LA PARÁBOLA DE MI VIEJO NISSAN

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Juan-Carlos-Partida-03-03-300x200-2La serie de casualidades y causalidades que llamamos destino me hizo encontrar a un costarricense, maestro electromecánico, quien luego de 20 años de yo sufrir en Guadalajara por las fallas de los autos que he tenido y la falta de mecánicos honestos y eficientes, pudo por fin arreglarme dos que tenían rato de latosas y nadie había podido componer, aunque bien que habían cobrado.

El mecánico costarricense vive en Guadalajara porque está casado con una mexicana. Es pensionado de su labor como maestro en el politécnico de su país y también presume que, aunque en Costa Rica la vida es cara, también se les paga bien como es el caso con él, pues como jubilado percibe cerca de 35 mil pesos mensuales.

Yo hago esto porque me gusta, porque es lo que enseñé a muchos jóvenes durante 35 años. Lo hago sólo a los amigos y nunca voy a ser un ladrón”, señala mientras echa a volar el motor de mi viejo Nissan, que por fin prende al primer chispazo.

Como residente de varios años en México y su conocimiento del país, el maestro está igualmente capacitado para hablar de su visión sobre los mexicanos, a quienes nos considera víctimas de malos gobiernos y patrones explotadores que pagan una bicoca y exigen como si fueran amos de una -dizque- derogada esclavitud, en “un país tan rico como pocos en el mundo”.

Todo viene al caso porque en Jalisco (en todo el país también) padecemos efectivamente de un gobierno al que se le hicieron varios encargos de los que tomó nota en 2012, pero que ha incumplido con los mandatos de la población ahora hasta justificándose con dejar sus acciones o inacciones al juicio de la historia.

Trabados temas “sustanciales” para el presunto desarrollo de la nación. Los gobiernos priistas federal y estatal aprietan tuercas para que resoluciones judiciales contrarias a sus intereses personales… digo, de bien común para los mexicanos, den marcha atrás o emitan sentencias arbitrarias para acelerar obras en la víspera del año de Hidalgo.

No hablo sólo del tema de la presa El Zapotillo y la decisión de Aristóteles el Federal de inundar Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Decisión que es, por lo demás, contrario a sus promesas de campaña y de góber recién estrenado, que estos días pinta de cuerpo entero el epílogo de un sexenio donde la falta de cumplimiento ha estado a la orden del día.

Algo ha de saber el gobernador jalisciense para echarse el trompo a la uña de un tema tan delicado como el río Verde, empantanado judicialmente por la resistencia de los pobladores afectados.

Seguro en esta ¿separación? de poderes algo va a pasar en semanas próximas en juzgados y en la Suprema Corte para que se destraben los amparos y se pueda reanudar la construcción, con todos los riesgos sociales que eso implica, luego que el desalojo en las comunidades aledañas a la presa pende como guillotina sobre cabezas muy dignas.

También está el caso de los ejidatarios de El Zapote, que en todo su derecho han caminado de aquí a China en sus manifestaciones para que les paguen con justicia el despojo de sus tierras a favor de la “modernidad” aeroportuaria de Jalisco.

En la primera semana de julio los ejidatarios recibieron una notificación del juez tercero de distrito en materia administrativa con una resolución aberrante, pues atenta contra el estado de derecho y es contraria a una resolución de ese mismo juez  emitida en 2014 que ordenaba la restitución de las tierras reclamadas y dejaba sin efecto la concesión por estar viciado de origen y ser inconstitucional el procedimiento expropiatorio.

En dicha resolución el juez tercero dio por cumplida la sentencia que dicta que se debe pagar al ejido El Zapote por casi 307 hectáreas expropiadas en los años 70. Es decir, modificó la sentencia, lo cual alargará la lucha ejidal ante la obvia impugnación por llegar; incluidas las manifestaciones ésas de las que tanto se quejan los empresarios, el gobierno estatal y federal.

Pero los Aristogatos incumplen por toda la geografía estatal. Por desidia permiten que sean asesinados líderes huicholes en el norte, donde se había prometido una base de la Fiscalía para brindar protección a los indígenas que tienen décadas quejándose de estar a merced de la delincuencia organizada y los ganaderos invasores.

No toman medidas de fondo en uno de los temas más cruciales de Jalisco como es la contaminación de las aguas, con la cuenca Lerma Chapala Santiago causando muertes cotidianas. Sólo medidas cosméticas, de atención, nada de prevención, mientras decenas de niños y adultos, cientos en total, enferman del riñón al grado de ameritar diálisis y medicinas que no pueden comprar.

Y qué decir de la inseguridad, que se reparte tanto el estado como los municipios en una falta de resultados que nos tiene en la barbarie total.

La oleada de linchamientos o estigmatización pública y golpizas a presuntos delincuentes en Guadalajara continúa, la más reciente cuando habitantes del llamado “rancho antigobierno” en Tonalá detuvieron a un hombre al que golpearon, insultaron, acusaron de ladrón y luego desnudaron antes de dejarlo huir.

Los hechos ocurrieron el domingo 2 de julio y fueron grabados y subidos a redes sociales, donde rápidamente el video se hizo viral con opiniones a favor de cientos de personas indignadas por los constantes robos que se padecen en toda la ciudad.

Sin embargo, la Fiscalía informó que el hombre golpeado, quien fue hospitalizado, no robaba y padece de sus facultades mentales. Fue capturado por los agresores mientras buscaba alimentos dentro de un terreno.

La presunta autodefensa ciudadana que se da en diversas colonias de la ciudad y del estado parece ser justificada a pesar de extremos como el anterior, pues donde el gobierno no puede o no quiere es imperativo que el ciudadano tome las riendas de su destino cotidiano.

Se le podrá llamar anarquía, pero yo creo que es, más bien, instinto de supervivencia. Lo cual es alarmante por el complejo grado de cosas al que se ha llegado. Hasta parecería que hacen todo lo posible por allanar el camino a Enrique Alfaro rumbo al proceso electoral de 2018, pese a los yerros y excesos del alcalde de la capital jalisciense.

Faltan mecánicos honestos, abogados honestos y políticos honestos. Algún día, tal vez, nos encontremos alguno pero no será a través de mantener a toda esta mafia llena de intereses en el poder, reciclándolos en cada proceso electoral o acudiendo al mismo taller de siempre.

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