ACUERDOS Y DESACUERDOS

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Los líderes del G-20.

Los líderes del G-20.

ES LA PRIMERA CUMBRE DEL G-20 CON TRUMP COMO PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS

El grupo de los 20 (G20) representa a las economías desarrolladas y emergentes más importantes del mundo y se reúne una vez por año a nivel jefes de estados. La presidencia rota entre los miembros del grupo por regiones. El estado que tiene la presidencia del grupo es el encargado de organizar las reuniones a nivel ministerial y de expertos y organizar la Cumbre. Asimismo, el estado anfitrión trabaja mancomunadamente con la presidencia anterior y la futura. Actualmente Alemania preside el G-20, el año pasado fue China y el próximo año lo hará Argentina. La presidencia del grupo es de vital importancia porque tiene la posibilidad de enfatizar y proponer nuevos temas de discusión en la agenda del mismo.

La cumbre de Hamburgo tuvo bastantes expectativas, solo detrás de las cumbres de 2008, 2009 y 2010 en Washington D.C,  Pittsburgh y Toronto respectivamente, en las que se pretendía dar respuesta a la crisis financiera internacional. Fueron aquellos años donde el grupo tomó mayor relevancia y era percibido como el órgano de coordinación necesario para mitigar los impactos de la crisis económica a nivel global. A la vez que controlar, monitorear y regular el sistema financiero en vistas de evitar un futuro desplome de los mercados, una nueva crisis y asimismo impedir el cierre al comercio internacional y una guerra de balanzas de pagos. Sin embargo, pese a la importancia asignada en aquellos años al grupo, esté fue perdiendo relevancia a medida que Estados Unidos se fue recuperando de la crisis económica y Europa buscaba salir de la misma a través de las instituciones europeas. Pero el grupo continuó trabajando sobre la regulación del mercado financiero internacional, la coordinación de políticas comunes frente al cambio climático, el desarrollo y el combate a la evasión fiscal.

La presidencia actual del grupo decidió incorporar los siguientes temas a la agenda: políticas anti terroristas y políticas de migraciones y flujo de refugiados. No es casual que Alemania, país que tuvo la postura más firme dando asilo a más de 200 mil refugiados, proponga la discusión de esta temática a nivel internacional. Al mismo tiempo la lucha contra el terrorismo y su vínculo con los flujos migratorios está en plena discusión en diversos foros internacionales.

Tres situaciones interconectadas hacen de esta cumbre una muy especial. En primera instancia es la primer cumbre del G-20 con Donald Trump como presidente de los Estados Unidos. En segundo término, se llevarán a cabo importantes elecciones en Europa, los dos países más relevantes de la Unión, en términos de población y PBI, Francia y Alemania así como Holanda y posiblemente Italia. Por último, el  debate sobre los efectos adversos de la globalización tuvo un lugar relevante en la Cumbre y en el pensamiento de aquellos que quieren defender este proceso y continuar con la línea de apertura económica y social.

El documento final de la reunión del G-20 da una clara muestra de lo que está pasando en el mundo, por primera vez no fue la globalización el concepto socorrido, el comunicado final refleja un delicado equilibro entre dos visiones. Por un lado renueva el compromiso de luchar contra el proteccionismo pero por otro incluye por primera vez una referencia a los “instrumentos legítimos de defensa comercial”.

En medio de este entorno es que llegaron a la cita los 3 países más influyentes de América Latina, cuyo paso por la cumbre fue más para las fotos que para los contenidos.

México, Brasil y Argentina, los tres países latinoamericanos del G-20, llegaron a la cumbre de Hamburgo con retos y objetivos distintos pero con la misma voluntad de avanzar en cuestiones clave para sus economías.

La delegación mexicana, encabezada por el presidente Enrique Peña Nieto, llegó en un momento de tensiones diplomáticas con Estados Unidos, marcadas por la cuestión migratoria y en particular por el proyecto del presidente Donald Trump de construir un muro en la frontera entre ambos países y hacérselo pagar a México. Lo triste es que en eso no hubo marcha atrás, pues al finalizar la entrevista entre Peña Nieto y Trump que se celebró al margen de la cumbre, Trump sostuvo ante una pregunta fuera de la entrevista, que efectivamente, México pagaría el muro. Peña y su comitiva dicen, “que no escucharon nada”. Así que el encuentro como dicen en el pueblo nomas para tres cosas sirvió….

