BURRADAS y TAPADERA

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El socavón camino a Cuernavaca.

EL SUCESO INDIGNÓ A TODO MÉXICO POR LA DEFICIENTE CONSTRUCCIÓN Y ELEVADO COSTO DE LA OBRA A CARGO DE LA SCT

Por más que se dice que ya hay peritajes iniciales que denotan responsabilidad de funcionarios menores de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) a cargo de Gerardo Ruiz Esparza, además  del señalamiento de culpabilidad hacia las empresas constructoras, no habrá castigo para funcionarios de alto nivel ni tampoco será severa la sanción a los edificadores a cargo de la obra carretera federal qué se colapsó por una mezcla de incapacidad con negligencia y corrupción y todo quedará en castigo a chivos expiatorios además de tapar el hoyo y la porqueria con tierra para dar carpetazo al asunto.

Como es sabido, la madrugada del pasado 12 de julio del año en curso Juan Mena López, de 56 años y su hijo Juan Mena Romero, de 36, salieron a trabajar transportándose en su auto y cayeron en ese socavón que se abrió al kilómetro 93 de la autopista federal que conecta a la Ciudad de México con la ciudad de Cuernavaca y los elementos de Protección Civil tardaron más de ocho horas en sacar el vehículo del hoyo de cinco metros de ancho y la autopsia confirmó que no murieron por el golpe, sino por asfixia, intentando escapar de aquel infierno. El suceso indignó a todo México por la deficiente construcción y el elevado costo de la obra a cargo de la SCT, los avisos diversos que sobre los problemas en la obra se realizaron por vecinos y autoridades locales más el rescate tardío de las víctimas.

Sin dar a conocer los dictámenes técnicos que sobre las causas del siniestro se dice dieron encargados a peritos y qué el 19 de julio se ofertó que estarían listos en 15 días, la Secretaría de la Función Pública (SFP) del gobierno federal a cargo de Areli Gomez Gonzalez se aprestan a establecer acusacion y procesos tanto administrativos cómo penales a tres funcionarios menores de la SCT que, junto con algunos ingenieros y residentes de obra de las constructoras responsables, serán los “chivos expiatorios” que pagarán por la trágica muerte de dos personas en ese agujero, que desnudó la negligencia y corrupción con que se construyó esa autopista y que es el ejemplo de cómo se ha edificado la mayoría de las “grandes obras de infraestructura” de este sexenio que encabeza Peña Nieto y qué en esa tarea tiene cómo corifeo mayor a Gerardo Ruiz Esparza y será asi cómo mediante el respaldo incondicional de Peña, tanto este mal afamado personaje cómo los verdaderos dueños de Aldessa y Epccor que se presume son la corporación OHL y el grupo GUTSA-Gutiérrez Cortina, quedarían mpunes del llamado “socavón del sexenio”, a pesar de todas las voces que desde el Congreso de la Unión y sectores sociales exigieron que el titular de la dependencia, junto con los constructores, asumieran la responsabilidad de lo ocurrido. Todo apunta a que será una investigación expiatoria y a que los peritajes, elaborados por expertos de la UNAM, y de los Colegios de Ingenieros Civiles, nacional y de Morelos, no se harán públicos como se había ofrecido.

El propio Ruiz Esparza ha dicho que “en los primeros peritajes” había datos para sancionar a funcionarios de la dependencia a su cargo, aunque no precisó de qué nivel, y habló también de “sanciones fuertes” a las constructoras de confirmarse su responsabilidad en las irregularidades detectadas en la construcción de la obra. Pero hasta ahora, al menos que se sepa, no se le han suspendido a Aldessa otros contratos, como la construcción de la Torre del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y de hecho se pretende que sea la misma empresa que hizo mal las cosas en el Paso Expréss colapsado, la que construya la nueva versión del “Puente” con el que se pretende tapar y sustituir el socavón. 

En los hechos, el presidente Peña Nieto ha eximido de cualquier responsabilidad a su secretario y le ha encargado a él, que era el superior y responsable de esa obra, que sea quien conduzca y supervise los peritajes y las investigaciones, o sea que el titular de la SCT se investigará a sí mismo y, con ayuda de la SFP se va a autoexonerar, repartiendo culpas a subalternos y a algunos ingenieros de las constructoras, para que el final todo quede en sanciones y castigos a los de abajo, mientras las cabezas responsables, tanto del sector público como del privado, salgan limpias. Asi es México, chivos y mulas, los primeros para expiar las culpas de los poderosos y las segundas emulando el caracter tozudo de quienes deciden hacer de este pais un muladar con decisiones obtusas y solo basadas en alimentar sus conveniencias sociopoliticas y sus intereses económicos     

Gerardo Ruiz Esparza.

Gerardo Ruiz Esparza.

