REINICIAN LAS FARSAS ELECTORALES

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Juan-Carlos-Partida-03-03-300x200-2Las farsas electorales en Jalisco, como en el resto del país, están a la orden del día.

Este año ya se van calentando motores. Pero el que viene será la gran obra teatral para renovar no sólo los cargos de gobernador, alcaldes, diputados y regidores, sino como, ya está sucediendo, para cambiar, o en su caso ratificar, las dirigencias de las más importantes instituciones públicas y supuestamente ciudadanas del estado; y ahora con el Congreso de Jalisco (y sus jefazos Aristóteles Sandoval y Enrique Alfaro) como la mano que mece la cuna.

Una farsa que ya se dio desde la mismísima reforma electoral, con la pelea en el entarimado político de nuestros conocidos gladiadores Aristóteles y Alfaro, quienes se abrogan la autoría intelectual de tal reforma para buscar, como siempre, atraer los reflectores hacia su respectivo feudo.

Una farsa que continuó con la reelección que los diputados hicieron de Cynthia Cantero Pacheco para ocupar por un segundo periodo la presidencia del Instituto de Transparencia, Información Pública y Protección de Datos (ITEI), con 36 votos a favor, para cinco años más en el cargo que hoy ostenta.

Ello a pesar que los diputados de Movimiento ¿Ciudadano?, con Ismael del Toro a la cabeza, anunciaron que buscarían aumentar la participación de las organizaciones civiles en los procesos de elección no sólo del ITEI, sino de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ).

Así, los diputados alfaristas abrieron un portal en internet para realizar una consulta -con todo lo absurdo por vulnerable que parece el método- y normar su criterio (o justificar) para respaldar la candidatura más apoyada.

“Invitamos al gobernador a que se quite la cachucha de primer priista del estado, a que actúe en congruencia con su discurso, a que se sume a esta propuesta de transparencia y rendición de cuentas”, dijo Del Toro, como si la consulta de marras tuviera de verdad algún valor fiable.

Viene otra de las designaciones (¿elección?) más importantes del año, con la renovación del presidente de la CEDHJ, un cargo altamente sensible para la vida democrática y la defensoría ciudadana del estado.

Si las palabras de los diputados son ciertas, entonces aquí tendrán que incluir candidatos apoyados por organizaciones ciudadanas, como es el caso de Guadalupe Ramos Ponce, abogada de Cladem Jalisco que respaldan el colectivo Tenamaxtli, el Centro Jalisciense del Adulto Mayor y el Migrante y la Red Jalisciense de Derechos Humanos.

De hecho, los dirigentes de estas organizaciones han sostenido varias reuniones con la diputada  Kehila Abigail Kú, vocal de la Comisión Legislativa de Derechos Humanos (CLDH) y única legisladora de MC en ese grupo legislativo dominado por el PRI, quien se comprometió como Del Toro a respetar (ajá) la voluntad ciudadana y al menos incluir las propuestas que reciban.

Los organismos critican, como lo han hecho en los recientes diez años del periodo del actual ombudsman Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, que pese al aparato burocrático que suma al menos 300 trabajadores en la CEDHJ, los derechos humanos son prácticamente desconocidos por la inmensa mayoría de la población.

“El papel de la CEDHJ ha sido la complacencia con las autoridades mediante conciliaciones y recomendaciones blandas. En vez de combatir la permisividad, el nepotismo, la ignorancia y la corrupción, los han fortalecido”, le dijo Óscar González Gari, de la Red Jalisciense de Derechos Humanos, a la diputada.

También se le recordó que tres diputados de la CLDH del Congreso estatal (María Refugio Ruíz Moreno y Jorge Arana, ambos del PRI, y Miguel Ángel Monraz Ibarra, del PAN), están inhabilitados por conflictos de interés para ser ellos partícipes en el proceso de designación del próximo ombudsman, ante el parentesco sanguíneo o político que tienen con empleados de la CEDHJ.

A los diputados, ahora que comenzó a operar el Sistema Local Anticorrupción (ajá), les tocará también elegir al fiscal anticorrupción, a los magistrados que integrarán la Sala Superior del Tribunal de lo Administrativo del Estado y al titular de la Auditoría Superior del Estado, entre los cargos más importantes, como si hiciera falta politizar aún más estos temas.

El caso de la Universidad de Guadalajara se cuece aparte: ya sabemos que las fichas que han comenzado a moverse con Mara Robles y Enrique Velázquez, haciendo equipo por un lado o los chicos del CUCEA por el otro, no son más que fintas engañabobos en el tablero que maneja el jeque de jeques Raúl Padilla López; salvo que existiera una casi impensable rebelión entre los “boes” que, desde 1989, acatan el mandato del factótum incluido el actual rector Tonatiuh (no que muy) Bravo Padilla, a quien lo dejaron hacer y le permitirán opinar, pero no mover las piezas de la renovación.

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