Sin embargo para México el G20 sirvió para seguir avanzando en una de sus grandes prioridades, la compleja renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que debería empezar a mediados de agosto. Una “caja de pandora”, que es clave para la economía del país.

Brasil, la mayor economía latinoamericana, llegó a Hamburgo muy debilitado por las acusaciones de corrupción contra su presidente, Michel Temer.

Tras haber anunciado la cancelación de su viaje a Alemania, Temer cambió de idea y decidió asistir finalmente a la cumbre, probablemente en un intento de salvaguardar la imagen internacional de Brasil tras la gira del mes pasado en Rusia y Noruega, plagada de desencuentros.

El gigante latinoamericano está emergiendo de la peor recesión de su historia, que le llevó a perder más de 7% de su riqueza entre 2015 y 2016.

Pero su profunda crisis política pone en duda la recuperación de su economía, que se expandió 1% en el primer trimestre de 2017 respecto al trimestre anterior.

Tras proclamar el “fin del aislamiento” de Argentina en la cumbre del G20 en China el año pasado, el presidente Mauricio Macri quiere seguir publicitando las reformas que defiende su gobierno y buscando nuevas inversiones.

El nuevo canciller argentino, Jorge Faurie, nombrado en junio, prometió que Argentina aportaría una mirada “renovada y desde el sur” al G20, del que asumirá la presidencia en diciembre.

En la agenda argentina también estuvo el acuerdo comercial que el Mercosur (el bloque formado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) lleva años intentando cerrar con la Unión Europea.

Tras finalizar la cumbre, los siguientes son los principales acuerdos alcanzados: CLIMA: Este tema es uno de los que más controversia ha generado durante las negociaciones. En el documento final se refleja la diferencia de opiniones entre Estados Unidos y los 19 miembros restantes del bloque. Por una parte, los 19 reafirman su compromiso de implementar “rápidamente” el Acuerdo de París y “toman nota” de la decisión de Estados Unidos de abandonar este histórico pacto que lucha contra el cambio climático. COMERCIO: Pese a las reticencias de Estados Unidos, el G20 firmó finalmente un acuerdo a favor del libre comercio y en contra el proteccionismo. No obstante, las mayores economías del mundo reconocieron “el papel de instrumentos legítimos de defensa” en el ámbito comercial. “Mantendremos los mercados abiertos (…), continuaremos combatiendo el proteccionismo”, afirma el texto. CRECIMIENTO ECONÓMICO: Los jefes de Estado y de Gobierno del G20 acordaron el llamado Plan de Acción de Hamburgo, un plan conjunto para impulsar el crecimiento internacional y crear así más empleo en todo el mundo. En este pacto, los mandatarios admiten que no se alcanzará el objetivo de un crecimiento adicional de la economía mundial del 2% en 2018, conforme a lo acordado en 2014. El texto señala que se logrará “más lentamente” de lo esperado. TERRORISMO: Los miembros del G20 sellaron un firme compromiso en la lucha contra el terrorismo, al que definieron como un “fenómeno global” que, recalcaron, hay que combatir. Para ello, abogan por un mayor intercambio de información entre los países miembros que permita garantizar la seguridad. Asimismo, mostraron su disposición a cooperar de forma más intensa con el objetivo de cortar sus fuentes de financiamiento.

Trump y EPN.

Trump y EPN.

TREGUA EN SIRIA: Durante su primer encuentro oficial celebrado en el marco de la cumbre del G20, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par ruso, Vladimir Putin, dieron la venia a una tregua en el suroeste de Siria. Según informó posteriormente el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, dicha tregua entró en vigor este domingo. COREA DEL NORTE: Estados Unidos, Japón y Corea del Sur exigieron en el marco de la cumbre del G20 de Hamburgo la imposición de sanciones contra el régimen comunista de Corea del Norte. Según indicaron tras una reunión a tres bandas mantenida entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el mandatario de Corea del Sur, Moon Jae In, y el dirigente japonés, Shinzo Abe, el lanzamiento de prueba de un misil intercontinental viola numerosas resoluciones de las Naciones Unidas. China y Corea del Sur abogaron en la ciudad portuaria por una solución pacífica del conflicto. COMPROMISO CON ÁFRICA: Este era uno de los puntos centrales de la presidencia alemana. La canciller Angela Merkel, a través de la iniciativa “Compact with Afrika” logró cerrar un acuerdo mediante el cual se facilita el acceso a inversiones de países africanos. Además, los líderes se comprometieron a impulsar proyectos que contribuyan al empoderamiento de la mujer en la región.