En relación al famoso socavón ocurrido en el denominado ‘Pasó Express’ de la autopista federal que comunica a la Ciudad de México con la de Cuernavaca y qué produjo daños cuantiosos y perdida de vidas humanas, además del pésimo proyecto en el cuál se decidió que ‘la solución’ al problema técnico del adecuado manejo de flujos hídricos tanto originales cómo residuales en la zona donde surgió el socavón mortífero era el relleno utilizado, hay la culpabilidad por la calidad de la obra en cuanto a la idoneidad de materiales y mano de obra calificada como también ya después de la edificación el asunto de no haber escuchado y atendido las alertas que sobre el peligro de la obra hicieren vecinos, expertos y autoridades locales, sin poder dejar de lado la ilegalidad por haber adjudicado el contrato sin mediar licitación más el doloroso tema del rescate ineficaz de quienes a consecuencia de todo lo anterior cayeron en su auto al hoyo descomunal producido y murieron asfixiados tras varias horas de dolorosa angustia.

Pero dentro de ese conjunto de factores lesibos está el de la verificación o inspección de la edificación que la Secretaria de Comunicaciones y Transportes adjudicó a las enredas Aldesa y Epcor , supervisión por la que se adjudicó un contrato de 7 millones de pesos, otorgado en junio de 2015, dos años antes de que las fallas en la construcción del citado Paso Express de Cuernavaca cobraran la vida de dos perdonas que transitaban en su auto viajando desde su hogar a su centro de trabajo.

El contrato lo otorgó la SCT a la empresa Desarrollo Integral y Productividad Empresarial, comandada por el ingeniero Pablo Mario Arrazola y su cometido específico era “encargarse de la verificación de calidad de los trabajos relativos a la ampliación del libramiento de Cuernavaca (Paso expréss) en el estado de Morelos”, la licitación está firmada por un funcionario del Centro de la SCT en Morelos y fue una licitación por el sistema de invitación directa en el que participaron tres empresas: Desarrollo Integral y Productividad Empresarial, S.C. , que fue la ganadora, además de : Grupo de Asesoría Profesional Ronzón y Asociados, y Constructora y Operadora de Bienes y Servicios Ñuu, S.A. de C.V., hay que advertir que 

Desarrollo Integral y Productividad Empresarial y Constructora y Operadora de Bienes y Servicios Ñuu, son empresas oaxaqueñas. El representante legal de Desarrollo Integral es Pablo Mario Arrazola. Grupo Profesional Ronzón tiene dirección en Veracruz, aunque tiene relaciones oaxaqueñas.

El señor Arrazola, de la empresa ganadora y Gabriel Morales Rozón, de una de las perdedoras, trabajaron ambos en la dirección de administración del gobierno de Oaxaca durante la gestión de Gabino Cué. El segundo fue director de patrimonio del estado. La licitación para verificar la calidad del Paso Express fue por invitación. Se invitó a tres empresas. Dos de ellas están relacionadas. La tercera es oaxaqueña, igual que la ganadora, aunque parece no tener mucha actividad rastreable.

Los personajes relacionados con las empresas trabajaron en el gobierno de Gabino Cué en el área de administración, que controlaba un personaje ligado a escándalos de corrupción en ese gobierno.

Aunque se han estado ventilando noticias que establecen que habrá una indagatoria, enfocándose directamente en las empresas, no es socialmente aceptado que la investigación sea administrativa y a cargo de peritos de la SCT, además que hasta ahora solo se ha dicho que el enfoque tendrá que ver con calidad de obra más debe verificarse el resto de factores que en conjunto prohijaron el colapso de la edificación y la muerte por asfixia de quienes cayeron al gran socavón, así como al fallido proyecto, el tipo y calidad de materiales así como el volumen de ellos, las advertencias desoídas sobre los peligros de colapso, la supervisión negligente y el rescate ineficaz.

La sociedad exige claridad en, imparcialidad y objetividad en la investigación, sanciones ejemplares, además de contar con la fehaciencia en cuanto a qué tanto esa como todas las obras públicas federales cumplan con el parámetro de ser seguras. 

Culpable en el asunto del famoso socavón mortal en la autopista entre la Ciudad de México y Cuernavaca, ya que junto con otros funcionarios propició la ilícita asignación directa de la obra, su mala calidad, el fallido proyecto, el sobreprecio, la falta de atención oportuna de señalamientos preventivos sobre los conflictos y peligros de la obra, el aún titular de la SCT)  Gerardo Ruiz Esparza es un servidor público inconfiable y debe renunciar para someterse a una investigación sería e imparcial que tras valorar todos los muchos elementos existentes para constatarlo, haga el pleno y adecuado deslinde de responsabilidad en cuanto a todos los implicados para generar la justa aplicación de las sanciones relativas al trágico suceso.

