cuelga cualquier cantidad de joyas, éstas no tienen mucho valor simbólico, salvo su urgencia por querer verse exitoso: pero en el espacio público no es intrascendente; es, por el momento y la situación que viven las familias de México, un insulto.

Por eso los sentimientos de las redes sociales y de los ciudadanos en general son negativos, por las muestras de despilfarro y cinismo que promueven los políticos tradicionales. Ahora la gente quiere a políticos austeros, cercanos, que persigan a los malos y que metan a la cárcel a los rateros.

Ahorita, cuando los dispositivos móviles graban todo, es difícil ocultar algo. Las personas nos informamos con una rapidez inaudita. Hoy la política de la imagen es más transparente que la de las palabras. Todo se comprueba, o se desmiente pronto. Y las gentes que hacen sus shows son reconocidos de inmediato o rechazados. Para cualquiera, me atrevería a decir para la gran mayoría, no hay ninguna diferencia entre su ostentoso evento y las fotos del hijo del líder petrolero Carlos Romero Deschamps, besándose con una hermosa mujer en un yate de lujo pagado con nuestros impuestos; o las fiestas que organizaba el ex Gobernador de Veracruz, Javier Duarte.

Usted no sólo se equivoca al vestirse de Rey en su fiesta, sino que la graba y la difunde. Es difícil entender que personas inteligentes y con el poder que da el dinero se metan en problemas gratis por la tecnología y por su falta de ubicación.

En estos tiempos señor mío, la credibilidad es el tesoro más importante de cualquier candidato. Le ruego encarecidamente que la cuide.

Siempre suyo,

Bruno López

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3 comments

  1. jesus gladin 11 agosto, 2017 at 18:13 Reply

    ¿Y qué nos puede esperar de un gobernante sin estrategia, sin visión y sin sensibilidad?…
    mmmm hagamos historia…..

  2. DEIDRA EUNICE BARAJAS MACIAS 18 agosto, 2017 at 16:45 Reply

    muy acertada su carta, siendo partidaria de MORENA (desde que no lo era), concuerdo con usted y la verdad no veo con buenos ojos a este pre-candidato, prefiero a BENO de los dos, ademas de que no es congruente con los principios de dicho partido

  3. Armando Ramirez Treviño de la Garza y Garza 21 agosto, 2017 at 14:18 Reply

    Primero digame quien y cuanto le paga por externar comentario que solo tienen por objeto desacreditar a un partido o persona. No sea cobarde y permita los comentarios directos en facebook.

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