A esta cumbre del G-20 no solo la opacaron las manifestaciones que entre pacíficas y violentas se volcaron por las calles haciéndose sentir. Pero quizá el mayor antagonista de la cumbre haya sido irónicamente el concepto que hace muchos años se idealizo en este grupo, la globalización.

Europa y especialmente Alemania se encuentran en un momento sumamente delicado teniendo que asumir las riendas del concierto internacional y al mismo tiempo calmar los brotes de populismos que podrían dañar de muerte el gran proyecto de la Unión Europea.

Lo que realmente está generando una gran incertidumbre internacional, no son los cambios de políticas determinadas por parte de los Estados Unidos y las locuras y dislates de Donald Trump, sino más bien que aquellos cambios van en contra  de las posturas generadas, establecidas y consensuadas por la mayor parte de los países del globo y lideradas por los Estados Unidos como superpotencia. Un mundo multipolar es sistémicamente más inestable y un mundo multipolar sin consenso sobre los valores universales es por tanto un mundo altamente más inestable.

Durante la Cumbre del G-20 se trató por primera vez el impacto negativo de la globalización y se debatió sobre posibles mecanismos para integrar a gran parte de la población que se siente excluida de las consecuencias positivas de este fenómeno. En línea con lo expuesto tanto por Justin Trudeau ante la Unión Europea, el pasado mes de febrero, y con Tony Blair el mismo mes en Londres lanzando su iniciativa y fundación para evitar el Brexit. El punto común de ambos dirigentes es la necesidad de hacer una autocrítica desde los sectores beneficiados por la Globalización y dar respuestas reales y concretas a quienes se sienten excluidos.

El grupo de los 20, regente de la gobernanza internacional, está atravesando un momento sumamente complicado por tanto las altas expectativas que se tenían un año atrás antes de los fenómenos como el Brexit y el golpe de timón en las políticas estadounidenses, se redujeron solo a mantener en la medida de lo posible los consensos ya logrados en las cumbres anteriores y por lo menos así no retroceder.

Y mientras los lideres debatían, la calle también lo hacía: alrededor de 50,000 personas, según cifras policiales, participaron de una marcha pacífica contra la cumbre del G20 en la ciudad alemana de Hamburgo, tras violentas manifestaciones en las que algunos grupos quemaron autos y destrozaron negocios antes de ser reprimidos por la policía.

Las protestas concluyeron con 143 manifestantes detenidos y 122 arrestos temporales, informó el Ministerio del Interior de Hamburgo, que cifró el número de policías heridos en 213 aunque no brindó información sobre los manifestantes lesionados. La mayor de las concentraciones se realizó en el centro de la ciudad, mientras que hubo otras dos manifestaciones paralelas con entre 1,000 y 1,500 personas.

Congregada en una céntrica plaza bajo el lema “Solidaridad sin fronteras en vez de G20”, la marcha -convocada por grupos izquierdistas, ecopacifistas, colectivos de inmigrantes y de la comunidad Lésbico-Gay (LGBT) recorrió las calles de la ciudad para protestar contra la pobreza, la guerra y las causas de la migración masiva.

La concentración se inició en tono festivo, entre grupos de mujeres kurdas bailando, banderas LGBT, grupos de inmigrantes turcos denunciando las violaciones a la libertad de prensa en su país de origen y pancartas de rechazo al G20, con caricaturas de sus líderes.

La convocatoria fue una respuesta pacífica a los disturbios desencadenados durante dos noches consecutivas en Hamburgo, principalmente en los barrios de St. Pauli y Altona, donde en la madrugada del viernes alrededor de 1,500 manifestantes violentos se enfrentaron a las fuerzas de seguridad, mientras que unos 500 participaron en saqueos a comercios y destrozos al mobiliario urbano. Los disturbios se concentraron en la calle en la que se encuentra la casa ocupada por Rote Flora, convocante de la marcha de la izquierda radical “Welcome to hell (Bienvenido al infierno)”, donde se originaron los primeros disturbios violentos que no cesaron hasta que concluyó la cumbre.

 

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