Ruiz Esparza ha planteado con claridad y cinismo su posición sobre el socavón al declarar: “mi labor como Secretario no es hacer la obra, mi labor es ver que se hagan las cosas, se hagan a tiempo y se hagan bien. Se construirá un nuevo puente en la zona afectada del Paso Exprés de Cuernavaca, con esta obra se permitirá el paso del afluente hidráulico de la zona, su construcción también garantizará la seguridad de pobladores y usuarios, así como el buen funcionamiento de este tramo. Su costo será sufragado por las empresas constructoras” y con lo expresado deja en claro que al margen de la reparación del socavón, se plantea la construcción de un puente que pasaría por encima de la zona afectada, que permitiría el adecuado manejo de los flujos hidráulicos de la zona y esa nueva obra permite establecer que la solución original no fue la adecuada ya que en vez del puente que ahora se proyecta, el diseño original consistió en rellenar una una barranca por la que había un afluente natural del agua de lluvia y al haberse optado por el polemico relleno implicó un erroneo obstáculo al afluente natural e imponer una carga inusual sobre la tubería que corría de un lado al otro de la autopista y esa presión pudo haber contribuido a la ruptura del drenaje que aparentemente fue lo que provocó el socavón y conforme a la nueva estrategia para solucionar el problema se habrá de retirar el perjudicial relleno original, quedando claro que edificar el puente debió ser la solución inicial, pues un socavón y dos muertes son evidencia de negligencia e ineptitud al haber optado por el mortal e inútil relleno, quizá simplemente por elegir una opción barata para repartirse mejor el presupuesto entre empresarios y funcionarios criminales por negligentes y corruptos.

La responsabilidad por el socavón que provocó la muerte de dos personas recae en las empresas constructoras, que fueron las responsables directas del diseño y construcción de la obra original, más también  de las autoridades de la SCT que aceptaron y avalaron ambos procesos. El reconocimiento de la responsabilidad tanto de las empresas como de servidores publicos de la SCT deja claro que deberían ser sancionadas severamente las empresas responsables, además de castigarse ejemplarmente a los funcionarios responsables, revisándose los diversos contratos y obras que han edificado o construirán dichas empresas y que han sido avalados por burocratas federales  nefastos y esto es crucial porque las dos compañías  responsables del Paso Expréss han obtenido contratos multimillonarios para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ya que Aldesa tiene contrato por 1242 millones de pesos para construir la nueva torre de control aeroportuario por en tanto Epccor fue beneficiada al contratarsele por 1399 millones de pesos para realizar la cimentación del centro de transporte terrestre, siendo ilógico que estas compañías empresas deban seguir recibiendo contratos gubernamentales. 

Ojalá que tras la corrupción y negligencia que ocurrió en Cuernavaca costando vidas humanas y daños materiales cuantiosos, la sanción no sea sólo económica a más empresas sino que haya sanción penal, civil y administrativa, debiendo sancionarse también a funcionarios de SCT que avalaron el proyecto, así como a los que propiciaron mal diseño, bajísima calidad, nulos mantenimiento y vigilancia, además de haber prohijado la asignación directa sin mediar concurso, siendo muy grave haber desatendido los señalamientos y llamados de alerta de la comunidad y las autoridades locales.   

Pero cómo ya se ha dicho, no obstante sus burradas y signos de corrupcion Peña Nieto decidió seguir protegiendo a su cercanísimo amigo Ruiz Esparza y a lo más que se va a llegar será a la destitución de José Luis Alarcón Ezeta, ahora ex Director del Centro de la SCT en Morelos sin que medie mayor castigo persistiendo opacidad en cuanto a asuntos como la calidad, fallido proyecto y alertas no atendidas del peligro, sin acciones para evitarse que las empresas involucradas sigan obteniendo contratos jugosos en otras obras públicas federales.

Se acendra la zozobra social en cuanto a la seguridad de la edificación de obra pública federal en México al conocerse que el muro de contención del Paso Express de Cuernavaca volvió a colapsar hace dos días a pesar de los trabajos de reparación que se realizan la con motivo del socavón que apareció el pasado 12 de julio, lo que demuestra la ineficacia de las autoridades para calcular correctamente el nivel del caudal de la barranca Santo Cristo, pues bastaron solo dos días de lluvia ligera para que el tubo que se colocó en aras de encauzar el flujo hidráulico fuera expelido, dado que la dimensión del tubo es insuficiente para manejar adecuadamente el volumen de agua que debe alojar, tanto los caudales ordinarios de los cauces hídricos naturales como las descargas de aguas negras.

Lamentablemente parece seguirá importando más la influencia e intereses de los más empoderados en los ámbitos de los sectores público y productivo y lo acontecido en cuanto a este asunto no será cabalmente sancionado quedando así viva la impunidad.

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