¿ZAMORA, ALMAGUER O PIZANO?

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A un año de que se realicen las elecciones en Jalisco, hay un tema muy importante todavía por resolver: ¿quién será el abanderado del PRI a la Gubernatura de Jalisco? También a pocas semanas de la definición, sólo debemos considerar a tres: al senador Arturo Zamora Jiménez; al Fiscal General, Eduardo Almaguer, y al presidente estatal del PRI, Héctor Pizano Ramos.

Desde ya hay que quitar de la lista al Secretario de SEDIS, Miguel Castro Reynoso, porque de alguna manera ya dio color que su aspiración es convertirse en el candidato del PRI a la Alcaldía de Guadalajara, si bien muchos todavía ven en él a un perfil fresco, limpio y con experiencia que puede conectar con las nuevas generaciones de votantes.

También de la lista de los perfiles priistas para la Gubernatura de Jalisco hay que quitar al Secretario de Educación, Francisco Ayón López, un político que se ha dedicado a sembrar y cosechar antipatías al interior del tricolor, pero que seguramente por el trabajo administrativo que ha realizado estará en las listas plurinominales del 2018.

Con este escenario, ya tenemos la terna de donde habrá de salir el candidato priista a la Gubernatura. ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades de cada uno?

Para empezar, hay que decir lo que ya se sabe: de los tres, el senador y líder nacional de la CNOP, Arturo Zamora, es quien aparece mejor posicionado en las encuestas que han realizado propios y extraños rumbo a la próxima elección. Zamora es un político ya con sobrada experiencia, que daría una batalla dura pero con inteligencia, además de tener a su favor los altos niveles de conocimiento que tienen de su persona el electorado, dado que ya fue en una ocasión candidato a la Gubernatura de Jalisco.

Ya se han escrito hasta el cansancio las fortalezas que supondrían una eventual candidatura de Zamora, pero también hay que decir que sigue generando un ambiente raro por no levantar la mano. Ni sus mismos colaboradores entienden el escurridizo juego del senador.

Además Zamora no está haciendo en Jalisco ningún tipo de trabajo salvo aparecerse para la foto en los eventos priistas, como si la elección constitucional dependiera de eso. Zamora ha perdido mucho tiempo con su indefinición y parece que no lo ha advertido. Dicho sea de paso, es una figura bastante entrada en años que no haría click fácilmente con los nuevos electores.  Es cierto, de los priistas es quien sale arriba en las encuestas, pero en política electoral es bien sabido que “santo que no está no se le venera”.

Por el contrario, hay dos figuras locales que están sembrando la tierra, que quieren ser candidatos a la Gubernatura y que están trabajando todos los días para generarse las condiciones.

Uno de ellos es el Fiscal General, Eduardo Almaguer. Contrariamente a Zamora, Almaguer tiene una constante exposición en medios de comunicación. Se puede decir que la seguridad es un tema muy sensible que golpea siempre a quien la encabeza, pero también debe aceptarse que da la posibilidad de estar todos los días en la agenda pública y que son los temas municipales donde se refleja más el descontento ciudadano. Cuando a alguien le roban su casa o su bicicleta o su celular, la mayoría de los afectados le echan la culpa al policía municipal y no a la fiscalía.

Pero la mayor fortaleza de Almaguer es que es muy bien acogido por el priismo del Estado, lo consideran uno de sus filas, porque saben que estaría dando una verdadera competencia ante un perfil tan hostil como lo es el seguro candidato de Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro.

El presidente estatal del PRI, Héctor Pizano Ramos, también ya levantó la mano. Él sabe lo que quiere y lo anuncia: si las condiciones así se presentan, quiere ser el candidato del PRI a la Gubernatura de Jalisco. Pizano es amigo de Enrique Alfaro, es cierto, pero también es un político profesional. Por eso desdeñó la invitación de Alfaro para acudir al estadio a ver la final cuando Chivas se coronó campeón. Lo desdeñó, a pesar de que Alfaro pasó por él a su casa esa tarde. Con la foto, Alfaro no sólo hubiera bajado de la competencia a Pizano, sino que hubiera desmantelado al PRI mismo.

Por el contrario, con Pizano hemos visto un PRI rejuvenecido, echado para delante, dando golpes al alfarismo un día sí y otro también, que trabaja en serio para ponerse la camiseta y lavarse la cara y dar una pelea con dignidad en el próximo proceso electoral. Pizano, como político profesional que es, dejará ahí la amistad con Alfaro, pero hará hasta lo imposible por arrebatarle la Gubernatura.

Ergo: mientras Zamora está lejos de Jalisco y anda de escurridizo y haciéndose del rogar, en Jalisco Almaguer y Pizano trabajan todos los días la parcela local para generarse las condiciones. Todavía falta un año para la elección: los priistas están a tiempo de fabricar su nueva figura que los habrá de representar en el 2018.

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